FAO, PMA y FIDA piden una acción inmediata para lograr los Objetivos del Milenio

Roma, Italia - 18 de enero de 2005
Tres organismos de Naciones Unidas con sede en Roma (FAO, PMA y FIDA) pidieron hoy una acción inmediata tanto a los países desarrollados como a las naciones en desarrollo para lograr que se cumplan los Objetivos de la Cumbre del Milenio.

"Los líderes y los directos interesados de los países más pobres deben dar los pasos necesarios para asegurar un buen gobierno y una planificación económica sólida. Le corresponde a la comunidad internacional aprontar con rapidez estrategias que los respalden", afirmaron las organizaciones.

En este sentido Jacques Diouf, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), James Morris, Director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y Lennart Bage, Presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), han hecho pública una declaración conjunta en ocasión de la presentación en Roma del Informe sobre el Proyecto del Milenio.

Ocho objetivos

El informe abarca los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio, el primero de los cuales incluye un llamamiento para reducir a la mitad, para el año 2015, la cifra de seres humanos hambrientos y que viven en condiciones de pobreza. Este objetivo está en sintonía con el de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación celebrada en Roma en 1996.

"En un mundo que cuenta con recursos abundantes y puede producir alimentos suficientes para todos, la extensión del hambre no es solo un ultraje moral, sino una demostración del fracaso colectivo de la comunidad internacional para elaborar políticas y programas con una visión de largo plazo", dice el documento.

"Creemos que no hay otra opción que la de cumplir esos objetivos. El costo de no emprender una acción urgente - en términos de vidas destrozadas, crecimiento económico paralizado y destrucción de recursos naturales irremplazables - es, sencillamente, demasiado caro. Más de 1 200 millones de personas viven todavía en condiciones de pobreza extrema: uno de cada cinco ciudadanos del mundo. Más de 850 millones padecen hambre crónica, una cifra que ahora va en aumento tras una década donde la situación mejoró. Más de cinco millones de niños mueren cada año por causas ligadas directamente con la nutrición".

Los responsables de la FAO, el PMA y el FIDA hacen notar que la tercera parte de quienes viven en extrema pobreza, unos 900 millones de personas, habitan en zonas rurales y su sustento depende de la agricultura y de las actividades relacionadas.

Caída continuada de la Asistencia Oficial al Desarrollo desde 1988

"Y sin embargo, a pesar de ello, el porcentaje de inversión pública destinado a la agricultura y al desarrollo rural está muy lejos de responder a la importancia de este sector en la economía de muchos países en desarrollo. Asimismo, la Asistencia Oficial al Desarrollo para la agricultura y el sector rural ha caído de manera continuada desde 1988. En la actualidad, sólo alrededor del ocho por ciento de la asistencia bilateral al desarrollo va a parar al desarrollo rural", subrayan.

"Lo mismo se puede decir de la falta de inversiones adecuadas en la salud y la nutrición, en el que no aumenten los ingresos entre los más pobres y en la falta de redes de seguridad que protejan a las personas (y a las inversiones económicas productivas) de las calamidades de la sequía, las inundaciones y el hambre", prosigue el texto.

No se dedica la atención suficiente a las necesidades de los agricultores con pequeños terrenos sobre todo de las mujeres, que son la mayoría. "Son el sostén de los más pobres y hambrientos y, a pesar de ello, se les niega a menudo el recurso a la tierra, al agua, al crédito y al mercado".

Para los agricultores de los países pobres en desarrollo es también difícil vender competitivamente su producción cuando los mercados están invadidos de productos más baratos subvencionados por los productores de los países ricos.

Estrategia doble

Los tres organismos apuestan por una estrategia doble para combatir el hambre y la pobreza. "Por una parte, si se quiere crear una economía pujante donde las personas puedan valerse por sí mismas, es necesario que cuenten con los cimientos para un crecimiento sostenible a largo plazo, a saber: una buena infraestructura, una administración correcta de los recursos naturales, y un mejor acceso al empleo, a la educación, a la tierra, al agua, al crédito, a los servicios sociales y a organizaciones para los más necesitados. Para ello, junto con la puesta en marcha de importantes reformas de las políticas, es necesario invertir en el aumento de la productividad, en instituciones de servicios y finanzas rurales y en el mercado.

"Por otra parte, la ayuda directa, sostenida y bien dirigida es a menudo necesaria para alimentar a los que pasan hambre, prevenir las enfermedades, escolarizar a los niños, reconstruir las infraestructuras tambaleantes a causa de los conflictos armados y sanear los recursos naturales minados por decenios de explotación excesiva".

La declaración recuerda que solamente una pequeña parte de la Asistencia Oficial al Desarrollo va directamente en ayuda de la alimentación y la nutrición. Una cantidad insuficiente para las intervenciones en zonas rurales que pueden salvar muchas vidas y crear medios de sustento.

Los responsables de los tres organismos expresan su preocupación por el dato del Informe donde consta que numerosos países, la mayor parte en Africa subsahariana, están quedando rezagados en sus intentos por lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

La declaración concluye diciendo que "a pesar de todo, los tres organismos con sede en Roma reconfirman que esos objetivos pueden alcanzarse de aquí al 2015, si las naciones en desarrollo y los países desarrollados pasan de inmediato a la acción".


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