Los alimentos GM actualmente disponibles pueden reportar beneficios, pero es necesario seguir sometiéndolos a evaluaciones de inocuidad

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Ginebra, Suiza - 23 de junio de 2005
Hay que evitar que se produzca una "brecha genética", recurriendo para ello a evaluaciones sociales y culturales más rigurosas

Los nuevos alimentos genéticamente modificados (GM) pueden contribuir a mejorar la salud humana y el desarrollo, concluye la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un informe sobre alimentos GM publicado en el día de hoy. Sin embargo, el informe subraya también la necesidad de seguir sometiendo esos productos a evaluaciones de inocuidad antes de permitir su comercialización, de modo que se puedan prevenir riesgos para la salud humana y el medio ambiente.

El informe, titulado "Biotecnología moderna de los alimentos, salud y desarrollo humano", describe los beneficios y riesgos potenciales asociados a los alimentos GM. Una de las conclusiones es que estos alimentos pueden hacer aumentar la producción agrícola, la calidad alimentaria y la diversidad de alimentos cultivables en una zona determinada. Todo ello, a su vez, es susceptible de propiciar una mejora de la salud y la nutrición, lo que puede contribuir a alcanzar niveles de salud y de vida más elevados.

Con todo, algunos de los genes utilizados para la producción de alimentos GM nunca antes han estado presentes en la cadena alimentaria, y se teme que la introducción de genes nuevos cause cambios en la estructura genética actual de los cultivos. Es pues fundamental evaluar sistemáticamente las repercusiones potenciales de los nuevos alimentos GM en la salud humana antes de proceder a su cultivo y comercialización; también se debe asegurar una vigilancia a largo plazo para detectar precozmente cualquier posible efecto perjudicial.

El informe destaca que, en los casos en que este tipo de productos se comercializan, todos los alimentos GM son sometidos previamente a evaluaciones del riesgo. En ese sentido, los alimentos GM son examinados con mayor rigor que los alimentos normales, a fin de determinar sus posibles repercusiones en la salud y el medio ambiente. Hasta la fecha, no se tiene conocimiento de efectos sanitarios negativos causados por el consumo de alimentos GM.

La OMS recomienda una evaluación holística

El informe recomienda asimismo que en el futuro se amplíe el alcance de las evaluaciones de alimentos GM para incluir consideraciones de orden social, cultural y ético, con miras a contribuir a evitar que se produzca una "brecha genética" entre los grupos de países que permiten el desarrollo, el cultivo y la comercialización de estos productos y los que no lo permiten. En la actualidad, las evaluaciones se centran principalmente en las ramificaciones agronómicas y los posibles efectos en la salud. La crisis en torno a la utilización de alimentos GM como ayuda alimentaria que vivió en 2002 el África meridional, al oponerse varios países a la distribución de productos GM debido a inquietudes principalmente socioeconómicas, pone de manifiesto la necesidad de contar con evaluaciones más amplias.

"Los alimentos GM deben ser examinados desde numerosos puntos de vista, teniendo en cuenta los aspectos de orden ético y social, además de las consideraciones sanitarias y ambientales. Si ayudamos a los Estados Miembros a aplicar esto a nivel nacional, podemos evitar que se produzca una "brecha genética" entre los países que permiten los cultivos GM y los que no", ha declarado el Dr. Jørgen Schlundt, Director del Departamento de Inocuidad de los Alimentos de la OMS.

En todos los países prevalecen condiciones sociales y económicas heterogéneas, y las poblaciones de cada uno de ellos tienen tradiciones alimentarias distintas y una visión diferente de lo que la alimentación representa en la sociedad. Todos estos factores pueden condicionar el modo en que se perciben los alimentos GM, y la debida toma en consideración de las diferentes inquietudes influirá en su aceptación o rechazo a largo plazo y sus posibles beneficios sanitarios y riesgos potenciales.

Por el momento, existen 15 instrumentos internacionales jurídicamente vinculantes y códigos de prácticas no vinculantes que abordan algunos aspectos relacionados con los organismos GM. Mientras que numerosos países desarrollados han implantado sistemas reguladores específicos de precomercialización que exigen una evaluación individual rigurosa de los alimentos GM antes de su salida al mercado, muchos países en desarrollo carecen de la capacidad necesaria para aplicar instrumentos similares.

La OMS está trabajando con diversos asociados como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente para ayudar a los países a examinar la introducción de determinados alimentos GM desde todos los ángulos.

"Podemos esperar sacar provecho de las mejoras sanitarias y nutricionales de los alimentos GM cuando logremos ayudar a los países a encontrar el modo de controlar y explotar la introducción de estos productos en beneficio de sus propias poblaciones", ha añadido el Dr. Schlundt.

El primer alimento GM importante se introdujo en el mercado a mediados de los años noventa. Desde entonces, se han comercializado en varios lugares variedades GM de maíz, soja, colza y algodón que son objeto de intercambios comerciales nacionales e internacionales. En algunos países, se han comercializado además variedades GM de papaya, papa, arroz, calabaza, remolacha y tomate. La producción de cultivos GM ha aumentado notablemente durante el último decenio; se estima que esa producción, aunque concentrada en un número relativamente reducido de países, ocupaba a finales de 2004 cerca del 4% de la superficie total de tierras cultivables del planeta.


Tema de salud: Alimentos genéticamente modificados HTM