La violencia acaba cada año con la vida de miles de niños, niñas y adolescentes en América Latina y el Caribe
Panama, Panama - 16 de noviembre de 2006
En América Latina y el Caribe, la violencia traspasa fronteras culturales, diferencias de clase, educación, origen étnico o edad y amenaza o termina cada año con la vida de miles de niños, niñas y adolescentes. Gran parte de esta violencia, que incluye violencia física, sexual, psicológica, discriminación y abandono, permanece escondida y en ocasiones, es aprobada socialmente.

El alto nivel de violencia en América Latina y el Caribe está relacionado con la combinación de las extremas desigualdades económicas y sociales, en la cultura "machista" que caracteriza a la región al igual que en la falta de aplicación de los mecanismos de protección legal. La tolerancia hacia la violencia contra los niños favorece en muchos casos la impunidad de los agresores y la falta de compromiso político real para poner fin a estas graves violaciones de derechos humanos. Además, la ausencia de sistemas de recopilación de datos fiables dificulta el análisis de situación, la evaluación del impacto de las políticas adoptadas y cuestiona el compromiso político de los gobiernos para acabar con esta situación inaceptable.

Éstas son algunas de las conclusiones del Estudio Mundial sobre Violencia contra los Niños, presentado hoy al nivel regional para América Latina y el Caribe en la Ciudad de Panamá por el Profesor Paulo Sérgio Pinheiro, Experto Independiente designado por el Secretario General para liderarlo.

El informe, documenta la naturaleza y el impacto de la violencia contra los niños, niñas y adolescentes a nivel mundial en la familia, la escuela, las instituciones de detención y protección, los lugares de trabajo y la comunidad, y presenta recomendaciones generales y específicas dirigidas principalmente a los gobiernos, instando a todos a la acción inmediata. Las consecuencias sociales y de salud asociadas a la violencia representan un costo de aproximadamente 145 billones de dólares anuales, el 12% del Producto Interno Bruto, a las sociedades de América Latina y el Caribe.

El Estudio mundial, presentado a la Asamblea General el pasado 11 de octubre, fue encargado por el Secretario General hace dos años siguiendo la recomendación del Comité de Derechos del Niño. A partir de este momento, se inició un proceso mundial de recopilación de datos a través de la realización de consultas y análisis regionales, nacionales y visitas al campo. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y un Panel Asesor de ONG han apoyado el desarrollo del Estudio desde el inicio.

En América Latina y el Caribe, se organizaron dos consultas regionales que movilizaron a más de 300 representantes de gobiernos, organizaciones civiles, agencias de las Naciones Unidas, instituciones académicas, expertos en violencia y niños, niñas y adolescentes. Se elaboraron dos análisis regionales y se celebraron consultas que involucraron a más de 2,000 niños, niñas y adolescentes en 22 países.

"Fuimos las voces de aquellos cuyas voces no son escuchadas, y fue una gran responsabilidad para nosotras poder llevar ese mensaje de muchos niños y niñas que quieren ser escuchados, que por la injusticia y la marginación no lo son. Pudimos transmitir esa voz a personas que relativamente tienen el poder de cambiar las cosas y romper el silencio de esta situación alarmante que estamos viviendo alrededor del mundo," dicen Cinthia Karina Reyes y Ondina Lourdes Mazier Chavez, dos adolescentes de Nicaragua, representantes de los niños, niñas y adolescentes de América Latina que han participado en el Estudio.

La coordinación de todo este proceso estuvo a cargo de la Secretaría Regional para el Estudio, creada ad hoc e integrada por organismos de Naciones Unidas y ONG internacionales (Visión Mundial, Save the Children, Plan Internacional, Defensa de los Niños y Niñas Internacional). Organismos regionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Comunidad y el Mercado Común del Caribe (CARICOM) han sido también aliados estratégicos para lograr la movilización de la región.

"En esta región, alrededor de 80,000 niños, niñas y adolescentes mueren cada año como resultado de la violencia en la familia. Los altos niveles de violencia violan los derechos de los niños y frenan el desarrollo democrático y económico de los países. La violencia que se vive y aprende en el hogar y la violencia que existe en la sociedad están muy vinculadas: hay que terminar con la transmisión intergeneracional de la violencia que supone un grave obstáculo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y para crear sociedades más estables y justas" afirma Nils Kastberg, Director Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.

"La violencia que viven los niños y niñas es una expresión de deterioro moral, social y cultural. Es urgente la humanización de nuestras sociedades y tomar medidas de protección para la niñez. Las organizaciones de la sociedad civil contamos con capacidades impresionantes en los niños y niñas que constituyen la fuerza histórica de nuestro continente para este siglo. El presente estudio recoge sus voces de dolor y de propuestas, debemos escucharlas e incorporarlas en alternativas de solución" agrega Corina Villacorta, Vicepresidenta de Visión Mundial.

Las recomendaciones generales que hace el Estudio están fundamentalmente dirigidas a los gobiernos que deben pasar a la acción con el apoyo de Agencias de Naciones Unidas, organizaciones de la sociedad civil, organizaciones regionales, asociaciones profesionales, comunitarias, padres, madres y los propios niños.

Algunas de estas recomendaciones son la creación de una estrategia nacional de prevención y lucha contra la violencia que debería estar integrada en los planes nacionales de desarrollo, a más tardar en el 2007 y el nombramiento de una autoridad con rango ministerial responsable de la coordinación; la prohibición legal de todas las formas de violencia contra los niños, incluidos los castigos corporales y la creación o mejora de sistemas nacionales de recopilación de datos desagregados y fiables para el 2009. Al igual que durante todo el proceso, el Estudio reconoce imprescindible la opinión de niños, niñas y adolescentes en el diseño de las estrategias de prevención y de los servicios de protección y recuperación para las víctimas.

Las consultas de América Latina y el Caribe enfatizaron la importancia de mejorar los servicios de protección legal, de mantener como socios claves a los medios para generar cambios de actitudes y comportamientos y de incluir programas de reducción y prevención de violencia en las estrategias para el desarrollo económico y social.

"Todos los países pueden y deben poner fin a la violencia contra los niños. Eso no significa limitarse a castigar a los agresores, sino que es necesario transformar la mentalidad de las sociedades y las condiciones económicas y sociales subyacentes ligadas a la violencia", concluye el Profesor Paulo Sérgio Pinheiro.




Última actualización el Jueves 03 de Febrero de 2011 07:20