Un nuevo estudio examina las repercusiones del cambio climático en la salud

Ginebra, Suiza - 11 de diciembre de 2003
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y sus colaboradores presentan un nuevo estudio de gran alcance sobre las repercusiones del cambio climático en la salud. En el estudio se examinan, entre otras cosas, la forma en que el clima y la contaminación del aire, el agua y los alimentos intervienen en la aparición de enfermedades. Además, se proponen medios eficaces para que todos los países vigilen y controlen los efectos del cambio climático en la salud.

La OMS y sus colaboradores también presentan directrices prácticas para ayudar a los gobiernos y a otras organizaciones a vigilar y determinar las repercusiones del cambio climático y a tomar medidas destinadas a evitar esos efectos.

Según los datos más recientes de que se dispone, el 2,4% de todos los casos de diarrea que existen en el mundo y el 2% de todos los casos de malaria se deben al cambio climático. Además, se calcula que, en 2000, se produjeron 150 000 defunciones y se perdieron 5,5 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad como consecuencia del cambio climático.

«Cada vez hay más pruebas de que las variaciones del clima mundial tienen profundos efectos en la salud y el bienestar de los ciudadanos de todo el mundo. Debemos entender mejor las repercusiones que pueden tener en la salud, en especial para los grupos más vulnerables, a fin de gestionar mejor los riegos», afirma la Dra. Kerstin Leitner, Subdirectora General del departamento de Desarrollo Sostenible y Ambientes Saludables de la OMS.

«Hasta ahora, la mayor parte del trabajo relacionado con el cambio climático aspiraba a obtener resultados en un plazo de 10, 20 ó 50 años, pero debemos tomar medidas que protejan la vida de las personas con efectos inmediatos», añade la Dra. Leitner. Hoy se presenta el estudio «Climate Change and Human Health û Risks and Responses» con ocasión del noveno periodo de sesiones de la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebra en Milán (Italia). La OMS, autora del libro junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), contó con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para la Protección del Medio Ambiente (EPA).

Asimismo, la Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMSûEURO) y Health Canada, con ayuda del PNUMA y de la OMM, presentan una serie de directrices, tituladas «Methods of Assessing Human Health Vulnerability and Public Health Adaptation to Climate Change».

El decenio de 1990 fue el más caluroso jamás registrado, y la tendencia al alza de la temperatura mundial no parece estar disminuyendo. En Europa, este último verano, por ejemplo, cerca de 20 000 personas fallecieron como consecuencia del gran aumento de las temperaturas.

La lluvia también puede repercutir de forma importante en la salud cuando las precipitaciones superan los niveles normales, ya que el agua puede acumularse y estancarse, y las aguas en calma constituyen focos de reproducción adicionales para los mosquitos y otros vectores que transmiten enfermedades como la malaria y la fiebre del dengue.

En el libro que se hace público hoy se describe el contexto y el proceso del cambio climático mundial, las repercusiones que tiene o que es probable que tenga en la salud y la manera en que las sociedades humanas y sus gobiernos deberían actuar, prestando especial atención al sector sanitario. En general, según los científicos, la mayoría de los efectos del cambio climático en la salud son negativos.

Las directrices complementan el libro, proporcionando información práctica a los gobiernos, los organismos de salud y las instituciones meteorológicas y de medio ambiente, tanto de los países industrializados como de los países en desarrollo, sobre la manera de determinar la vulnerabilidad y la adaptación a la variabilidad y el cambio climáticos a escala regional, nacional y local. También se describen métodos e instrumentos flexibles para conocer mejor la vulnerabilidad actual y futura de poblaciones concretas.