La agricultura: clave para detener la degradación medioambiental

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Roma, Italia - 25 de abril de 2007
La agricultura juega un papel clave en la solución de muchos de los actuales problemas del medio ambiente, según subrayó hoy la FAO en un informe presentado con motivo de la reunión de su Comité de Agricultura en Roma (25-28 de abril).

"La agricultura es a menudo responsable de los daños al medio ambiente, por factores como la producción no sostenible de alimentos, el mal uso de los combustibles, el agotamiento de los recursos naturales y la explotación excesiva de los ecosistemas. Pero al mismo tiempo, los campesinos deben ser considerados un elemento clave para detener la degradación de ecosistemas vitales", afirmó Alexander Müller, Director General Adjunto de la FAO.

"Se necesita voluntad política para revertir la degradación de los ecosistemas a través de cambios en las políticas y prácticas agrícolas y en las instituciones. La agricultura tiene que figurar en el centro de la escena si se quiere conservar el equilibrio ecológico del que dependen la actual generación y las generaciones futuras", advirtió Müller. "Si no hay cambios –añadió-, la degradación medioambiental puede amenazar la productividad agrícola y la seguridad alimentaria".

"Gran parte del debate sobre la biodiversidad, el cambio climático y la bioenergía se está produciendo sin la participación efectiva del sector agrícola y los ministerios implicados", señaló Müller. "Es necesario cambiar la situación –añadió-. Además, necesitamos con urgencia un análisis global de los problemas medioambientales asociados a la agricultura, un marco estratégico para identificar los enfoques adecuados desde el punto de vista ecológico y ecónomico".

Deterioro de los ecosistemas

A pesar de la aprobación de importantes acuerdos internacionales sobre el medio ambiente, las emisiones de carbono continúan aumentando, las especies siguen extinguiéndose y la desertificación es todavía una grave amenaza en muchos países, según el informe de la FAO.

La degradación de los servicios medioambientales puede empeorar de forma significativa durante la primera mitad de este siglo: un obstáculo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

La población mundial continuará aumentando en el futuro, lo que significa que la producción agrícola y la disponibilidad de alimentos deben incrementarse para poder alimentar a una población creciente y reducir la cifra de los 854 millones de personas que son hoy víctimas del hambre.

Al mismo tiempo, se espera que el cambio climático acelere muchas de las presiones que sufre el medio ambiente, ya que los sistemas productivos de larga tradición se verán desestabilizados por falta de agua, salinidad, aridez y aumento de las temperaturas. Además, el aumento previsto de los monocultivos para producir biocombustible puede llevar a una aceleración de la erosión de la biodiversidad.

"Estos cambios suponen grandes desafíos, ya que la biodiversidad es la materia prima que los fitogenetistas usan para crear nuevas variedades de cultivos que se necesitan para salvaguardar la alimentación y la agricultura para las generaciones futuras, así como para mantener una amplia base genética", advierte el informe.

La sombra de la ganadería

El Comité de Agricultura de la FAO debatirá también la forma de reducir el daño medioambiental provocado por la producción ganadera.

El sector ganadero tiene un papel creciente en la economía agrícola, y proporciona empleo e ingresos para millones de personas.

Está previsto que la producción mundial de carne pase de los 229 millones de toneladas en 1999/2001 a 465 millones de toneladas en 2050, más del doble. La producción lechera pasará a su vez de 580 a más de 1 000 millones de toneladas. La mayor parte de estos aumentos se producirá en los países en desarrollo, en especial en China, India y Brasil. Se espera que los sistemas de explotación intensiva contribuyan a la mayor parte del crecimiento. La producción ganadera proporciona empleo a cerca de 987 millones de personas pobres en las áreas rurales.

Pero la producción ganadera aumenta la presión sobre muchos ecosistemas y contribuye a los problemas medioambientales a nivel mundial. Por ejemplo, entre el 10 y 20 por ciento del total de los pastizales se encuentra degradado, principalmente a causa del ganado. La ganadería contribuye al 9 por ciento del total de las emisiones de dióxido de carbono que resultan de la actividad humana, y al 37 por ciento de las emisiones de metano. Con un porcentaje del 8 por ciento del consumo mundial de agua, el ganado es también un factor clave en el uso y agotamiento de los recursos hídricos.

"Es necesario tomar medidas drásticas a nivel técnico y político para solucionar el impacto medioambiental de la producción ganadera, que en caso contrario empeorará de forma dramática, teniendo en cuenta el crecimiento previsto del sector", concluyó Müller.