Plaguicidas, mercurio, plomo y solventes, enemigos de la salud infantil

Imprimir Correo electrónico

Washington, D.C., Estados Unidos - 21 de abril de 2003

Washington, D.C., 7 de abril de 2003 (OPS)ùTodos los días, los niños comen, beben y respiran sustancias químicas que se encuentran en los alimentos, en el agua y en el aire. Estas sustancias también están presentes en pinturas y en los productos de limpieza que muchas veces están al alcance de los más pequeños. Según datos de la Asociación Estadounidense de Centros para el Tratamiento de Control de Intoxicaciones, el 61% de los casos en ese país que no son de origen ocupacional ocurre en menores de 6 años. Y también el 16% de las muertes por plaguicidas. En toda la región los casos se multiplican. Con el lema "Preparemos el futuro de la vida: ambientes saludables para los niños", el Día Mundial de la Salud, que se conmemora hoy, busca que los gobiernos, comunidades y padres tomen conciencia de la importancia de proteger a los niños de estas amenazas del medio ambiente.

Según el informe La Salud en las Américas, que publica la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los datos disponibles sobre las sustancias químicas y su efecto en la salud y el ambiente en América Latina y el Caribe no reflejan toda la dimensión del problema y, además, no están disgregados. Según información del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Brasil es uno de los cuatro países del mundo que utiliza más agroquímicos. Y los países del istmo centroamericano se encuentran entre los principales importadores de plaguicidas.

¿Por qué los niños son las principales víctimas de estas sustancias? Los niños no son "adultos pequeños". Ellos ingieren más sustancias tóxicas porque, tomando en cuenta su peso y tamaño, comen, beben y respiran más que los adultos. Además, los niños viven y juegan más cerca del suelo o de las alfombras, en donde muchas veces se acumulan las sustancias tóxicas. Por otra parte, los más chiquitos se meten los dedos y otros objetos en la boca todo el tiempo, por eso, es más fácil que sustancias peligrosas entren en sus cuerpos. Estos químicos pueden afectar su cerebro y algunas funciones de aprendizaje y conducta.

Algunas de estas sustancias, que se utilizan habitualmente, son los plaguicidas que sirven para matar o alejar ratones, hormigas y cucarachas. No es conveniente usarlos en el hogar o en el jardín. El plomo es otro de los materiales peligrosos. Se trata de un metal que antes se usaba con frecuencia en las pinturas y tuberías de las casas, y que también se utiliza en baterías. Especialmente los niños menores de 6 años corren el riesgo de envenenarse con plomo. La única manera de detectar el envenenamiento por plomo es a través de un análisis de sangre.

El mercurio es otra de las sustancias enemigas. Es un metal que se utiliza en termómetros (y algunos instrumentos médicos), en tratamientos dentales y en focos fluorescentes, pilas y baterías. También daña el cerebro y puede causar problemas de aprendizaje. Una de las cosas más importantes que hay que saber acerca del mercurio es que debe considerarse "deshecho peligroso" y nunca debe tirarse con la basura común. Finalmente los solventes completan esta galería de sustancias riesgosas para la salud, y especialmente para la salud infantil. Un solvente es una sustancia que, como su nombre lo indica, sirve para disolver otras sustancias. Pueden entrar al cuerpo a través de la piel o si se beben o aspiran y dañan el sistema nervioso y el cerebro.

Algunos consejos prácticos generales (tomados de la guía práctica de los Institutos Nacionales de Salud) son:

Lavar las manos de los niños antes de comer y lavar con frecuencia los biberones, y juguetes de los niños.

Lavar los pisos y marcos de ventanas para proteger a los niños del polvo y de la pintura descascarada, que puede estar contaminada con plomo, especialmente en viviendas viejas.

Antes de usar agua, dejar abierto el chorro de la llave por 30 segundos para dejar salir el agua contaminada con plomo de las tuberías.

Guardar la comida y la basura en recipientes cerrados para evitar que haya insectos o ratas dentro de la casa.

Usar trampas con cebo en vez de insecticidas en aerosol ("spray") siempre que sea posible y mantenerlas fuera del alcance de los niños.

Leer las etiquetas de los productos y seguir las instrucciones.

Guardar los pesticidas y otros químicos tóxicos en un lugar seguro, en donde los niños no los pueden alcanzar y nunca poner plaguicidas en envases de refrescos o recipientes de comida: así se evitará que los niños los ingieran por error.

Mantener a los niños, los juguetes y las mascotas alejados cuando se estén usando plaguicidas y no dejar que los niños jueguen en campos, huertos o jardines donde hayan sido aplicados, por lo menos por el período de tiempo recomendado en la etiqueta del pesticida.

Lavar las frutas y vegetales bajo un chorro de agua antes de comerlos. Pelarlos porque a veces la cáscara puede contener tóxicos.

En el hogar, revisar una vez al año todas las tuberías de salida de humos de calderas de calefacción y chimeneas, así como también otros aparatos que usen combustible.

Nunca usar el horno o las hornallas de la cocina como calefacción. Tampoco prender parrillas para asar o cocinar alimentos dentro de la casa o el garaje.Nunca dormir en cuartos en donde haya estufas o calentadores de gas o de kerosén sin ventilación.

No dejar funcionando el motor de un automóvil o el de una cortadora de pasto dentro de un garaje cerrado.

La OPS fue establecida oficialmente en 1902 y es la organización de salud pública más antigua del mundo. Trabaja con los países de las Américas para mejorar la salud y elevar la calidad de vida de sus habitantes. Funciona como la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud.

Para mayor información, bûroll y fotografías por favor comunicarse con Paula Andaló, tel (202) 974û3699, fax (202) 974û3143, Oficina de Información Pública, eûmail: andalopa