Trasplantes animales en seres humanos: posibilidades futuras, riesgos presentes

Ginebra, Suiza - 02 de mayo de 2005
El trasplante de órganos, células vivas y tejidos animales a seres humanos se denomina xenotrasplante. Experimentos recientes han puesto de manifiesto que el trasplante de órganos de cerdos transgénicos a babuinos da resultados entre moderados y buenos, lo que mejora las perspectivas de futuro de los trasplantes de órganos de cerdos a seres humanos.

No obstante, estos experimentos y otros usos en tratamientos para la diabetes o trastornos neurodegenerativos como la enfermedad de Parkinson siguen estando en una fase muy incipiente. Aparte de algunas sencillas intervenciones bien conocidas, como el tratamiento de quemaduras graves con células cutáneas humanas cultivadas con células de ratón, en la actualidad la terapia xenogénica únicamente es aceptable en ensayos humanos sujetos a controles muy estrictos.

Un grupo consultivo de expertos internacionales acaba de reunirse en la Organización Mundial de la Salud (OMS) para examinar los progresos realizados en materia de xenotrasplante. El objetivo principal de esa reunión ha sido proponer formas en que el organismo sanitario puede ayudar a los países a que adopten medidas más enérgicas para controlar la práctica de los trasplantes xenogénicos, apliquen normas de calidad y seguridad, y promuevan, al mismo tiempo, la realización de más estudios sobre sus posibles usos.

El riesgo más importante de los xenotrasplantes es la transmisión de enfermedades. Es importante recordar que muchas enfermedades infecciosas graves que ha sufrido la humanidad a lo largo de su historia han tenido su origen en los animales. Una vez que un nuevo agente patógeno se introduce en el organismo de un individuo, éste puede propagarse al resto de la población.

Con el fin de controlar esos riesgos, varios países han establecido directrices y mecanismos de vigilancia rigurosos para regular la práctica de xenotrasplantes. Ahora bien, los trasplantes xenogénicos también se realizan en países donde no existe esa vigilancia y donde los materiales y procedimientos utilizados no han sido sometidos a ningún control de calidad y de seguridad. Esto significa, por un lado, que no hay nada que garantice la calidad de los animales de origen y, por otro, que no se efectúa ningún seguimiento del receptor. Es decir, no hay ninguna garantía para el paciente de que los procedimientos empleados sean seguros. El problema adquiere dimensiones mundiales cuando una persona viaja a un país donde se realizan trasplantes xenogénicos sin un control adecuado. El grupo consultivo de la OMS advierte que cualquier trasplante xenogénico que se realice en países que no ejercen un control adecuado entraña riesgos inaceptables de enfermedades infecciosas para la salud pública, y debe impedirse.

La cooperación internacional es, sin duda, de suma importancia a la hora de promover el establecimiento de normas estrictas en materia de trasplantes xenogénicos en todas las regiones del mundo. Sin esa vigilancia, los esfuerzos de algunos países para reducir el riesgo al mínimo se verán debilitados por el aumento del número de personas que viaja a países donde la legislación es menos estricta.

La existencia de esos posibles riesgos hizo que los Estados Miembros de la OMS adoptaran en 2004 una resolución en materia de xenotrasplantes. La resolución insta a los Estados Miembros «a que únicamente permitan los trasplantes xenogénicos que estén sometidos a un control reglamentario nacional y a mecanismos de vigilancia eficaces supervisados por las autoridades sanitarias nacionales».

El grupo consultivo de la OMS y los expertos de la Organización concluyeron que los países han de adoptar medidas más enérgicas para poner fin a la realización ilegal de trasplantes xenogénicos y para promover la armonización de medidas de control de calidad y de seguridad. Con el fin de encauzar el potencial real que ofrece este prometedor campo y, al mismo tiempo, reducir al mínimo los riesgos derivados de prácticas indebidas y de eficacia no comprobada, se ha revisado un plan de acción destinado a ayudar a los Estados Miembros a que apliquen la resolución de la OMS mediante lo siguiente:

  • recopilar un conjunto de directrices y recomendaciones actualizadas destinadas a las autoridades sanitarias y a los órganos nacionales de reglamentación en materia de trasplantes xenogénicos;

  • mejorar los métodos de obtención y difusión de información sobre la práctica del xenotrasplante: resultados satisfactorios y posibles riesgos;

  • sensibilizar a las autoridades sanitarias nacionales y promover la adopción de normas éticas rigurosas y de prácticas bien reguladas.


Directrices de la OMS sobre xenotrasplantes y su reglamentación eficaz - en inglés HTM
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