Factores de Riesgo en la Seguridad Vial

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La Paz, Bolivia - 07 de abril de 2004
Según estimaciones de la Organización Mundial de la salud, cada día se lesionan en las carreteras y calles del mundo hasta 140.000 personas. Más de 3.000 mueren y unas 15.000 quedan discapacitadas de por vida. Estas cifras son alarmantes y aún son más las tendencias observadas. Si persisten se considera que para el 2020, el número de personas muertas y heridas y discapacitadas aumentará en el 60% con lo que los traumatismo por accidentes de tránsito se habrán convertido en un factor principal de la carga mundial de morbilidad y lesiones. Esa carga, desde luego, pesará más en los países de ingresos bajos y medios.

Gracias a la aparición en nuestras sociedad de los vehículos motorizados, se ha posibilitado el trasporte rápido y eficaz de personas y cargas, en términos generales los vehículos han servido de apoyo al desarrollo económico y social. Sin embargo, estos logros no se han producido sin costos, y en particular para la salud humana.

Peatones, ciclistas, motociclistas y conductores de estos últimos corren un riesgo mucho mayor por kilómetro recorrido que los conductores y pasajeros de vehículos de mayor tamaño. Según una investigación realizada en el 2003 por el Consejo Europeo de Seguridad Vial, se encontró que, el riesgo de perder la vida en comparación con el de una persona que viaja en automóvil, es 8 veces mayor en el caso de un ciclista, 9 veces mayor en el de un peatón y 20 veces mayor en el caso de un motociclista.

Por otra parte, los varones de cualquier edad corren mayor riesgo de resultar heridos en un accidente de tráfico que las mujeres de la misma edad. Bajo el mismo estudio, el riesgo de morir fue 3 veces superior en los hombres que en las mujeres.

Otro grupo importante de víctimas son las personas de la tercera edad (menos alertas y menos ágiles) y los niños, particularmente los pobres (juegos en las calles).

Si bien las víctimas principales son las personas que pierden la vida o quedan discapacitadas, éstas no son las únicas víctimas de los accidentes de tránsito. Cada persona que muere o queda discapacitada forma parte de una familia y una red social, y todas las personas del entorno de la víctima pueden verse afectadas en mayor o en menor grado (efectos físicos, psicológicos y sociales).

El costo económico, es otro tema importante al momento de considerar los accidentes de tránsito. Se estima que en conjunto, los traumatismos por accidentes cuestan como promedio a los países de bajos y medianos ingresos, entre 1 y 2 % d su PIB.

Pero cómo enfrentar en problema?. Consideramos necesario conocer y afectar los factores de riesgo. Entre ellos es importante reconocer los factores que influyen en la:

Exposición al tráfico:

  • desarrollo económico
  • factores demográficos
  • proporción de usuarios vulnerables de las vías

Factores relacionados con las personas

  • exceso de velocidad
  • ingestión de alcohol o drogas
  • ser varón y joven
  • mal estado de mantenimiento del vehículo
  • problemas en la agudeza visual y problemas de salud (epilepsia)
  • uso del cinturón de seguridad

Factores relacionados con la gravedad del hecho

  • no utilización de cascos protectores
  • falta de dispositivos contra impactos en el vehículo
  • ubicación de los niños en el vehículo

Factores relacionados con las consecuencias

  • Demora en la localización del accidente y en el transporte a instalaciones sanitarias
  • Rescate y evacuación
  • Falta de asistencia adecuada de emergencia y cuidados intermedios.

Pero, cómo enfrentar el problema? Dos aspectos, es necesario considerar: cómo reducir los accidentes (prevención primaria) y cómo reducir los daños cuando se produce el accidente.

En este sentido, cada país podrá desarrollar acciones en función a sus propios contextos, como por ejemplo crear mecanismos para la multisectorialidad en el abordaje del problema, favorecer la creación de grupos que promuevan la seguridad vial, establecer y hacer cumplir normas legales, desarrollar políticas públicas, crear sistemas de recolección de datos que permitan la adecuada toma de decisiones, normas en el diseño de carreteras y vías, aumentar la inversión en temas de seguridad vial, crear servicios de transporte público seguros, entre otras.

Pero desde el sector salud, es importante integrar la seguridad vial en programas existentes, recabar de forma sistemática información , favorecer la investigación, promover el desarrollo de servicios que respondan adecuadamente al problema, mejorar los servicios prehospitalarios, hospitalarios y aquellos relacionados con la rehabilitación, potenciar las capacidades del recurso humano, y abogar para la mayor atención sobre la seguridad vial.

El Día mundial de la salud, hoy 7 de abril, nos ofrece una especial oportunidad para centrar la atención en este grave problema de salud pública y para tomar conciencia respecto a que los traumatismos y muertes por accidentes de tránsito se pueden prevenir; siempre y cuando los gobiernos y otras instancias –como hoy lo hacen en Bolivia1 û, adopten medidas necesarias para prevenirlos.


1 Se presentará “Accidentes de Tránsito, situación en el último quinquenio” (diagnóstico que permitirá el desarrollo de un Plan nacional Estratégico conjunto con la Policía Nacional y otros actores)