Una oportunidad sin precedentes para luchar contra el VIH/SIDA y cambiar el rumbo de la historia

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Ginebra, Suiza - 11 de mayo de 2004
Este es un momento decisivo en la historia del VIH/SIDA. Nunca se había dedicado tanto dinero, tanta voluntad política y tanta atención a esta enfermedad mortífera. Sin embargo, sigue aumentando el número de personas que mueren de SIDA y se infectan por el VIH. Como se señala en el Informe sobre la salud en el mundo 2004 - Cambiemos el rumbo de la historia, la comunidad internacional tiene una oportunidad única para cambiar la historia utilizando programas de tratamiento del VIH a fin de fortalecer los actuales programas de prevención y mejorar los sistemas de salud.

La OMS, el ONUSIDA y sus asociados aplican una estrategia integral de lucha contra el VIH/SIDA, que vincula la prevención, el tratamiento, la atención y el apoyo a las personas que viven con el virus. Hasta ahora, el tratamiento ha sido el aspecto que ha recibido menos atención en la mayor parte de los países en desarrollo. Sin embargo, como se dice en el informe, de todas las posibles intervenciones relacionadas con el VIH, el tratamiento es el que puede impulsar de manera más efectiva las actividades de prevención fortaleciendo al mismo tiempo los sistemas sanitarios y permitiendo que los países pobres protejan a su población de una amplia variedad de amenazas para la salud.

"Por fin, la inversión mundial en salud - y, en particular, la destinada a luchar contra el VIH/SIDA - está aumentando. Ello supone una mejora largo tiempo esperada de las posibilidades de controlar la peor epidemia mundial surgida en varios siglos. El desafío consiste ahora en coordinar todos nuestros esfuerzos y velar por que estos recursos beneficien a quienes más lo necesitan", ha dicho LEE Jong wook, Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Se ha prometido la aportación de recursos vitales, con inclusión de más de US$ 20 000 millones aportados tanto por países donantes como por conducto de organismos multilaterales de financiación, entre ellos el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, el Plan de Emergencia de la Presidencia de los Estados Unidos para la Mitigación del VIH/SIDA y el Banco Mundial.1 Ahora es preciso utilizar rápidamente y de una manera coordinada estos fondos para prolongar la vida de millones de niños, mujeres y hombres que, de no ser así, morirán pronto. Es necesario movilizar apoyo técnico adecuado para los programas sobre el VIH/SIDA a fin de garantizar que las nuevas inversiones tengan la mayor repercusión posible a largo plazo en la salud de la población de los países pobres.

"Debemos invertir estos recursos adicionales para fortalecer estrategias integrales de prevención y atención basadas en 20 años de experiencia, que nos han permitido saber cuáles son las medidas más eficaces", ha dicho el Dr. Peter Piot, Director Ejecutivo del ONUSIDA. "La mejor estrategia para salvar vidas y lograr que las generaciones futuras estén libres del VIH consiste en ampliar los programas eficaces de tratamiento y prevención."

En el informe se señala que el tratamiento y la prevención del SIDA también ofrecen la oportunidad de fortalecer los sistemas de salud en los países más pobres, lo cual supone beneficios sanitarios para todos. "Las futuras generaciones juzgarán en gran medida nuestra época por la respuesta que logremos articular ante la pandemia de SIDA", ha dicho el Dr. Lee. "Afrontando el problema con determinación estaremos construyendo al mismo tiempo sistemas de salud capaces de atender las necesidades sanitarias de hoy y de mañana. Se trata de una oportunidad histórica que no podemos desaprovechar."

El SIDA ha matado ya a más de 20 millones de personas y es ahora la principal causa de muerte y de años perdidos de vida productiva entre los adultos de 15 a 59 años. Se estima que la cifra actual de seropositivos está comprendida entre 34 y 46 millones. Si no reciben tratamiento, todos ellos tendrán una muerte prematura y, en la mayoría de los casos, dolorosa. En 2003, tres millones de personas murieron y cinco se infectaron. Casi seis millones de personas del mundo en desarrollo morirán en un futuro próximo si no reciben tratamiento, pero a finales de 2003 éste sólo se dispensaba a 400 000 enfermos.

