La OMS publica una revisión de las guías para la calidad del agua potable con el fin de prevenir brotes epidémicos y enfermedades relacionados con el
Ginebra, Suiza - 21 de septiembre de 2004
Asegurar la potabilidad del agua es un reto en todo el mundo, un reto que abarca desde el agua corriente de los hogares hasta los pozos rurales y el agua distribuida en los campamentos de refugiados en caso de emergencia. Con demasiada frecuencia la contaminación del agua potable sólo se detecta después de una crisis sanitaria, cuando la población empieza a enfermar o morir por beber agua insalubre. La OMS da a conocer hoy nuevas recomendaciones que ayudarán a prevenir la contaminación del agua potable.

El abastecimiento de agua potable es un reto cada vez mayor, ha recordado la OMS a los reguladores nacionales y locales del agua potable y a las empresas y organizaciones que actualmente suministran agua potable a 5000 millones de personas en todo el mundo. Las Guías para la calidad del agua potable, que la OMS acaba de actualizar, ayudarán a los reguladores y proveedores de servicios de todo el mundo a mantener y mejorar la calidad del agua potable.

Guías para la calidad del agua potable Texto íntegro - en inglés

Anexo - resumen por regiones

Anexo - Expertos nacionales que participaron en el Comité Técnico y a los que pueden solicitarse entrevistas

«Se trata de un cambio de orientación muy importante desde el punto de vista de la salud pública. Las Guías revisadas permitirán a las autoridades responsables de la salud pública centrarse en la prevención de la contaminación microbiológica y química de las aguas utilizadas», ha señalado el Dr. Kerstin Leitner, Subdirectora General de la OMS para el Desarrollo Sostenible. «Y son igualmente aplicables tanto si hablamos de un sistema urbano de abastecimiento de agua potable en América del Norte como si hablamos de pozos protegidos en el mundo en desarrollo. Con este nuevo enfoque, se pretende que todos los que intervienen en el abastecimiento y control del agua potable actúen de manera que los brotes de enfermedades relacionadas con el agua puedan reducirse todavía más.»

Tradicionalmente, la regulación de la potabilidad del agua se ha centrado en el análisis de muestras para establecer los niveles de contaminación química y biológica. Esta forma de proceder significa que los problemas se detectan mucho después de que se haya consumido el agua; se remedia el problema en lugar de prevenirlo.

Los brotes epidémicos debidos a la existencia de microbios en el agua potable pueden afectar a cientos de miles de personas. En los últimos años, se han visto afectadas por el consumo de agua contaminada distintas comunidades, grandes y pequeñas, de algunos de los países más desarrollados del mundo. Los brotes epidémicos que este mismo mes han causado E.coli O157 y Campylobacter en el Canadá y Cryptosporidium en los Estados Unidos, el Japón y Francia muestran lo que puede suceder si no se mantiene la vigilancia.

El brote de hepatitis E que actualmente se está extendiendo entre los desplazados internos de los campamentos de Darfur (Sudán) y los campamentos de refugiados del vecino Chad es un ejemplo de los estragos que pueden causar las enfermedades transmitidas por el agua en las poblaciones pobres y desfavorecidas. Estas Guías revisadas para la calidad del agua potable incluyen nuevas orientaciones para su aplicación en circunstancias específicas, como situaciones de emergencia y desastres naturales.

Las Guías actualizadas representan un cambio de paradigma en la gestión del abastecimiento de agua potable, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, en los grandes asentamientos urbanos o en las zonas rurales o aldeas. En adelante, según las Guías revisadas, se recomendará a los reguladores y operadores que vigilen la calidad del agua potable con un enfoque holístico y sistemático, que abarque desde la fuente al grifo, lo que supone garantizar que las presas y los depósitos, o los pozos locales, no corran riesgo de contaminación por residuos humanos y animales, y vigilar el cumplimiento de algunos requisitos básicos, como la renovación periódica de los filtros de agua.

«La tercera edición de las Guías de la OMS para la calidad del agua potable es el avance más importante registrado en la esfera de la salud pública y el agua desde la introducción del cloro. La prescripción de las Guías de que se establezcan planes de salubridad del agua se debe incorporar en la reglamentación correspondiente de todo el mundo», señala el Dr. Michael Rouse, Presidente de la International Water Association (IWA).

En la nueva edición se han examinado y revisado los valores de los límites recomendados para la presencia de productos químicos en el agua potable a la luz de los últimos descubrimientos científicos. Las Guías vuelven a confirmar los valores correspondientes a más de cien productos químicos. Como no es posible controlar sistemáticamente todos los productos químicos, las Guías presentan algunos enfoques prácticos para «excluir» algunos de ellos y dar prioridad a otros utilizando información fácilmente accesible.

En el anexo adjunto se recogen ejemplos de todo el mundo que muestran cómo la prevención puede tener un impacto mucho mayor que la simple respuesta si se quiere asegurar la calidad del agua potable.