Skip to content

Los beneficios y los peligros de la radiación

Imprimir Correo electrónico
Washington, D.C., Estados Unidos - 17 de marzo de 2003

Washington, 7 de marzo de 2003 (OPS) û La radiación puede ser beneficiosa o dañina, dependiendo de cómo se la utilice y lo que se haga con una fuente de radiación cuando se deja de usar. Por eso, las normas para el uso y el control de la radiación han sido una prioridad para la Organización Panamericana de la Salud (OPS) desde que en 1960 fue establecida a nivel regional la Unidad de Protección de Radiación. Esta unidad coopera con los gobiernos con el fin de adoptar estándares internacionales para su uso. Hoy, con la palabra bioterrorismo en boca de todos, conocer la enorme utilidad de la radiación, pero también saber cómo actuar en caso de peligro es esencial vuelve a ser un tema central.

"Las personas están preocupadas por la utilización de la radiación como arma química. Pero muchas veces no saben que hay también un peligro real en las fuentes radiactivas que se dejan abandonadas y que siguen emitiendo radiación, como puede ser la unidad de cobalto en una clínica de radioterapia, un laboratorio radiológico que no se desmontó adecuadamente o una fuente de iridio que se utiliza en la industria del petróleo y luego se deja olvidada", enfatiza la Dra. Caridad Borrás, experta en el tema que se desempeño hasta hace poco como asesora en el tema en la OPS. Y estos peligros suelen ser producto de la negligencia del hombre.

Los distintos tipos de radiaciones se clasifican en ionizantes (los rayos X, las emisiones radiactivas y las producidas por los aceleradores de partículas) y las no ionizantes (las de naturaleza electromagnética como las de radiofrecuencia, microondas, ultravioleta, láser y las de naturaleza mecánica como el ultrasonido).

La radiación está en todas partes. En el organismo humano, en el ambiente. De hecho, cuenta Borrás, "las zonas del mundo más altas son más radiactivas. Hay regiones altamente radiactivas en la India y Brasil, pero esa radiación natural no es parece ser perjudicial para la salud", explica.

Dependiendo de la dosis y de la energía, la radiación ionizante es un agente muy efectivo para diagnosticar enfermedades y tratar algunos tipos de cáncer ya que puede destruir células y, por eso, provoca cambios en los tejidos. Pero, si la dosis es muy elevada, los efectos en al salud pueden ser catastróficos, ya que la radiación destruye células. Si se descuida una fuente de radiación, puede ser muy peligroso. Por eso, con el fin de evitar o limitar los efectos indeseables de las radiaciones ionizantes sobre la salud, se han desarrollado criterios y técnicas de protección y de seguridad que se aplican al diseño y operación de equipos e instalaciones y al control de fuentes de radiación.

¿Qué hacer frente a una amenaza radiactiva? Lo más importante es tener la certeza de que realmente exista porque la radiación no es algo que se pueda oler o ver. Pero sí se puede medir, tocar. Ahora bien, si se confirma que hay algún objeto que emite radiación, Borrás asegura que lo primero que hay que hacer es alejarse de la fuente de radiación. "Porque a más tiempo de exposición, más dosis, y por lo tanto más riesgo. Y la dosis de riesgo disminuye geométricamente a medida que la persona se aleja de la fuente".

Además, agrega un dato que puede sonar extraño pero que en el momento de la amenaza es de enorme utilidad. "El peor enemigo de una emergencia es el pánico. Por eso, no hay que desesperarse. Y tener siempre a mano una radio con baterías: si la amenaza es tal que se llega a cortar el suministro de energía, la persona tendrá a mano una fuente de información y podrá seguir las indicaciones de las autoridades, de los expertos que están manejando la emergencia".

Los periplos de la radiación a veces son extraños. Borrás recuerda un caso muy sonado que comenzó en Ciudad Juárez, México, en 1984. "Unos hombres robaron una unidad de cobalto de a clínica abandonada.un hospital. Por supuesto ellos no sabían que era material radiactivo. La llevaron a una planta de fundición donde el cobalto radiactivo se mezcló con otros metales e hicieron muebles: sillas, mesas, etc. Escaparon a Phoenix, Estados Unidos en donde fundieron el metal e hicieronàsillas. Decidieron venderlas en Estados Unidos. Cuando se trasladaban a otra ciudad para venderlas, Pero equivocaron el camino y tomaron una carretera que llevaba al Laboratorio Nacional de Los Alamos, que tiene potentes detectores de radiación que comenzaron a sonar".

Así se descubrió el robo. Por supuesto, los ladrones habían fundido tanto el metal que la radiación era mínima y nadie hubiera resultado lastimado. Mexico y Estados Unidos iniciaron una búsqueda exhaustiva, que evitó que el público sufriera serias consecuencias.

Dos años más tarde otro robo ocurrió en Goiania, Brasil. Esta vez la población no tuvo tanta suerte: la fuente radiactiva robada fue cesio en forma de sal, no metal, y la contaminación afectó a más de 200 personas y cuatro de ellas murieron. Esta historia demuestra el peligro que encierra la radiación, la negligencia humana, que puede provocar hasta muertes. ¿Y han cambiado las cosas desde entonces? "No, seguimos encontrando fuentes abandonadas por todas partes. No sólo la negligencia sino tambien la maldad humana las pueden convertir en armas poderosas...", completa Borrás.

La OPS fue establecida oficialmente en 1902 y es la organización de salud pública más antigua del mundo. Trabaja con los países de las Américas para mejorar la salud y elevar la calidad de vida de sus habitantes. Funciona como la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud.

Para mayor información, bûroll y fotografías por favor comunicarse con Paula Andaló, tel (202) 974û3699, fax (202) 974û3143, Oficina de Información Pública, eûmail: Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla .




Calle 18 de Calacoto Nro. 8022, Edificio Parque 18, pisos 2 y 3, Zona Sur, La Paz - Bolivia
Casillas Postales 9790 y 2504
Country/City Code: 011-591-2 Tel: (+591 2)2-979730 Fax: (+591 2)2-971146
http://www.paho.org/bol/  contacto@bol.ops-oms.org