En el informe se señala que se han subestimado gravemente los costos económicos y sociales del VIH/SIDA a largo plazo en muchos países. En la actualidad, las proyecciones indican que algunos países del África subsahariana se enfrentarán al colapso económico si no logran controlar sus epidemias, sobre todo porque el VIH/SIDA debilita y mata a adultos que están en la flor de la vida, lo cual priva a la comunidad de médicos, maestros y abogados, así como de agricultores, mineros y policías, además de privar a muchos niños de sus padres.

La esperanza está en el tratamiento

En septiembre de 2003, la OMS, el ONUSIDA y el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria declararon que la falta de acceso al tratamiento con medicamentos antirretrovirales era una emergencia sanitaria mundial. Para responder a ello, estas organizaciones y sus asociados lanzaron una iniciativa encaminada a ofrecer acceso a la terapia antirretroviral a tres millones de personas para finales de 2005: la iniciativa "tres millones para 2005".

Hasta marzo de 2004, 48 países entre los más castigados por el VIH/SIDA se comprometieron a extender rápidamente el acceso al tratamiento y solicitaron colaboración técnica para elaborar y aplicar programas ampliados.

"Ahora que finalmente comienza a llegar dinero, por conducto del Fondo Mundial y otras fuentes, para financiar programas de tratamiento en los países en desarrollo, vemos que los países necesitan asesoramiento, información sobre mejores prácticas y asistencia técnica para aplicar rápidamente programas ampliados", ha dicho el Profesor Richard Feachem, Director Ejecutivo del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria. "La OMS desempeñará un papel fundamental en los próximos años para velar por que ese incremento de los recursos permita salvar vidas."

La OMS colabora estrechamente con todos los asociados, incluidos los funcionarios nacionales de salud, los dispensadores de tratamiento, las organizaciones comunitarias, los afectados por el VIH/SIDA y otros interesados directos, para trazar y poner en práctica planes nacionales de extensión masiva del tratamiento. Es fundamental que los países asuman un compromiso político e identifiquen los programas como algo propio. Los mecanismos racionalizados de financiación que ha elaborado el Fondo Mundial están permitiendo a muchos países acceder a recursos financieros y ampliar los programas de tratamiento y prevención del SIDA con una rapidez sin precedentes.

La prevención y el tratamiento son indisociables

Una extensión masiva del acceso al tratamiento puede apoyar y fortalecer los programas de prevención. Cuando se ha suministrado tratamiento, ha habido un aumento espectacular de la demanda de asesoramiento y pruebas. Un asesoramiento correcto y una educación sobre el VIH permiten mejorar la prevención entre las personas que no están infectadas y reducen considerablemente la transmisión de la infección en los seropositivos.

La extensión masiva de las pruebas y el suministro de asesoramiento en los servicios de salud para las personas con tuberculosis, las mujeres embarazadas y los sectores vulnerables de la población, como los jóvenes, los profesionales del sexo y los usuarios de drogas por vía parenteral, conduce a un mayor compromiso por parte de quienes pueden ser vulnerables, lo cual fortalece, a su vez, las oportunidades de prevención. Motivar a las comunidades para que conozcan su estado serológico en un contexto de acceso al tratamiento antirretroviral significa modificar las respuestas comunitarias al VIH, promover una mayor apertura y contribuir a reducir la estigmatización y las actitudes de negación que han hecho posible la propagación del virus, cuyas consecuencias han sido tan desastrosas.

Acciones en los países

Cuando lleguen los nuevos fondos, los recursos técnicos y humanos deberán estar preparados para garantizar que se usen eficazmente. Los países necesitan asistencia técnica para apoyar la aplicación sobre el terreno y han solicitado unas recomendaciones bien definidas sobre la dispensación de tratamiento y la gestión de programas. Proporcionando esas recomendaciones, la OMS hace una aportación fundamental.

