Declaración de la Dra. Margaret Chan, Directora General de la Organización Mundial de la Salud, con motivo del Día Internacional de la Mujer

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Dra. Margaret Chan, Directora General de la Organización Mundial de la Salud

Ginebra, Suiza - 07 de marzo de 2007
En este Día Internacional de la Mujer os invito a que homenajeemos juntos a todas las mujeres del mundo. Son ellas la columna vertebral de todas nuestras sociedades: como líderes, como cuidadoras y como madres. Sin embargo, tanto hoy como cualquier otro día, recordamos que muchas de ellas no tienen acceso a la atención sanitaria más básica.

Las mujeres tienen problemas de salud específicos y necesidades particulares, a las que, sin embargo, no se les concede la importancia ni la atención que merecen. Por ejemplo, cada año mueren más de medio millón de mujeres debido a complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto, cifra que apenas ha cambiado en 20 años. En 2006, el 74% de las personas infectadas por el VIH en el África subsahariana eran mujeres jóvenes.

El Día Internacional de la Mujer de este año está dedicado al fin de la impunidad de la violencia contra las mujeres y niñas. Sabemos que la violencia en la pareja es la principal forma de violencia contra la mujer, mucho más frecuente que las agresiones o violaciones por desconocidos o conocidos. La violencia física y sexual por parte de la pareja tiene consecuencias terribles para la salud de la mujer. Además, una de cada cinco mujeres dicen haber sufrido abusos sexuales antes de los 15 años, hecho que se asocia a problemas de salud que persisten durante años.

A la salud de la mujer se le presta demasiado poca atención en los planes de desarrollo y en muchos programas de acción sanitaria.

La salud de la mujer se ve amenazada por las malas condiciones de trabajo de muchas de ellas, los riesgos relacionados con su función reproductora, la pobreza y la discriminación a que se ven sometidas. Quiero aprovechar esta oportunidad para destacar que me he comprometido a lograr que la labor de la Organización Mundial de la Salud tenga un impacto positivo y duradero en la salud de la mujer.

Sabemos que la pobreza es el principal obstáculo al desarrollo y al cambio, y la responsable de la mayor parte de las muertes por causas evitables. La pobreza se manifiesta en todos los países por altas tasas de mortalidad materna e infantil, y de morbilidad y mortalidad por enfermedades infecciosas. La salud de la mujer se encuentra claramente en riesgo cuando tiene poco dinero y no dispone de medicamentos ni de acceso a servicios de prevención y tratamiento. A menudo la situación se ve complicada por las normas sociales que obstaculizan la igualdad de oportunidades y la libertad de manifestación.

La OMS está tratando de hacer frente a las vulnerabilidades y necesidades sanitarias específicas de las mujeres, de cubrir sus necesidades de salud sexual y reproductora, de prevenir la violencia contra ellas y de reducir la carga de infecciones, lesiones, enfermedades crónicas, problemas de salud mental y otros trastornos crónicos que las afectan.

Gran parte de los profesionales sanitarios son mujeres. Somos médicas, enfermeras, comadronas y agentes de salud comunitaria. En el ámbito familiar también somos las principales cuidadoras. Esto es especialmente llamativo en el África subsahariana, donde la mayor parte de la atención a los adultos y niños con SIDA se presta en el hogar. La OMS está invirtiendo en el fortalecimiento del personal sanitario.

Creo firmemente que las mujeres son la clave para mejorar la salud, por su papel como agentes de cambio en la familia y la comunidad, y como líderes en todas las esferas. Si se les presta un apoyo adecuado, pueden ser una fuerza positiva que contribuya a sacar de la pobreza a sus familias y a comunidades enteras.

Como líder mundial en materia de salud, estoy comprometida con la mejora de la salud de la mujer en todo el mundo, de modo que todos los habitantes del planeta puedan alcanzar los objetivos de desarrollo y salud que se hayan marcado. Invertir en la mujer y en su salud es invertir en el progreso de la humanidad.


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