«Combatamos la obesidad infantil para ayudar a prevenir la diabetes» dicen la OMS y la IDF

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Ginebra, Suiza - 11 de noviembre de 2004
Corbis/RDB

Según estimaciones, en el mundo hay más de 22 millones de niños menores de cinco años obesos o con sobrepeso, de los que más de 17 millones viven en países en desarrollo. Todos ellos corren un mayor riesgo de sufrir diabetes de tipo 2 (la antaño denominada «diabetes del adulto»), según afirman la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de la Diabetes (IDF).

«Luchar ahora contra la obesidad infantil es un medio muy eficaz de prevenir la diabetes en el futuro», afirmó la Dra. Catherine Le Galès-Camus, Subdirectora General de la OMS para Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental, en vísperas del Día Mundial de la Diabetes, 14 de noviembre de 2004.

Las enfermedades crónicas como la diabetes, las cardiopatías, el cáncer o los ataques apopléticos y sus secuelas son una rémora para el desarrollo económico. Al tiempo que la desnutrición sigue siendo una preocupación básica, sobre todo en los países en desarrollo, los gobiernos se enfrentan también al hecho de que numerosos niños de todas las regiones del globo tienen malos hábitos alimentarios y no hacen suficiente ejercicio físico.

A escala mundial se estima que un 10% de los niños en edad escolar (entre 5 y 17 años) padecen de sobrepeso u obesidad, y la situación va a peor. En los Estados Unidos, por ejemplo, la tasa de obesidad y sobrepeso en niños y adolescentes de 6 a 18 años, que en los años setenta era de un 15%, sobrepasó el 25% en el curso de los años noventa.

Pero el aumento vertiginoso de esos índices no es patrimonio de los países desarrollados. En el curso de un estudio realizado en China con escolares de zonas urbanas, se calculó que la tasa de sobrepeso y obesidad había pasado de cerca de un 8% en 1991 a más de un 12% al cabo de seis años. En el Brasil, ese índice, calculado en niños y adolescentes de 6 a 18 años, se había más que triplicado entre mediados de los setenta (un 4%) y 1997 (más de un 13%).

La relación entre obesidad y diabetes está más que probada. Un 90% de los diabéticos padece diabetes de tipo 2 y, de ellos, una inmensa mayoría presenta sobrepeso u obesidad. «El exceso de peso y la obesidad incrementan el riesgo de sufrir muchas enfermedades crónicas, entre ellas diabetes de tipo 2, cardiopatías, apoplejías y algunos cánceres. A menos que ataquemos sus causas profundas, la epidemia de obesidad puede llegar a colapsar un sistema de salud, y ello en cualquier parte del mundo», declaró la Dra. Le Galès-Camus, quien afirmó acto seguido: «Los costos directos de la atención sanitaria de la diabetes representan ya entre un 2,5% y un 15% de los presupuestos anuales de atención de salud».

La OMS está trabajando con sus Estados Miembros para poner en práctica en todo el mundo la Estrategia Mundial sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud, adoptada en mayo de 2004 por la Asamblea de la Salud. En dicha estrategia se recomienda un vasto conjunto de cambios en todos los planos, desde el personal al internacional, pasando por el comunitario y el nacional, que aplicados eficazmente pueden suponer un punto de inflexión en la epidemia de obesidad. La estrategia aspira a transformar los modos de vida a los que se atribuye el aumento del sobrepeso y la obesidad infantiles en los últimos 20 años.

La mayor promoción y presencia en el mercado de alimentos ricos en grasas y azúcares significa que los niños ya no comen como lo hicieron sus padres. Tampoco hacen tanto ejercicio físico. Aunque la situación difiere en cada país, los niños son más sedentarios que los de la generación anterior debido, entre otras razones, al mayor nivel de urbanización y mecanización, a la evolución de los sistemas de transporte y al largo tiempo que pasan ante la pantalla del televisor o el ordenador.

Pero hay pequeños cambios que pueden dar un vuelco a la situación. En Singapur, la educación nutricional en clase, combinada con la oferta de bebidas y alimentos sanos en el medio escolar y un especial seguimiento de los alumnos que ya padecían sobrepeso u obesidad, se tradujo en un notable descenso del número de estudiantes obesos. En el Reino Unido se consiguió que los niños de una serie de escuelas primarias adelgazaran restringiéndoles el acceso a golosinas y bebidas gaseosas. Otros estudios han puesto de relieve los buenos resultados que se obtienen incrementando la actividad física en la escuela, modificando los menús servidos en las cantinas escolares, limitando el número de horas ante el televisor y ofreciendo educación sanitaria.

El profesor Pierre Lefèbvre, Presidente de la IDF, recalcó que urge pasar a la acción: «Los niños y adolescentes con sobrepeso tienden a devenir adultos con sobrepeso. Es probable que los malos hábitos alimentarios y la falta de ejercicio físico perduren, lo que supone, para los jóvenes de hoy, riesgo de diabetes de tipo 2 para mañana. Incluso en un niño, el sobrepeso y la obesidad provocan mayores niveles de glucosa (azúcares) y lípidos (grasas) en sangre y un aumento de la presión arterial. En muchas poblaciones los médicos observan cada vez más casos de adolescentes con diabetes de tipo 2, enfermedad que antaño sólo se daba normalmente en personas de edad madura o avanzada».

La diabetes es una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no sintetiza la cantidad suficiente de insulina o cuando el organismo no puede utilizar eficazmente la que haya sintetizado. Las personas con diabetes de tipo 1 no fabrican insulina, o lo hacen en cantidades ínfimas, y necesitan inyecciones diarias de esa hormona para sobrevivir. Los que padecen diabetes de tipo 2 no pueden utilizar con eficacia la insulina. A veces les basta con cuidar mucho su modo de vida para sobrellevar la enfermedad, pero a menudo hay que administrarles medicación por vía oral y, con menos frecuencia, insulina, para conseguir un buen control metabólico. La diabetes de tipo 2 se conocía antaño como «diabetes no insulinodependiente» o «diabetes del adulto».

La OMS y la IDF trabajan codo con codo para generar en todo el mundo un mayor nivel de conciencia respecto de esta enfermedad. Su proyecto conjunto titulado «Actuemos contra la diabetes, ya» cuenta con una subvención de la Fundación Mundial de la Diabetes a la IDF y también con fondos de la OMS.