Los casos de diabetes podrían duplicarse en los países en desarrollo durante los próximos 30 años

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Ginebra, Suiza - 14 de noviembre de 2003
El número de casos de diabetes en los países en desarrollo probablemente aumentará en más del doble durante los próximos 30 años, es decir, de 115 millones en el año 2000 a 284 millones en 2030. Con ocasión del Día Mundial de la Diabetes (14 de noviembre de 2003), la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha expresado su compromiso de aumentar los esfuerzos por reducir el impacto de la diabetes y sus complicaciones, especialmente en las comunidades de ingresos bajos y medios, en colaboración con la Federación Internacional de la Diabetes (FID).

«La diabetes es parte de la creciente epidemia de enfermedades no transmisibles que comienzan a imponer una doble carga de morbilidad en los países más pobres del mundo», ha declarado la Dra. Catherine Le GalèsûCamus, Subdirectora General, Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental, OMS. «Mientras se esfuerzan por enfrentar los problemas del VIH/SIDA, la malaria y la tuberculosis, también deben prepararse para lidiar con el ataque de enfermedades acarreadas por los cambios en el modo de vida y el envejecimiento de sus poblaciones.»

La buena noticia, ha dicho la Dra. Le GalèsûCamus, es que buena parte del proyectado aumento en la incidencia de la diabetes se puede evitar mediante el cuidado del régimen alimentario y la actividad física de la población. La OMS prepara en la actualidad una Estrategia Mundial sobre Régimen Alimentario y Actividad Física, que respaldará sus esfuerzos por ayudar a los Estados Miembros en la prevención de la diabetes y otras enfermedades relacionadas con los regímenes alimentarios malsanos y la inactividad física.

El control adecuado de la enfermedad puede retardar o aun evitar complicaciones y discapacidad en los diabéticos. «Se ha comprobado que el fomento del autocontrol de los pacientes, el control proactivo de los factores de riesgo por parte de los profesionales de la salud y la reorganización de los servicios de salud a efectos del control de las enfermedades crónicas influyen de forma significativa en los pacientes», ha manifestado el Dr. Rafael Bengoa, Director, Manejo de las Enfermedades No Transmisibles, OMS. «Trabajaremos con los países para encontrar el modo de proporcionarles un conjunto mínimo de medidas de atención aun en los entornos más pobres. La prevención y el control van de la mano. Hemos de proporcionar conjuntos de medidas integrales que satisfagan las necesidades de todos los miembros de la comunidad y que se apliquen en cualquier fase y cualquier manifestación de la enfermedad.»

La carga de morbilidad asociada a la diabetes es significativa: esa enfermedad provoca por lo menos una de cada 20 muertes en el mundo. En el plano financiero, los costos sanitarios directos fluctúan entre el 2,5% y el 15%, y los costos indirectos, tales como la pérdida de producción, pueden ser cinco veces esa cifra.

La diabetes es una enfermedad crónica caracterizada por la presencia excesiva de glucosa en la sangre, debido a que el cuerpo no produce insulina o no la utiliza de modo adecuado. Un 90% de los 171 millones de diabéticos del mundo, según las estimaciones, sufre diabetes de tipo 2. Esta enfermedad se consideraba típica de personas mayores y países ricos, pero la mayoría de los diabéticos de África tienen entre 45 y 64 años de edad.

«El modo de vida de la gente está cambiando en todo el mundo», ha dicho la Dra. Le GalèsûCamus. «Somos menos activos que nuestros padres y nuestros abuelos e ingerimos alimentos con mayores concentraciones de azúcares y grasas, por lo que frecuentemente aumenta nuestro peso y nuestro riesgo de padecer diabetes. A esto se añade el hecho de que las poblaciones están envejeciendo, y resulta fácil entender por qué enfermedades tales como la diabetes van en aumento.»

China proporciona un ejemplo gráfico. Allí la diabetes constituye una preocupación considerable: 21 millones de casos en el año 2000, es decir, una de cada 60 personas. La obesidad aumenta, un estudio reciente demuestra que aun entre los niños chinos de edad preescolar las tasas de obesidad se multiplicaron por 10 en un periodo de ocho años, y ésta afecta a uno de cada 10 niños. El peso adicional aumenta su riesgo de padecer diabetes con el paso los años.