La escasez de inversiones en inmunización y vacunas amenaza la salud mundial: La inmunización permite salvar 3 millones de vidas por año, pero se podr
Ginebra, Suiza - 20 de noviembre de 2002
20 de noviembre de 2002.- En el informe Vacunas e inmunización: situación mundial publicado hoy se advierte que, si no se adoptan medidas estratégicas urgentes para que el financiamiento, las investigaciones y la cobertura mundial de vacunación dejen de ser insuficientes, regresarán viejas enfermedades y aparecerán nuevas infecciones en el mundo. El informe se presentará en Dakar (Senegal), en la segunda reunión de socios de la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (GAVI).

Conjuntamente producido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el UNICEF y el Banco Mundial, el informe destaca los notables logros realizados en materia de inmunización durante el último decenio y se describen los problemas que quedan por resolver.

El informe señala que, si bien las vacunas han salvado miles de millones de vidas el siglo pasado y siguen siendo la manera menos costosa de controlar la propagación de enfermedades infecciosas, no están llegando a las poblaciones que más las necesitan.

«Las vacunas se encuentran entre las intervenciones de salud pública más costoeficaces,» dice Carol Bellamy, Directora Ejecutiva del UNICEF y Presidenta de la GAVI. «Hoy día ningún niño debería morir de una enfermedad prevenible por vacunación. Es necesario invertir más, y más racionalmente, en la cobertura de vacunación y la investigación y garantizar el acceso a las vacunas en todos los rincones del globo.»

Actualmente, casi las tres cuartas partes de los niños del mundo reciben vacunas esenciales, pero existen grandes diferencias entre el norte y el sur y dentro de cada región. En las naciones desarrolladas los niños tienen acceso a un mayor número de vacunas, más nuevas y más costosas, para protegerlos contra enfermedades infantiles graves, como la hepatitis y la infección por Haemophilus influenzae. Pero en el África subsahariana sólo la mitad de los niños tienen acceso a la inmunización básica contra enfermedades comunes como la tuberculosis, el sarampión, el tétanos y la tos ferina. En las zonas pobres y aisladas de los países en desarrollo, las vacunas llegan a menos de uno de cada veinte niños.

«En los países ricos tendemos a dar por descontada la ausencia de ciertas enfermedades,» dice la Dra. Gro Harlem Brundtland, Directora General de la OMS. «Pero en muchas regiones del mundo los niños mueren frecuentemente de afecciones comunes a esa edad, como el sarampión, que causa unas 700 000 defunciones por año. Debemos actuar rápida y eficazmente para que los niños y adultos de todo lugar tengan acceso a las vacunas que salvan vidas. Desde una perspectiva mundial, ésta es la única manera de evitar epidemias graves de enfermedades nuevas y viejas.»

En el informe se señala la escasez de inversiones de donantes como una de las razones principales de las enormes deficiencias de cobertura. En la actualidad, la ayuda externa a los países en desarrollo para fines de inmunización es de unos US$ 1560 millones por año. Con una inversión adicional de US$ 250 millones por año se podrían administrar vacunas básicas por lo menos a otros 10 millones de niños. Con US$ 100 millones más por año se sufragarían los costos de vacunas más nuevas, como las vacunas contra la hepatitis B y contra Hib. Se calcula que cada año la hepatitis B causa 520 000 defunciones en todo el mundo y Haemophilus influenzae b mata a 450 000 niños en los países en desarrollo.

Otro factor mencionado para explicar la cobertura baja de vacunación es que los países en desarrollo invierten muy poco en la inmunización. Por ejemplo, los países de bajos ingresos gastan no más de US$ 6 por persona por año en la salud, incluida la inmunización. En esos países la cobertura de vacunación no aumentará sin una mejora de los sistemas de salud, un fortalecimiento de la infraestructura, un fomento de la prestación de servicios de salud y el desarrollo de aptitudes para la gestión.

