Países que nadan contra la corriente del hambreLa voluntad política y las inversiones pueden erradicar el hambre: la FAO lanza una nueva campaña

Roma, Italia - 11 de noviembre de 2009
El incremento del hambre del mundo esconde el hecho de que 31 de los 79 países objeto de seguimiento por la FAO han registrado un importante descenso en el número de personas desnutridas desde principios de la década de 1990.

Un informe publicado hoy con el título Los caminos hacia el éxito destaca el notable progreso realizado por 16 de estos países, que ya han alcanzado el objetivo de reducir el número de personas hambrientas para el año 2015 o se encuentran bien encaminados para lograrlo.

El número de personas hambrientas ha alcanzado ya un récord histórico de 1 020 millones de personas. Más de 60 Jefes de Estado y de Gobierno han confirmado que viajarán a Roma para la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria, entre los próximos 16 al 18 de noviembre, para debatir estrategias para impulsar la producción agrícola y erradicar el hambre.

El informe, presentado por el Director General de la FAO, Jacques Diouf, analiza en detalle los factores que subyacen detrás del éxito de cuatro países que han logrado importantes avances frente al hambre: Armenia, Brasil, Nigeria y Viet Nam.

Petición en Internet

"Diouf explicó que el informe, "a través de los ejemplos que ofrece, contiene un mensaje de esperanza: es posible vencer la batalla contra el hambre. Lo que se necesita es el firme compromiso de los propios gobiernos de los países en desarrollo y un sólido apoyo de la comunidad internacional".

Diouf lanzó igualmente una campaña contra el hambre en Internet, solicitando al público su firma para una petición para erradicar el hambre. Es posible sumarse a ella a través del sitio en Internet http://www.1billionhungry.org

Denominadores comunes

Según el documento Los caminos hacia el éxito, existen cuatro denominadores comunes que permiten tener éxito en la reducción del hambre: primero, la creación de un contexto adecuado para promover el crecimiento económico y el bienestar personal; segundo, invertir en los pobres rurales y llegar hasta los más vulnerables; tercero, asegurar que los logros obtenidos se mantienen y protegen frente a las amenazas, y por último, planificar un futuro sostenible.

Por ejemplo, con respecto a llegar hasta los más vulnerables e invertir en los pobres rurales, el Gobierno de Brasil introdujo en 2003 el programa Hambre Cero. El Gobierno movilizó a las autoridades locales y a las organizaciones de la sociedad civil para apoyar la iniciativa, que incluyó la transferencia de fondos en efectivo para incrementar el poder adquisitivo de los pobres al tiempo que se invertía en la agricultura familiar.

El enfoque creó al mismo tiempo la demanda y los suministros, con lo que todos se beneficiaron. "A continuación se produjo una rápida reducción en la prevalencia de la desnutrición", señala el texto de la FAO. El Programa Nacional de Seguridad Alimentaria en Nigeria logró aumentar a más del doble la producción y los ingresos de los pequeños agricultores que practican la agricultura de secano, al introducir una mejor tecnología que les permitía obtener dos o tres cosechas anuales, en vez de una sola.

Proteger los avances logrados

Como ejemplo de consolidar los avances logrados, el documento explica que cuando el virus del síndrome respiratorio agudo y grave (SRAG) amenazó Viet Nam, el país reorganizó rápidamente la forma de operar del sector avícola, fortaleciendo los servicios veterinarios para prevenir que aquella y futuras enfermedades de origen animal se convirtieran en epidemias de graves consecuencias para los humanos.

Con la vista puesta en el futuro, el Gobierno de Armenia ha otorgado prioridad absoluta a las inversiones para mejorar su obsoleta red de distribución de agua. Hoy en día "el actual sistema de riego funciona con más del 50 por ciento de pérdidas", según el informe.

Además de los cuatro países mencionados anteriormente, el estudio de la FAO analiza la forma en que otros tres países en desarrollo - Argelia, Malawi y Turquía - han transformado su sector agrícola en importante motores de crecimiento y fuente de ingresos por exportaciones, que a su vez contribuyen a la reducción del hambre y la pobreza y a la seguridad del suministro de alimentos a nivel mundial.

Los pequeños campesinos son la clave

El informe señala también que una de las vías mejores y más rentables para salir de la pobreza y el hambre en el medio rural es apoyar a los pequeños campesinos. Cerca del 85 por ciento de las fincas agrícolas en el mundo tienen menos de dos hectáreas, y los pequeños agricultores y sus familias representan unos 2 000 millones de personas, un tercio de la población mundial.

Indonesia, México y Sierra Leone son ejemplos de países que han desarrollado enfoques innovadores para potenciar y apoyar a los pequeños campesinos.

La ayuda de emergencia puede todavía ser necesaria en algunos países en los que la desnutrición ha disminuido, en especial aquellos que tenían inicialmente a un porcentaje elevado de la población sufriendo de hambre.