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Crisis y financiamiento agropecuario: Se requiere una nueva agenda agropecuaria para ampliar el crédito en las áreas rurales.Urge reformar la

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Santiago de Chile, Chile - 03 de noviembre de 2009
Los países que tenían sectores financieros públicos sanos antes de la crisis, además de un sistema de protección social, son quienes han podido sobrellevar de mejor forma la crisis, la cual ha afectado enormemente el financiamiento agropecuario.

Esta fue una de las principales conclusiones del Seminario “Crisis financiera y financiamiento agropecuario y rural en América Latina”, que se llevó a cabo en la Oficina Regional de la FAO.

La Región ha padecido una fuerte reducción de los flujos de financiamiento producto de la crisis financiera, lo que ha provocado la reducción de la oferta de crédito para la Región. Esto ha afectado principalmente a las cadenas de comercialización, y a través de ellas ha tenido repercusiones amplias en todo tipo de productores, grandes, medianos y pequeños.

El papel que ha jugado el sector público en remontar esta crisis ha sido clave, señalaron los participantes. “Es indispensable una renovada participación pública en el sistema financiero, cautelando su sostenibilidad social y financiera. No es el momento para dogmas, fórmulas, modelos o soluciones únicas. Lo que se necesita en términos de participación del Estado, es creatividad y flexibilidad para enfrentar las situaciones particulares de cada país y sector,” señaló al respecto Fernando Soto Baquero, Jefe de la Subdirección de Asistencia para las Políticas de la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe.

Este nuevo rol del Estado, según los participantes, debe mantener y defender la sostenibilidad social y financiera que han logrado las instituciones financieras públicas, sin esperar que los bancos públicos cumplan las funciones que corresponden al Estado, y cuidar por mantener una sana cultura crediticia en las áreas rurales de América Latina.

Una nueva agenda agropecuaria

La mayoría de los países han buscado aumentar la producción de alimentos básicos. Sin embargo, esto se ha visto dificultado por la enorme debilidad del sector productor, constituido principalmente por pequeños, el cual no ha recibido la atención debida por parte de las políticas públicas en los últimos veinte años.

“Al querer reactivar dicho sector, los gobiernos se encuentran con su fragilidad y con la gran debilidad de la institucionalidad agropecuaria, prácticamente desmantelada,” puntualizó Soto Baquero. Por eso, los participantes destacaron que el tema del financiamiento agrario pasa por una nueva agenda de políticas públicas agropecuarias.

Esta agenda debe poner énfasis, en primer lugar, en la dinamización del mercado interno de alimentos, en la gestión de riesgos (exacerbados por la crisis) y en hacer mercados cada vez más transparentes y competitivos, equilibrando las capacidades de negociación de los distintos actores, especialmente de aquellos que están en desventaja, como los pequeños productores.

“Para ejecutar esta nueva agenda, fundamental para profundizar el sistema financiero en las áreas rurales, se necesitan reformas institucionales, y un reforzamiento de la institucionalidad agropecuaria, desde la investigación y la transferencia de tecnologías hasta la comercialización y el abastecimiento de alimentos,” señaló Soto Baquero.

Gestión de los riesgos

“Después del arranque de la crisis, muchos de los intermediarios están prestando sólo a sus mejores clientes, con buen mercado asegurado y mucho colateral. Se han vuelto más demandantes en cuánto a los requisitos,” explicó David Hatch, Subdirector General Adjunto del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA.

Los participantes del Seminario destacaron que la política agrícola y las instituciones pueden jugar un rol fundamental para disminuir los riesgos de la agricultura a nivel del propio agricultor, y de esa forma profundizar el financiamiento agropecuario. “El financiamiento de una organización financiera a un pequeño productor es muy difícil. Muchas veces no tienen garantías, hipotecas o cosas de ese estilo, pero la propia transacción, el producto, o la cadena de valor y sus relaciones pueden servir de garantía,” señaló Calvin Millar, Oficial de Finanzas Rurales de la FAO.

Por su parte, Carlos Guedes, Vicepresidente de Agronegocios del Banco do Brasil, señaló que el punto de partida es una legislación relativa al tema, y destacó la importancia de la información. Él afirmó que las aseguradoras no van a actuar sin información muy calificada sobre los riesgos de la producción, y destacó que es necesario aproximar a los productores a los agentes financieros, y complementar estas iniciativas con fondos de catástrofe y sistemas de apoyo.

Las dificultades de las microfinanzas

En el Seminario se discutieron las dificultades que tienen las microfinanzas para expandirse en las áreas rurales de la Región. Estas cuentan con una nueva tecnología crediticia para otorgar pequeños préstamos, pero que ha sido desarrollada fundamentalmente en áreas urbanas.

“Todavía pueden profundizar más sus servicios en las áreas rurales, siempre y cuando comprendan mejor la racionalidad de los hogares rurales en la Región, la forma en que ellos toman decisiones,” comentó Soto Baquero.

“Por ejemplo, en México el nivel de cobertura en servicios financieros para comunidades rurales es de 6 % en ahorro y de 10 % en crédito, es decir que todo el 90% no tiene acceso a crédito”, puntualizó Isabel Cruz, del Foro Latinoamericano y del Caribe de Finanzas Rurales.

Más allá del crédito

Otra de las conclusiones del Seminario fue destacar la importancia de los servicios de captación de ahorros en las áreas rurales, que son demandados -a diferencia del crédito- incluso por los hogares más pobres. En ese sentido, fueron destacadas las iniciativas de varios países de la Región que están incluyendo como objetivo adicional de sus programas de transferencias de ingresos, la inclusión financiera de sus beneficiarios. De esa forma además de recibir las transferencias a través del sistema bancario, las familias beneficiarias podrán hacer uso de otros servicios, principalmente el ahorro.

“No sólo es importante el crédito, sino la asistencia técnica, la generación de mercados más seguros, de tecnologías más apropiadas a los pequeños productores, y de todo un conjunto de servicios financieros y no financieros para asegurar que haya mayor acceso al financiamiento, a los mercados, así como mejores resultados, costos más bajos, más rentabilidad, y un repago más asegurado,” concluyó Calvin Miller.




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