FAO busca erradicación de fiebre aftosa en América Latina para 2009
Nueva York, Estados Unidos - 22 de junio de 2006
La Oficina para América Latina de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) trabaja para la erradicación progresiva de la fiebre aftosa en la región para el año 2009.

Este desafío requiere de la voluntad y el esfuerzo de todos los países, además de la existencia de un adecuado entendimiento y eficiencia en la comunicación entre los gobiernos, señaló la FAO.

América Latina y el Caribe cuentan con la ganadería comercial más grande del mundo. Con la capacidad de abastecer gran parte de la demanda mundial de proteína animal. Por lo mismo, la presencia de fiebre aftosa como enfermedad transfronteriza, representa un riesgo permanente. En especial para los países y zonas declaradas libres de ella, considerando las características del intercambio, en términos del movimiento de ganado y transporte de productos de origen animal, así como los constantes incrementos en el turismo continental, explicó el organismo de la ONU.

Según el Oficial de Salud Animal de la FAO para América Latina y el Caribe, Moisés Vargas Terán, en la región se han logrado importantes avances en el control y erradicación de la enfermedad, lo que se comprueba con la drástica disminución de las tasas de morbi-mortalidad y la constante disminución del número de focos en Sudamérica; salvo la emergencia ocurrida en el cono sur en los años 2000 y 2001, que obligó a establecer procesos de vacunación masiva en Argentina y Brasil, agregó.

De igual forma, Vargas Terán destacó el hecho de haberse mantenido libres sin vacunación las subregiones Norte, Centroamericana y del Caribe, y que más del 55% del ganado de Sudamérica se encuentra libre de fiebre aftosa, con y sin vacunación.

También se debe destacar el esfuerzo desplegado por los países del continente americano, en especial los sudamericanos, que han demostrado grandes avances a partir de la declaración de zonas libres sin y con vacunación, además de la magnitud de recursos que se están aplicando, ya que sólo en términos de vacunación hay una inversión de más de 500 millones de dosis anuales.