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La OMS propone una nueva agenda mundialPresentación con España de un nuevo observatorio mundial

Ginebra, Suiza - 30 de marzo de 2007
Esta semana, en la segunda Reunión Consultiva Mundial sobre Trasplante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha presentado a los países y otras partes interesadas el proyecto de actualización de los principios rectores mundiales sobre donación y trasplante de células, tejidos y órganos.

Con esos principios se pretende resolver problemas tales como la escasez mundial de materiales humanos para trasplante, en particular de órganos; el creciente fenómeno del «turismo de trasplante», en parte causado por esa escasez; las cuestiones de calidad, seguridad y eficacia relativas a los procedimientos de trasplante; y la trazabilidad de los materiales humanos que atraviesan las fronteras y la rendición de cuentas a ese respecto.

Las partes interesadas han acordado establecer un Foro Mundial sobre Trasplante, encabezado por la OMS, que preste asistencia y apoyo a los países en desarrollo que estén empezando sus programas de trasplante, y que trabaje hacia la elaboración de un sistema mundial unificado de codificación de las células, los tejidos y los órganos.

Un tema central de los debates fue la preocupación de la OMS por el número creciente de casos de explotación comercial de materiales humanos.

«Los órganos humanos no son piezas de recambio», declaró el Dr. Howard Zucker, Subdirector General de la OMS para Tecnología de la Salud y Productos Farmacéuticos. «Nadie puede poner precio a un órgano que va a salvar la vida de una persona.»

«La inexistencia de legislación sobre donación y trasplante de órganos, o su laxismo, fomenta la comercialización y el turismo de trasplante», dijo el Dr. Luc Noel, responsable de las cuestiones relativas a los trasplantes en la OMS. «Si todos los países se pusieran de acuerdo sobre un planteamiento común y detuvieran la explotación comercial, el acceso sería más equitativo y habría menos tragedias sanitarias.»

Cada vez más, el trasplante se considera la mejor solución en caso de insuficiencia terminal de algún órgano. Por ejemplo, la insuficiencia renal terminal sólo se puede remediar mediante un trasplante renal. De lo contrario, el paciente morirá o estará obligado a someterse a diálisis durante años, procedimiento caro que a menudo no está al alcance de los pacientes más pobres. El trasplante es la única opción para algunas afecciones hepáticas, tales como la cirrosis hepática o el cáncer del hígado, y para varias afecciones cardiacas graves.

Según estimaciones recientes comunicadas a la OMS por 98 países, el órgano con más demanda es el riñón. En 2005 se trasplantaron 66 000, lo que representa sólo el 10% de la demanda estimada. Ese mismo año se trasplantaron 21 000 hígados y 6000 corazones. Aunque aumenta el número de trasplantes de riñón y de hígado, también aumenta la demanda, que aún no se puede atender.

Los informes sobre el «turismo de trasplante» muestran que corresponden a una fracción estimada en el 10% del total mundial de trasplantes. El fenómeno ha ido en aumento desde mediados de los años 1990, coincidiendo con una mayor aceptación de los beneficios terapéuticos de los trasplantes y con los progresos realizados en la eficacia de los medicamentos inmunosupresores utilizados para prevenir el rechazo del órgano trasplantado por parte del cuerpo que lo recibe.

Los principios presentados por la OMS subrayan que la persona, ya sea la donante del órgano o su receptora, tiene que ser el centro de interés, como paciente y como ser humano; que la explotación comercial de los órganos es contraria a la equidad de acceso y puede ser lesiva para los donantes y los receptores; que la utilización de órganos de donantes vivos entraña numerosos riesgos para la salud que se pueden evitar promoviendo la donación de cadáver; y que la calidad, la seguridad, la eficacia y la transparencia son esenciales para que la sociedad obtenga los beneficios que le ofrece la terapia del trasplante.

«La donación en vivo no está exenta de riesgos, tanto si se ha pagado por el órgano como si no. El donante necesita un seguimiento médico apropiado, aspecto que a menudo se desatiende cuando se recurre a esa modalidad para obtener un beneficio económico», agregó el Dr. Luc Noel. «En las donaciones de cadáver no se plantea el problema de la seguridad del donante, y podrían ayudar a que disminuya el tráfico de órganos.»

La labor de la OMS en materia de trasplantes recibirá la ayuda del observatorio mundial establecido en Madrid con los auspicios del Gobierno de España. El observatorio, vinculado a la Base Mundial de Conocimientos de la OMS, facilitará a las autoridades sanitarias y al público en general el acceso a datos sobre donaciones y trasplantes, marcos jurídicos y obstáculos al acceso equitativo.

Nota para los redactores/periodistas

Las cifras acopiadas por la OMS y cotejadas por el observatorio mundial proceden de cuestionarios cumplimentados por 98 países, en los que viven 5500 millones de personas, es decir, el 82% de la población mundial. Los países se distribuían del modo siguiente: 41 de la Región de Europa; 21 de América del Norte y del Sur; 13 de la Región del Pacífico Occidental; 12 del Mediterráneo Oriental; 8 de Asia Sudoriental; y 3 de África.

En 2005 se realizaron 66 000 trasplantes de riñón, el 60 % de ellos en los países industrializados. El 75% o más de los 21 000 trasplantes de hígado y de los 6000 trasplantes de corazón se realizaron en países industrializados o de economías emergentes.




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