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La OMS y el ONUSIDA anuncian las recomendaciones de una reunión consultiva sobre la circuncisión masculina como forma de prevenir la infección por VIH

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Ginebra, Suiza - 28 de marzo de 2007
Dada la necesidad urgente de reducir el número de nuevos casos de infección por VIH en todo el mundo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Secretaría del ONUSIDA han convocado una reunión consultiva internacional de expertos para determinar si se debe recomendar la circuncisión masculina como medida de prevención de la infección por VIH.

Las pruebas presentadas se consideraron convincentes y llevaron a los expertos reunidos a concluir que la circuncisión masculina es una importante intervención adicional para reducir el riesgo de infección masculina adquirida por vía heterosexual. A la reunión, celebrada del 6 al 8 de marzo en Montreux (Suiza), asistieron representantes de los gobiernos y de la sociedad civil, investigadores, miembros de organizaciones de defensa de los derechos humanos y de la salud de la mujer, jóvenes, organismos de financiación y asociados encargados de la ejecución.

«Estas recomendaciones representan un importante avance en la prevención del VIH/SIDA», ha dicho el Dr. Kevin De Cock, Director del Departamento de VIH/SIDA de la OMS. «Los países con tasas elevadas de infección heterosexual por VIH y baja prevalencia de circuncisión masculina disponen ahora de una intervención adicional que puede reducir el riesgo de infección por VIH en varones heterosexuales. La expansión de la circuncisión masculina en esos países redundará en un beneficio personal inmediato, pero tendrán que pasar varios años hasta que se pueda observar su impacto en la epidemia.»

Tres ensayos clínicos aleatorizados y controlados llevados a cabo en Kisumu (Kenya), Rakai (Uganda) y Orange Farm (Sudáfrica) han aportado pruebas convincentes de que la circuncisión masculina reduce en aproximadamente un 60% el riesgo de infección masculina adquirida por vía heterosexual. Estas pruebas respaldan los resultados de numerosos estudios observacionales que han señalado la causalidad, al menos parcial, de la asociación geográfica entre la menor prevalencia de infección por VIH y las altas tasas de circuncisión masculina que se ha observado desde hace tiempo en algunos países africanos, y más recientemente en otras zonas. Se calcula que en la actualidad hay 665 millones de hombres circuncidados (un 30% de la población masculina mundial).

La circuncisión masculina debe formar parte de un conjunto amplio de medidas de prevención de la infección por VIH

La circuncisión masculina debe considerarse siempre como parte de un conjunto más amplio de medidas de prevención de la infección por VIH, entre las que se incluyen las pruebas de detección seguidas del correspondiente asesoramiento, el tratamiento de las infecciones de transmisión sexual, la promoción de prácticas sexuales más seguras y la distribución y el fomento del uso correcto y sistemático de los preservativos masculinos y femeninos.

El asesoramiento de los hombres y de sus parejas sexuales es necesario para evitar que adquieran una falsa sensación de seguridad que les lleve a adoptar comportamientos de alto riesgo que podrían anular la protección conferida por la circuncisión masculina. Además, se ha señalado que la prestación de servicios de circuncisión masculina podría ofrecer la oportunidad de abordar otros aspectos frecuentemente desatendidos de la salud sexual del varón.

«La posibilidad de recomendar un método profiláctico adicional supone un paso importante hacia el éxito de la lucha contra esta epidemia», ha dicho Catherine Hankins, Directora Asociada del Departamento de Políticas, Pruebas y Alianzas del ONUSIDA. «Sin embargo, tiene que quedar claro que la circuncisión masculina no ofrece una protección total frente al VIH. Aunque se adopte como método preventivo, los hombres y mujeres deben seguir utilizando otras formas de protección, tales como los preservativos masculinos y femeninos, el retraso del inicio de las relaciones sexuales y la reducción del número de parejas sexuales.»