Para ayudar a acelerar la iniciativa, la OMS ha elaborado un conjunto simplificado de pautas de tratamiento antirretroviral, pruebas y directrices terapéuticas conformes a los más rigurosos criterios de calidad asistencial. Las directrices se han preparado para que puedan ser utilizadas en todos los niveles del sistema de salud, así como en la comunidad para vigilar y promover el cumplimiento terapéutico. Esas pautas permiten iniciar el tratamiento de quienes lo necesitan incluso en las zonas más pobres, con lo cual la ejecución de los programas de tratamiento puede hacerse de forma equitativa.

La OMS ha elaborado también directrices racionalizadas para capacitar a los profesionales sanitarios en una amplia gama de actividades relacionadas con el uso de los antirretrovirales, desde el asesoramiento y las pruebas del VIH y el reclutamiento de pacientes a la dispensación de tratamiento, la atención clínica y el seguimiento de la farmacorresistencia.

La OMS, en asociación con el UNICEF y el Banco Mundial, ha creado el Servicio de Medicamentos y Pruebas Diagnósticas del SIDA como sección operacional encargada de velar por que los países en desarrollo tengan acceso a antirretrovirales y pruebas diagnósticas de calidad a los mejores precios. Su misión es ayudar a los países a comprar, elaborar previsiones y gestionar el suministro y la dispensación de los productos necesarios para el tratamiento y el seguimiento. Asimismo, proporcionará a los fabricantes información que les permita prever la demanda, garantizando con ello que las cantidades producidas reflejen las necesidades reales a un precio asequible.

Mientras se intensifican las actividades de apoyo normativo y técnico a nivel nacional, la OMS, el ONUSIDA y sus asociados proseguirán sus actividades mundiales de sensibilización encaminadas a garantizar un aporte suficiente de recursos en apoyo de los países. Para que la iniciativa tenga éxito será fundamental contar con más medios aportados por el Fondo Mundial y otros asociados. La OMS está prestando ayuda técnica a los países que la piden para preparar las solicitudes al Fondo Mundial y otros posibles financiadores.

Hacia la salud para todos

En el informe se afirma que la brecha terapéutica mundial del VIH/SIDA refleja desigualdades más generales en materia de salud y pone a prueba el compromiso de la comunidad internacional de corregirlas. Además de trabajar para salvar a millones de personas de una muerte inminente, la OMS y sus asociados se enfrentan a muy diversos problemas de salud que aquejan a las comunidades con pocos recursos y las mantienen sumidas en la pobreza, y consideran que la expansión del tratamiento del VIH/SIDA y los Objetivos de Desarrollo del Milenio son etapas del camino hacia la salud para todos.

En el informe se subraya que la iniciativa de tratamiento no terminará en 2005. Después aguarda el reto de extender el tratamiento a muchos millones de personas más y mantenerlo durante el resto de sus vidas, al tiempo que se construyen y sostienen las infraestructuras sanitarias que hagan posible esa ingente tarea. "El objetivo final es nada menos que reducir las desigualdades sociales mediante el desarrollo de sistemas sanitarios eficaces y equitativos para todos", se afirma.

El Informe sobre la salud en el mundo 2004 - Cambiemos el rumbo de la historia, presentado el 11 de mayo, está a la venta al precio de Fr. s. 30,00. El precio para los países en desarrollo es de Fr. s. 10,00. El informe se puede consultar en el sitio web de la OMS, www.who.int/whr/es


1 Entre las sumas prometidas destacan las siguientes: US$ 15 000 millones hasta 2008 en el marco del Plan de Emergencia de la Presidencia de los Estados Unidos para la Mitigación del VIH/SIDA; US$ 5500 millones para el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria; más de US$ 1000 millones aportados por conducto del Programa Multinacional sobre el VIH/SIDA del Banco Mundial.

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