Gobierno de Brasil hace donación para asistir a damnificados en Bolivia

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Embajador de la República Federativa del Brasil, Frederico Cezar de Araujo se dirige al Ministro de Relaciones Exteriores y Cultos, David Choquehuanca Céspedes (centro) y a la Directora del PMA Bolivia, Vitória Ginja (primer plano).

La Paz, Bolivia - 12 de marzo de 2007
En presencia del Ministro de Relaciones Exteriores y Cultos, David Choquehuanca Céspedes, el Embajador de la República Federativa del Brasil, Frederico Cezar de Araujo, entregó hoy al Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas una donación en efectivo para la atención de las familias damnificadas en el oriente boliviano.

La donación brasilera, consistente en 100,000 dólares americanos, está destinada a apoyar las operaciones humanitarias del PMA en respuesta a la emergencia registrada por las inundaciones en Bolivia.

"Queremos dar las gracias al gobierno y al pueblo del Brasil, a través de su Embajada en Bolivia, por esta significativa donación que ayudará a las familias más vulnerables -afectadas por las inundaciones- a seguir con sus vidas mientras se normaliza su situación", dijo Vitória Ginja, Directora del PMA en Bolivia.

La donación brasilera permitirá al PMA adquirir unas 153 toneladas métricas de alimentos para alimentar a unas 1,320 familias, es decir, cerca de 7,000 personas por un período de dos meses. A solicitud del Gobierno del Brasil, los alimentos correspondientes a su donación serán comprados localmente.

"Gracias a esta donación del Gobierno del Brasil podemos continuar con nuestras operaciones humanitarias y así garantizar la seguridad alimentaria de la población afectada, entregándoles víveres que les permitan subsistir dignamente en este tiempo difícil", añadió Ginja.

El acto de entrega oficial de la donación tuvo lugar en las oficinas del PMA.

El PMA anunció la semana pasada que, al momento, cuenta con recursos para continuar alimentando a las 22,000 familias afectadas, que reciben su apoyo, hasta el próximo mes de abril, pero que harán falta mayores recursos para paliar la difícil situación humanitaria que se vive en algunas zonas del oriente, donde se prevé que las familias vulnerables necesitarán alimentos al menos hasta la próxima cosecha en 2008.