Perspectivas de Salud
La revista de la Organización Panamericana de la Salud
Volumen 7, Número 3, 2002

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Globesidad:
una epidemia en apogeo
por Donna Eberwine
Fotos por Hermínio Oliveira

Del norte y del sur

La población de El Paso, ciudad de 560.000 habitantes de cultura mixta, formada en su mayoría por americanos de origen mexicano, está viviendo su propia transición nutricional y de estilos de vida que en cierta forma reflejan tendencias del mundo desarrollado y en desarrollo. Los resultados son tasas altas de sobrepeso y obesidad, además de consecuencias negativas para la salud, como la diabetes.

 Street Scene from El Paso Beatriz Apodaca, experta en diabetes de la Oficina de Campo de la OPS en la Frontera México-Estados Unidos, situada en El Paso, está recabando datos locales acerca de sobrepeso y obesidad como parte de un estudio sobre la diabetes en la región fronteriza. "Sabemos que la tasa de diabetes en El Paso es del 12,9 por ciento", dice. "Eso es el doble del promedio nacional de los Estados Unidos. Nuestros datos acerca de sobrepeso y obesidad no están listos todavía, pero creemos que las tasas son muy altas".

Darryl Williams, director de la Oficina de Salud Fronteriza de la Universidad Texas Tech, pertenece a un grupo de académicos y profesionales de salud locales, con gran interés en estudiar los problemas de salud de El Paso producto del sobrepeso. Williams atribuye la epidemia de obesidad en parte a que "los americanos de origen mexicano tal vez tengan una predisposición genética". Cita la teoría del "gen ahorrador", según la cual ciertos grupos heredan una tendencia a conservar peso que en épocas anteriores les ayudaba a sobrevivir, pero que en los medios urbanos de hoy conducen a tasas altas de obesidad.

Pero los factores culturales y otros elementos exógenos parecen ser tanto o más importantes. Williams señala que la alimentación diaria del paseño es abundante en leche entera, bebidas gaseosas y carbohidratos refinados, como arroz blanco y tortillas, pero escasa en frutas y verduras. Se observó, por lo menos en un estudio, que la ciudad tiene uno de los niveles más bajos de consumo de frutas y verduras de los Estados Unidos.

Williams también atribuye el problema a la comida rápida y la de los restaurantes y a lo que él llama "cambios en el tamaño de las porciones.…Antes era una Coca-Cola pequeña, ahora por el mismo precio nos dan 1,5 litros". La técnica, conocida como "mercadeo por valor", se aplica para aumentar las ventas haciéndole creer al consumidor que le están dando una ganga. Aun peor, dice Williams, son los restaurantes tipo buffet, favoritos en El Paso, donde uno puede "comer todo lo que quiera". Así los clientes "se sienten obligadas a aprovechar al máximo su dinero".

A los malos hábitos de alimentación de los paseños se suma lo que Williams y otros consideran como modos de vida cada vez más sedentarios. En un estudio sobre obesidad en niños de la región, Williams dice que esperaba encontrar tasas más altas en los niños que viven en las colonias, los barrios más pobres de El Paso, ya que en la mayoría de los Estados Unidos, el sobrepeso y la obesidad están inversamente relacionados con el ingreso. Sin embargo, no encontró diferencias significativas entre las colonias y los sectores con mejor situación económica. Lo que sí resultó significativo fue la edad de aparición de la obesidad.

"Cuando se estudió el peso y el crecimiento, tanto en niñas como en niños, resultó normal hasta los 7 años y luego se observó un problema de obesidad. Lo que está claro es que algo sucede cuando van a la escuela", indica Williams.

Williams cree que un factor clave podría ser "el cambio en los niveles de actividad en la escuela". Señala que la educación física, que anteriormente fue importante en las escuelas públicas de los Estados Unidos, ahora tiene poca prioridad. Más aún, "cuando los niños llegan a casa, tampoco tienen mucha actividad. No hacen más que ver TV y entretenerse con sus juegos de video".

 Street Scene from El Paso Especialmente en las colonias, dice Williams, hay pocos parques u otro tipo de instalaciones que promuevan la actividad física. Y en el verano cuando las temperaturas promedian los 40o C, muchos -adultos y niños por igual- prefieren estar adentro y disfrutar del aire acondicionado.