El informe también declara que la inequidad en el acceso a las vacunas nuevas ha aumentado durante los dos últimos decenios porque la mayoría de los países de bajos ingresos no pueden pagar los precios de nuevas vacunas que salvan vidas, como las vacunas contra la hepatitis B, contra Haemophilus influenzae b (Hib), contra la fiebre amarilla y contra la rubéola.

La escasa vacunación registrada en las naciones en desarrollo ha perjudicado a su vez la investigación sobre vacunas. La falta de un mercado en esos países no ofrece incentivos suficientes para que las empresas inviertan en el desarrollo de vacunas contra las enfermedades que afectan predominantemente a los pobres. Esto menoscaba el desarrollo de vacunas contra enfermedades como la disentería por Shigella, el dengue, la encefalitis japonesa, la leishmaniasis, la esquistosomiasis y el cólera.

La situación de los mercados de los países en desarrollo también afecta a los tipos más apropiados de vacunas contra las cepas existentes en los países en desarrollo y causantes de enfermedades mundiales. Por ejemplo, mientras que una vacuna con alguna eficacia para prevenir el VIH/SIDA ahora se ve como posiblemente obtenible dentro de los próximos 10 años, se ha realizado un solo ensayo clínico de esa vacuna en África, el continente que sobrelleva el 70% de la carga mundial de VIH. Una vacuna europea, norteamericana o asiática contra el VIH podría no ser apropiada para una población africana.

El informe destaca la necesidad urgente de vacunas contra el paludismo y de una vacuna nueva contra la tuberculosis. En la actualidad, el paludismo mata aproximadamente a un millón de personas por año, en su mayoría niños africanos. Algo muy grave es que los medicamentos más comunes y accesibles contra el paludismo se están volviendo ineficaces porque se desarrolla resistencia a ellos.

La tuberculosis, un flagelo antiguo que se creía controlado, es hoy una enfermedad reemergente, impulsado por la creciente coinfección con el VIH (especialmente en África) y por la creciente resistencia a los medicamentos antituberculosos. Entre 1997 y 2000 aumentó un 9% el número de casos de tuberculosis. En 2000, 1,7 millones de personas murieron de tuberculosis. De los 8 millones anuales de casos nuevos de tuberculosis, sólo 130 000 se registraron en países industrializados. Se necesita una vacuna más eficaz contra la tuberculosis. La actual, es decir la BCG, genera una inmunidad que dura en el mejor de los casos hasta la adolescencia, pero no durante toda la vida.

«Aunque abundan las nuevas iniciativas para combatir las enfermedades más mortíferas, faltan fondos,» dice el Dr. Daniel Tarantola, Director de Vacunas y Productos Biológicos de la OMS. «La campaña mundial para promover el acceso a los medicamentos y vacunas debe estar respaldada por un compromiso político y financiero si queremos que vaya más allá de las meras palabras y consiga introducir un cambio.»

Por último, el informe propone las siguientes soluciones y estrategias sencillas para suplir las deficiencias:

Desplegar esfuerzos para que las inversiones en la investigación, el desarrollo y la producción de vacunas tengan una rentabilidad justa y den lugar a una industria mundial productora de vacunas que sea fuerte y saludable.

Mejorar la calidad de la fabricación en los países en desarrollo productores, además de reforzar los controles reguladores a nivel nacional.

Fortalecer las aptitudes y la infraestructura de los países para proyectar y planificar mejor las necesidades de vacunación a largo plazo, optimizar los efectos de las vacunas y reducir el despilfarro.

Establecer mecanismos de financiación creativos y sostenibles para promover la seguridad de las vacunas, lo que significa un suministro sostenible ininterrumpido de vacunas asequibles para los países en desarrollo.

Promover un acceso más equitativo a las vacunas prioritarias, tanto nuevas como viejas, para los niños y adolescentes que más las necesitan.

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Última actualización el Jueves 03 de Febrero de 2011 06:35