Consumo de alcohol en las Américas: 50% más que en el resto del mundo
Washington DC, Estados Unidos - 07 de diciembre de 2005
No obstante se observan ciertas diferencias regionales, el consumo de alcohol en el hemisferio es, en promedio, un 50% mayor que en el resto del mundo. Así se revela en una investigación que acaba de hacer pública en su última edición, la Revista Panamericana de la Salud Pública.

No es noticia que se beba alcohol en el hemisferio americano. Pero sí lo es el que, en comparación con el resto de las regiones del planeta, en las Américas se consuma hasta un 50% más que sus vecinos mundiales.

Así se desprende de la investigación de los doctores Jürgen Rehn, del canadiense Centre for Addiction and Mental Health, de Toronto, y la brasileña Maristela Monteiro, consejera regional en materia de Alcoholismo y Abuso de Drogas, de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que este mes publica la Revista Panamericana de la Salud Pública, de la OPS.

Al objeto de describir patrones de consumo de alcohol en las Américas y de formular una estimación científica sobre la carga de enfermedad atribuible al consumo de alcohol en el año 2000, Rehn y Monteiro concluyen tras sus hallazgos en la necesidad de implementar intervenciones para reducir la alta incidencia de problemas atribuibles al consumo de alcohol.

En vista de la estructura epidemiológica de este desafío para la salud pública en el continente americano, los autores de Consumo de alcohol y carga de la enfermedad en las Américas: implicaciones para una política sobre alcohol, apuntan varias sugerencias clave sobre acciones de carácter legislativo que contribuyan a una notable reducción de la morbilidad existente en las Américas por el consumo de alcohol.

Según los autores, en las Américas persisten patrones irregulares de fuerte uso de alcohol, una sustancia por cuyo consumo se atribuyen -cifran los investigadores- un 4.8% del total de las muertes acaecidas durante el 2000. Los responsables de esta investigación recuerdan que la Organización Mundial de la Salud confirmó recientemente que los altos niveles de trastornos por uso del alcohol en las Américas superan consistentemente al promedio en otros continentes, incluida la región europea, con tres países que se destacan y que son los Estados Unidos, Colombia y México.

Un dato de marcado interés para la formulación de políticas que redunden en la salud pública es el que aportan estos dos expertos internacionales cuando establecen que la mayoría (82.1%) de los trastornos y morbilidad ocasionados por el uso del alcohol ocurre en edades tempranas, entre grupos poblacionales por debajo de los 45 años de edad. Los índices reflejan asimismo una abrumadora carga de la enfermedad y de accidentes entre hombres que entre mujeres, con tasas del 83% en las Américas y del 84% en el resto del mundo, respecto a sus homólogas de diferente sexo.

"Aunque el alcohol es un factor de riesgo mayor en varias regiones del mundo, las Américas es singular en el sentido de que el alcohol supera al fumar como el mayor factor de riesgo a la enfermedad", afirman los investigadores en la esta última edición de la Revista Panamericana de la Salud Pública.

Para Rehm y Monteiro, los responsables de la salud pública en los países del hemisferio americano tienen a su disposición medidas para la reducción de la carga sobre la salud pública ocasionada por el consumo de alcohol en el continente, llegando a sugerir cuatro intervenciones específicas a las que se deberían dar una atención especial, según ambos expertos:

  • El enfoque prioritario debe ser la prevención de los accidentes, incluido pero no limitado a intervenciones tendentes a reducir los accidentes de tráfico donde el alcohol juega un papel directo.
  • El volumen total de consumo de alcohol en el continente americano se debe reducir. Varias intervenciones existen para lograr este objetivo, figurando el incremento de tasas y gravámenes como una de las medidas más óptimas en cuanto a la relación precio/efectividad.
  • El consumo irregular y severo también se debe reducir. Se ha notado la efectividad de las intervenciones breves al respecto, que pueden ser implementadas en los servicios primarios de salud.
  • Dado el gran número de personas con trastornos por alcohol, tratamientos individuales basados en la evidencia deben ser parte integral de los sistemas de salud basados en la comunidad.

Los autores concluyen su investigación con una llamada al liderazgo nacional y comunitario como medio para implementar cambios eficaces en los patrones revelados ya que, de no ser así, y en combinación con necesarios cambios y adaptaciones de orden legal y normativo, aumentarán irremediablemente los problemas de salud pública asociados con el alcohol, incluso si permanecen estables los actuales niveles de consumo.


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