Viene a agravar la situación, especialmente para los adultos, el hecho de que El Paso, al igual que muchas otras ciudades, sea el resultado de una expansión urbana poco planificada. Caminar o usar la bicicleta para desplazarse, sencillamente, no resulta práctico. Más aún, recalca Juan Carlos Zevallos, director del Centro de Investigación sobre Diabetes en El Paso: "nuestro transporte público es atroz. Se necesita un auto. Cada quien necesita su propio auto".

Zevallos y otros miembros de la comunidad de salud pública de El Paso están haciendo algo más que estudiar el problema de obesidad en la ciudad. Están tratando de modificar las tendencias mediante iniciativas de promoción de la salud.

Una de las iniciativas más prometedoras es un programa de prevención de la obesidad conocido como CATCH (Método coordinado para la salud de los niños) El Paso, basado en un programa nacional con el mismo nombre. Se financia con 5,6 millones de dólares en subvenciones aportadas por la Fundación para la Salud Paso del Norte, con sede en El Paso. El programa, que se está ejecutando en más de 100 escuelas primarias de la zona de El Paso, fomenta estilos de vida activos y alimentación saludable para los escolares.

Karen Coleman, especialista en obesidad de la niñez y profesora en la Universidad de Texas, en El Paso, evaluó el programa y lo considera un éxito. CATCH logró, apenas en un año, aumentar la actividad física de moderada a intensa en un 50 por ciento y reducir el contenido graso en los almuerzos escolares a menos del 30 por ciento del total de calorías. Agrega que las tasas de sobrepeso en las escuelas del programa local son ahora más bajas que las notificadas recientemente para los niños americanos de origen mexicano a nivel nacional.

"Pienso que es fundamental tratar el problema en los niños", dice Zevallos, "porque uno de los factores de riesgo más grandes para ser un adulto con sobrepeso es ser un adolescente con sobrepeso. Pero no se puede solamente trabajar con los niños; hay que ocuparse también de las familias y de quienes administran las escuelas".

El pediatra José Román concuerda, observando que en las escuelas de El Paso, muchos trabajadores de las cafeterías, profesores y otro personal tienen sobrepeso o son obesos. Además suelen ser defensores del "club del plato limpio". "Los programas de almuerzos escolares están diseñados para que los niños coman más, no para que coman de manera saludable", dice. "Les dicen, 'tienen que comerse toda la comida'. Estamos obligándolos a comer".

"School lunch programs are designed to get kids to eat more, not to eat healthily," says Roman. "They’re told, ‘you have to eat all your food.’ We’re pushing food on children."

Román agrega que los padres son metas aun más difíciles. La mayoría de los latinos creen que los niños gordos son niños sanos, dice. "Mientras más comen, mejor se sienten los padres. Los padres tienen miedo de limitar lo que comen sus hijos".

 Street Scene from El Paso ¿Sobrepeso u obesidad?

La obesidad suele medirse utilizando el Índice de masa corporal (IMC), que es igual al peso de una persona dividido por su estatura al cuadrado. Un IMC de 18,5 a 24,9 se considera normal, de 25 a 29,9 refleja sobrepeso solamente, y por encima de 30 es obesidad. Utilizando el IMC, un adulto cuya estatura es 1,90 metros y pesa 110 kg se consideraría obeso, mientras que una persona de 1,60 metros y 70 kg, simplemente tendría exceso de peso. (Para los niños se utilizan otros parámetros.)

Una falla del IMC es que no distingue entre exceso de grasa y músculo. Los físicoculturistas, por ejemplo, tienen IMC relativamente altos aun cuando su proporción de grasa corporal sea normal. Por otra parte, algunos grupos de población tienen más o menos grasa corporal para un IMC dado. Los aborígenes australianos y muchos asiáticos tienden a tener grasa corporal sobre los límites saludables, a pesar de tener un IMC normal; mientras que los polinesios tienen menos grasa corporal que otras poblaciones para un valor igual del IMC. A pesar de esto, el IMC en general se correlaciona con medidas más directas de la grasa corporal y sirve para predecir con mucha exactitud varios problemas de salud relacionados con la obesidad.

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