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La transformación de la industria cárnica crea un mayor riesgo de enfermedades

Roma, Italia - 17 de septiembre de 2007
La producción mundial de alimentos de origen animal está sufriendo una transformación radical que puede llevar a un mayor riesgo de transmisión de enfermedades animales a los humanos, según alertó hoy la FAO.

"El riesgo de transmisión de enfermedades de animales a humanos se incrementará en el futuro debido al crecimiento de la población y de la cabaña ganadera, los grandes cambios en la industria ganadera, la emergencia de redes agroalimentarias a nivel mundial, y un incremento significativo en la movilidad de personas y mercancías", afirma la FAO en un documento titulado Producción ganadera industrial y riesgos sanitarios mundiales.

"No hay duda de que el mundo necesita alguna de las tecnologías de producción intensiva de alimentos de origen animal", señaló el experto en política ganadera de la FAO Joachim Otte. "Pero hay que evitar –añadió- una excesiva concentración de animales en grandes explotaciones industriales y hay que realizar las inversiones necesarias para reforzar la bioseguridad y mejorar la vigilancia de enfermedades para proteger la salud pública". (El término bioseguridad hace referencia a la gestión de los riesgos biológicos en la alimentación y la agricultura, ndr).

Mayor nivel económico: mayor consumo de carne

A medida que los países elevan su nivel de vida y la población mundial continúa aumentando, la demanda de carne y de otros productos ha crecido de forma sustancial, según la FAO.

Para atender esta mayor demanda de productos cárnicos, la producción y la densidad ganadera se han incrementado de forma notable, a menudo cerca de los centros urbanos. La producción pecuaria industrial se ido concentrando, y utiliza cada vez un número más reducido de razas pero más productivas.

"Este desarrollo tiene consecuencias potenciales graves por el riesgo de enfermedades a nivel local y mundial, lo que hasta ahora no ha sido suficientemente admitido por los responsables políticos", aseguró el Jefe veterinario de la FAO, Joseph Domenech.

Cerdos y aves de corral

La producción porcina y la de aves de corral son las que crecen y se industrializan con mayor rapidez a nivel mundial, con una tasa de crecimiento anual del 2,6 y del 3,7 por ciento respectivamente durante la última década. Como consecuencia, en los países industrializados la gran mayoría de los pollos y pavos se crían hoy en explotaciones con entre 15 000 y 50 000 aves. La tendencia hacia la industrialización de la producción ganadera se puede observar también en los países en desarrollo, en donde los sistemas tradicionales de producción están siendo sustituidos por los intensivos, especialmente en Asia, Sudamérica y en algunas regiones de África.

La producción industrial de cerdos y aves de corral implica en un alto porcentaje el transporte de animales vivos. En 2005, por ejemplo, el comercio porcino internacional movió cerca de 25 millones de animales, más de dos millones de cerdos al mes.

El transporte de animales y la concentración de miles de ellos estabulados incrementan las posibilidades de contagio de patógenos. Además, las explotaciones industriales producen una gran cantidad de desechos, que pueden a su vez incluir cantidades significativas de patógenos. Una gran parte de estos residuos se abandonan sobre el terreno sin ningún tipo de tratamiento, creando riesgo de infección para los mamíferos y aves silvestres.

Mientras que el virus altamente patógeno H5N1 es hoy en día un grave problema a nivel mundial, la circulación "silenciosa" del virus de gripe A en aves de corral y ganado porcino debe también ser controlada a nivel internacional. Un gran número de virus de este tipo se encuentra ya muy extendido en la industria avícola y en menor medida en los cerdos, por lo que podrían también conducir a una pandemia de gripe humana.

La FAO ha pedido a los productores cárnicos que apliquen medidas básicas de bioseguridad. Los centros de producción no deben situarse cerca de asentamientos humanos o de las poblaciones de aves silvestres; las granjas deben limpiarse y desinfectarse de forma regular, es necesario controlar el movimiento de vehículos y personal y los empleados deben de ser formados en técnicas de bioseguridad.

En asociación con la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), la FAO responde a estas amenazas mundiales por medio de redes de vigilancia e investigación para la detección temprana de enfermedades animales y una mejor cooperación internacional a nivel científico. La FAO ha establecido además un centro de gestión de emergencias para ayudar a los países a hacer frente a los brotes de enfermedades animales.




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