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La OMS intensifica la lucha contra los medicamentos falsificados y de mala calidad

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Ginebra, Suiza - 11 de noviembre de 2003
La Organización Mundial de la Salud (OMS) pondrá en marcha esta semana un plan de acción contra los medicamentos falsificados y de mala calidad en colaboración con seis países de la subregión del Gran Mekong. El plan sigue los pasos de iniciativas semejantes emprendidas en África y continuará ampliándose para responder a la creciente demanda de los países de recibir asistencia para mejorar la calidad de sus medicamentos.

Se descubren con frecuencia medicamentos falsificados y de mala calidad en Camboya, China, Myanmar, la República Democrática Popular Lao, Tailandia y Viet Nam, y el problema parece estar agravándose. Los productos que se falsifican más corrientemente en esta región son los antibióticos y los fármacos utilizados en el tratamiento de la tuberculosis, el paludismo y el VIH/SIDA. Los medicamentos falsificados o de mala calidad tienen escasos o nulos efectos terapéuticos, y su utilización en zonas pobres a menudo tiene consecuencias fatales.

«La lucha contra los medicamentos ilegales o de mala calidad es ahora más importante que nunca. La mejora del acceso a un tratamiento seguro y eficaz contra el SIDA y otras enfermedades ya no es una opción, es una necesidad apremiante», afirma el Dr. LEE Jongûwook, Director General de la OMS.

En una reunión que tendrá lugar del 11 al 13 de noviembre de 2003 en Hanoi (Viet Nam), la OMS y los seis países mencionados pondrán en marcha una serie de actividades conjuntas encaminadas a luchar contra la falsificación de medicamentos en la región, impulsar iniciativas de promoción dirigidas a los principales órganos de decisión, los profesionales sanitarios y el público en general, y reforzar las funciones de inspección y de vigilancia posterior a la comercialización.

Se estima que los medicamentos de mala calidad representan el 8,5% de los fármacos comercializados en el mercado tailandés. El 8% de las muestras recogidas al azar en Viet Nam y el 16% de las obtenidas en Myanmar no superaron las pruebas de laboratorio de evaluación de la calidad. Entre los lotes examinados, la rifampicina (empleada en el tratamiento de la tuberculosis) arrojó el mayor índice de resultados negativos, con una cifra del 26%, seguida del cotrimoxazol (un antibiótico utilizado principalmente en niños), con un 24%.

En 2001 se estimó que en Camboya había 2800 vendedores de medicamentos ilegales y 1000 medicamentos no registrados en el mercado. Al parecer, en la República Democrática Popular Lao existen 2100 vendedores de medicamentos ilegales.

Al recomendarse actualmente el uso de combinaciones más complejas de medicamentos para combatir el paludismo farmacorresistente, es muy posible que entren más medicamentos de mala calidad y falsificados en los países donde esta enfermedad es endémica. Incluso la calidad de los antipalúdicos más antiguos y tradicionales es con frecuencia deficiente.

Un reciente estudio de la OMS sobre la calidad de los antipalúdicos en siete países africanos puso de manifiesto que entre el 20% y el 90% de los productos no cumplen los requisitos de calidad. Esos antipalúdicos eran jarabes y comprimidos a base de cloroquina, cuyo índice de resultados negativos se situaba entre el 23% y el 38%; y comprimidos de sulfadoxina/pirimetamina, que se encontraban por debajo de la norma en una proporción que llegaba al 90%. Los medicamentos eran una mezcla de productos importados y de fabricación local.

Las muestras fueron facilitadas por el Gabón, Ghana, Kenya, Malí, Mozambique, el Sudán y Zimbabwe.

La razón por la que muchos de los antipalúdicos analizados se encontraban por debajo de la norma parece ser la pobreza generalizada. El deficiente equipamiento de los laboratorios, los escasos recursos de los órganos de reglamentación y las prácticas inadecuadas de manipulación y fabricación son los factores que más contribuyeron a los resultados de las pruebas.

«Existen muchos instrumentos para mejorar los sistemas de control de calidad y suministro de los medicamentos», explica el Dr. Vladimir Lepakhin, jefe de Tecnología de la Salud y Productos Farmacéuticos, de la OMS. «El problema son los recursos. La mayoría de los países que poseen los fármacos de peor calidad son también los que registran una mayor carga de morbilidad y unos niveles económicos más pobres.»

Las conclusiones del informe han proporcionado una base para abordar los problemas que puedan surgir en la transición hacia combinaciones medicamentosas a base de artemisina para combatir el paludismo farmacorresistente, y han dado nuevo impulso a la lucha contra los medicamentos falsificados y de mala calidad en África. En la actualidad, la OMS está impartiendo una serie de talleres de formación en diversos países africanos en los que se ayuda a los fabricantes a elevar sus niveles de calidad y a las autoridades de reglamentación (los órganos nacionales encargados de velar por la calidad y la seguridad de los medicamentos) a mejorar sus prácticas de selección y análisis de productos locales e importados.




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