Incentivos contra la deforestación para combatir el cambio climático.La pérdida de bosques genera 2 000 millones de toneladas de CO2 al año

Roma, Italia - 09 de diciembre de 2005
9 de diciembre de 2005, Roma - Dado que la deforestación representa el 25 por ciento del total de las emisiones de bióxido de carbono (CO2), uno de los gases que producen el efecto invernadero, la FAO ofreció hoy a los países reunidos en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre cambio climático, que se lleva a cabo en Montreal, proporcionar datos y métodos destinados a indagar opciones para crear incentivos económicos a fin de reducir la pérdida de bosques en el mundo en desarrollo.

"Los datos más recientes de la FAO sobre la función de los bosques en la atenuación del cambio climático, presentados en el número reciente del informe de la FAO: Evaluación de los recursos forestales mundiales 2005 (FRA), ofrecen una imagen clara de la contribución de los bosques contra el calentamiento del planeta, y de la agudización de este problema a causa de la deforestación", declaró Dieter Schoene, del Departamento de Montes de la FAO.

"Existe una serie de opciones para dar seguimiento a la reducción de la deforestación, especialmente en los países tropicales, cuyos bosques participan más en la eliminación del bióxido de carbono de la atmósfera", añadió. Este tipo de información sería decisivo para cualquier programa destinado a crear incentivos económicos para almacenar carbono en los países en desarrollo.

La deforestación manda a la atmósfera 2 000 millones de toneladas de carbono al año

Según el informe mencionado de la FAO de 2005, los bosques del mundo almacenan 283 gigatoneladas de carbono sólo en su biomasa, mientras que el total de este gas almacenado en la biomasa, la madera muerta, los desechos forestales y el suelo de los bosques en conjunto es aproximadamente un 50 por ciento superior que la cantidad presente en la atmósfera, lo que suma 1 billón de toneladas.

Pero el estudio también revela que la destrucción de los bosques asciende a casi 2 000 millones de toneladas de carbono que inundan la atmósfera todos los años.

"Para mantener el equilibrio del carbono es importante evitar que escape este carbono almacenado, lo que es vital para la conservación del medio ambiente", señala Schoene.

En cifras mundiales, las reservas de carbono contenidas en la biomasa forestal disminuyeron por lo menos 1,1 gigatoneladas al año entre 2000 y 2005, a consecuencia de la deforestación ininterrumpida y la degradación de los bosques, indica el informe. El carbono depositado en la biomasa forestal disminuyó en África, Asia y América del Sur durante el período 1990 - 2005, pero aumentó en otras regiones.

La expansión forestal (incluida la plantación) y el aumento de las existencias en formación por hectárea en algunas regiones compensaron en parte estas pérdidas.

Los bosques podrían aprovecharse mejor para combatir el cambio climático

Además de evitar que los bosques se conviertan a otro uso de las tierras, deberían crearse nuevos depósitos forestales de carbono mediante repoblación forestal (creación de nuevas plantaciones) y reforestación (volver a plantar en zonas deforestadas), indica la FAO.

Los índices más elevados de las existencias de carbono en la biomasa forestal por hectárea están en África occidental y África central, así como en América Central y del Sur, según los datos del informe.

Plantar árboles &*8722;en particular en las zonas tropicales, donde la vegetación crece aceleradamente y, por lo tanto, absorbe el carbono de la atmósfera con mayor rapidez&*8722; puede contribuir a eliminar grandes cantidades de CO2 de la atmósfera en un lapso relativamente breve. En esas regiones, los bosques pueden fijar hasta 15 toneladas de carbono en su biomasa y madera por hectárea al año.

La FAO y otros expertos han estimado que la retención mundial de carbono debida a la disminución de la deforestación aumentó la recuperación forestal, y que a través de más actividades agroforestales y plantaciones sería posible compensar alrededor del 15 por ciento de las emisiones de carbono producidas por los combustibles fósiles en los próximos 50 años.