Riesgos con Cadáveres
Generados
a Partir de Epidemias
Generalidades
Las epidemias que han registrado un gran número de
víctimas se han producido por enfermedades como la peste, el cólera,
la fiebre tifoidea, la tuberculosis, el ántrax, la viruela y la
influenza. A pesar de ser enfermedades muy contagiosas, sus agentes causales
no sobreviven mucho tiempo en el cuerpo humano tras la muerte, por lo
que es poco probable que tales epidemias se propaguen por el contacto
con cadáveres.
El VIH permanece activo en cadáveres conservados
a dos grados centígrados entre 6 y 15 días y la influenza
persiste activa en el ambiente sólo hasta un día. (1) Por
lo tanto, si se toman las medidas necesarias de higiene básica
y bioseguridad, los cadáveres no propagarán enfermedades
incluso cuando la causa de muerte se deba a agentes infecciosos.
Una epidemia puede hacer que disminuya la capacidad operativa en cuanto
a recursos humanos y servicios externos necesarios para el funcionamiento
adecuado en las instituciones de gobierno y del sector salud por lo que
será conveniente considerar los siguientes aspectos:
- Se debe evitar llevar cadáveres a las instituciones hospitalarias
porque los hospitales no tienen la capacidad de almacenaje de cuerpos
suficiente. En este sentido, es importante contar con planes que definan
otros espacios y entidades dispuestas para estas eventualidades.
- Se deben definir procedimientos claros para retirar víctimas
de las casas, de los centros de ancianos, y de otros lugares, así
como la forma de gestionar esos cadáveres, incluirlos dentro
de los análisis de confirmación de casos y definir su
disposición final.
- Lo anterior debe ir asociado a un plan que disponga los recursos humanos
y de transporte suficientes para desarrollar estas labores. Es importante
asegurar que el personal voluntario o recién incorporado tenga
una capacitación rápida, conozca los procedimientos, tenga
la supervisión y disponga de los elementos adecuados para su
protección.
Cadáveres e infección
- Hay enfermedades como la Hepatitis B y el VIH que tienen mayor capacidad
de contagio que otros agentes patógenos (la Hepatitis B presenta
un riesgo de contagio entre 6% y 30%, mientras que el VIH es de 0.5%).
(2)
Los contagios pueden darse en accidentes con elementos punzantes contaminados
como huesos, agujas o elementos relacionados con los cadáveres,
ante accidentes por lesión de la piel en procedimientos quirúrgicos
o por contacto de secreciones con las mucosas o con la conjuntiva ocular.
Por lo tanto, es necesario contemplar las medidas de protección
o de bioseguridad habituales: mascarilla, gafas y guantes de caucho
dobles.
- En epidemias es necesario protocolizar el uso adecuado de los equipos
de protección personal (PEP), para los familiares que reconocen
los cuerpos, así como para los trabajadores de morgues, funerarias
y vehículos de traslado del mismo modo que lo tiene el personal
asistencial.
- Por lo general no se requiere el embalaje en bolsas para cadáveres,
a excepción de algunos cadáveres que generan abundantes
secreciones y hemorragias (virus hemorrágicos, cólera,
etc.) o tienen lesiones amplias como los generados por eventos traumáticos.
- Si el personal se protege contra los agentes de mayor riesgo los
de menor riesgo estarán cubiertos.
Coordinación
- El plan de manejo de cadáveres no es un tema exclusivo del
sector salud y requiere de planificación previa y coordinación
con las autoridades civiles, gubernamentales, militares y de policía,
a nivel nacional y regional, con el fin de agilizar la toma de decisiones
y destinación de recursos.
- El plan debe contemplar acciones de coordinación también
con la sociedad civil, entidades religiosas y medios de comunicación
a fin de garantizar la difusión efectiva de medidas adoptadas
en el desarrollo de la atención de las epidemias en aras de preservar
la salud pública.
Servicios religiosos y disposición final
- El mayor riesgo por contagio es la exposición a personas infectadas
vivas, la proximidad y el contacto sin protección.
- Los servicios religiosos tienen el riesgo de aglomerar muchas personas
lo que hace mayor la probabilidad de contagio. En este sentido, se recomienda
considerar la reglamentación de los servicios funerarios con
las autoridades civiles y plantear la posibilidad de realizar servicios
privados y rápidos.
- Las decisiones apresuradas de cremaciones o entierros masivos, o
la disposición inadecuada de cadáveres puede evitarse
asesorándose por los expertos de salud pública y de manejo
de cadáveres. Los encargados de medio ambiente deberán
definir los sitios adecuados y los mecanismos de gestión de las
áreas destinadas a cementerio. Asimismo, es necesario preservar
las fuentes de agua y el medio ambiente.
- En general se deberán tomar en consideración las recomendaciones
de la OPS para el manejo de cadáveres en situaciones de desastre.
Referencias bibliográficas
- Morgan, Oliver. Infectious disease risks from dead bodies following
natural disasters. Rev Panam Salud Publica, May 2004, vol.15, no.5,
p.307-312. ISSN 1020-4989.
- Morgan, Oliver - ed. La gestión
de cadáveres en situaciones de desastre: guía práctica
para equipos de respuesta. Washington. D. C. OPS, 2006.
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