Es necesario reforzar los servicios de salud para que puedan prestar servicios seguros y de calidad

Muchos países en desarrollo poseen servicios de salud débiles y escasos profesionales sanitarios cualificados. Por consiguiente, es necesario que los servicios de circuncisión masculina para la prevención del VIH no trastornen otros programas de atención sanitaria, y en particular otras intervenciones contra el VIH/SIDA. Con el fin de asegurar la sostenibilidad de los servicios a largo plazo y aprovechar al máximo la oportunidad que ofrece la circuncisión masculina, ésta debe integrarse con otros servicios siempre que sea posible.

En general, la circuncisión masculina tiene pocos riesgos, pero pueden ser graves si es practicada por personas sin la formación necesaria, en entornos con poca higiene o con instrumentos inadecuados. Por consiguiente, la formación y certificación de los profesionales son requisitos de todo servicio de circuncisión masculina, al igual que el seguimiento y evaluación de los programas para asegurar que se alcanzan sus objetivos y se prestan servicios seguros y de calidad en entornos sanitarios que disponen de equipos adecuados, acompañados de un asesoramiento adecuado y de otros servicios.

La circuncisión masculina tiene fuertes connotaciones culturales, por lo que la prestación del servicio debe hacerse teniendo en cuenta las particularidades culturales y de forma que se reduzca al mínimo la estigmatización que puede conllevar la intervención. Los países deben velar por que la circuncisión masculina se realice observando plenamente los principios de la ética médica y de los derechos humanos, y en particular el derecho al consentimiento informado, a la confidencialidad y a la ausencia de coerción.

Cómo potenciar al máximo el beneficio para la salud pública

Es de esperar que el impacto en la salud pública sea más rápido si se empieza por prestar los servicios de circuncisión masculina en las zonas con elevada incidencia de infecciones por VIH adquiridas por vía heterosexual. Por consiguiente, se ha recomendado que los países que sufren epidemias generalizadas de VIH en la población heterosexual y presentan bajas tasas de circuncisión masculina examinen urgentemente la posibilidad de expandir los servicios de circuncisión masculina. Aunque la prestación de servicios de circuncisión masculina a los grupos de menor edad también tendrá un impacto en la salud pública a largo plazo, se logrará más rápidamente un beneficio para la salud pública si se da prioridad a los grupos con mayor riesgo de adquirir la infección. Los modelos elaborados indican que la circuncisión masculina en el África subsahariana podría evitar 5,7 millones de nuevos casos de infección por VIH y 3 millones de muertes en un periodo de 20 años.

Los expertos asistentes a la reunión coincidieron en que la rentabilidad de la circuncisión masculina es aceptable para una medida de prevención del VIH y que, teniendo en cuenta el gran beneficio potencial para la salud pública que se derivaría de la expansión de los servicios de circuncisión masculina, los países también deben examinar la posibilidad de prestar el servicio de forma gratuita, o al menor costo posible, tal como ocurre con otros servicios esenciales.

En aquellos países en los que la epidemia de VIH esté concentrada en determinados grupos de población, como los trabajadores sexuales, los consumidores de drogas inyectables o los hombres que mantienen relaciones homosexuales, el fomento de la circuncisión masculina en la población general tendría escasas repercusiones en la salud pública. No obstante, pueden obtenerse beneficios individuales en los hombres con mayor riesgo de adquirir la infección por vía heterosexual.

El desarrollo del programa debe estar respaldado por nuevas investigaciones

Los expertos reunidos identificaron una serie de áreas en las que es necesario seguir investigando para que las decisiones sobre el desarrollo futuro de los programas de circuncisión masculina estén fundamentadas. Entre ellas destacan: las repercusiones de la circuncisión masculina en la transmisión sexual del VIH del hombre a la mujer; las repercusiones de la circuncisión masculina en la salud de la mujer por motivos distintos de la transmisión del VIH (por ejemplo, menores tasas de cáncer cervicouterino); los riesgos y los beneficios de la circuncisión masculina para los hombres seropositivos; la protección del miembro activo de la pareja en caso de coito anal, tanto homosexual como heterosexual, y los recursos necesarios y las formas más eficaces de ampliar servicios de circuncisión masculina de calidad. Asimismo será esencial investigar si a largo plazo se producen modificaciones de las percepciones y de los comportamientos de alto riesgo de los varones circuncidados y de las comunidades a las que pertenecen.




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