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Enfermedades Emergentes/Reemergentes

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Enfermedades Emergentes y Reemergentes.

La propagación internacional de las enfermedades infecciosas sigue constituyendo un problema global de seguridad sanitaria, debido a factores que se asocian con el mundo actual interconectado e interdependiente, sobre todo por el desplazamiento de población debido al turismo, la migración o los desastres; el aumento de productos biológicos y de alimentos en el comercio internacional; los cambios sociales y ambientales vinculados con la urbanización, la deforestación y las alteraciones climáticas; así como los cambios en los métodos para procesar y distribuir los alimentos y en los hábitos alimentarios de los consumidores.

Fuente: Salud en las Américas 2007

Estos factores han reafirmado que los episodios de enfermedades infecciosas que se presentan en un país o región, constituyen potencialmente una preocupación para todo el mundo (485). Otra inquietud reside en la posibilidad de brotes ocasionados por la liberación intencional o accidental de agentes biológicos. Tanto las epidemias que puedan surgir de manera natural, como aquellas debidas a la diseminación de agentes biológicos, representan una amenaza para la seguridad sanitaria del mundo.

Ejemplos recientes son la distribución deliberada de ántrax en los Estados Unidos; la epidemia del síndrome respiratorio agudo severo (SARS, por su sigla en inglés), y la emergencia de una nueva cepa de influenza aviar sumamente patógena (H5N1), que ha alertado al mundo acerca de una posible pandemia de influenza. En las Américas, entre 2001 y 2006 se presentaron brotes significativos de enfermedades infecciosas que requirieron de la colaboración internacional para llevar a cabo, de manera colectiva, la detección, confirmación e intervención en salud pública.

En Martinica, la fiebre de Chikungunya fue importada de la Isla de la Reunión; en Belice, por primera vez se detectó el Virus del Nilo Occidental en un caballo; en Bolivia, a través de canales informales se notificó erróneamente un caso de varicela como caso de viruela, lo cual ocasionó una rápida respuesta internacional; en Guatemala, un conjunto de infecciones respiratorias agudas de etiología desconocida impulsó a equipos de respuesta rápida nacionales e internacionales a desplegar acciones para controlar el brote, ante el temor de que hubiese surgido una nueva cepa de influenza; en Colombia, un brote de fiebre de las Montañas Rocosas fue descrito por primera vez en Urubá, lo cual ameritó la asistencia internacional para poner en marcha medidas preventivas; en los Estados Unidos y México, brotes de Escherichia coli 0157:H7 afectaron tanto al turismo como al comercio de alimentos.

Los factores vinculados con el manejo de epidemias también pueden convertir a estas en una emergencia de salud pública de corte internacional.

Algunos de esos factores incluyen la ausencia de información correcta, la desinformación o la incongruencia en la información disponible para los gobiernos de los países, lo cual puede ocasionar una reacción exagerada en la cobertura de los medios de comunicación y la consiguiente presión interna para que los gobiernos respondan a la situación; la insuficiente capacidad nacional para reconocer los eventos de salud de manera oportuna, así como para contenerlos; el temor a las costosas repercusiones que puede implicar la notificación de un evento de salud, y la falta de mecanismos de respuesta internacionales adecuados, tanto legales como técnicos (485).

Por ende, es fundamental la cooperación internacional en la detección y respuesta a las epidemias; esa cooperación ha sido garantizada por la OPS y la OMS mediante el Reglamento Sanitario Internacional de 1969, así como la versión revisada y adoptada en 2005, como marco jurídico. El Reglamento Sanitario Internacional, revisado y adoptado en 2005 [RSI (2005)] durante la 58.ª Asamblea Mundial de la Salud, ha sido rediseñado a fin de aportar un nuevo marco jurídico internacional para el control de las enfermedades infecciosas transfronterizas (486). El objetivo y el alcance del RSI (2005) es prevenir, proteger, controlar y proporcionar una respuesta en materia de salud pública a la diseminación internacional de enfermedades, de tal forma que guarde relación y se limite a los riesgos en salud pública, al mismo tiempo que se evite la innecesaria interferencia con el comercio y tráfico internacionales (487). El RSI (2005) también ha establecido las capacidades básicas de cada país para la detección y respuesta de las amenazas a la salud, tales como sistemas de vigilancia y alerta temprana, capacidad de investigación epidemiológica y de brotes, conocimientos técnicos e infraestructura de los laboratorios,mecanismos de información y comunicación, y los sistemas de gestión (486).

Por otra parte, los países necesitan desarrollar capacidades básicas para responder a los procesos de descentralización política y administrativa y de reforma del sector salud, que están modificando profundamente el manejo, la organización, la prestación y el financiamiento de los servicios de salud en Latinoamérica y el Caribe.Actualmente estos procesos redefinen las funciones de los gobiernos centrales, regionales y locales en el manejo de los servicios de atención a la salud, tanto individuales como de la población en general. Por lo tanto, los países deben fortalecer la infraestructura de los servicios de salud, así como establecer un proceso continuo de creación de la capacidad institucional para detectar las emergencias de salud pública que ocasionan las epidemias, así como para intervenir de manera oportuna, eficaz, eficiente y sostenible (488).

Las redes subregionales para la vigilancia de las enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes (Cono Sur, Cuenca del Amazonas,Centroamérica y el Caribe) fueron creadas a partir del principio de interacción entre los servicios de laboratorio y la epidemiología. Las redes contribuyen al aumento de la capacidad, ya que ofrecen foros donde los países pueden colaborar entre sí para supervisar, prevenir y controlar las enfermedades transmisibles que representan una amenaza común para los países de cada subregión; coordinar los estándares o protocolos de vigilancia y control; intercambiar y mejorar los recursos humanos, materiales y financieros; y crear mecanismos coordinados y sistemáticos de acciones entre los países.

Fuente: Salud en las Américas 2007

ENLACES CONEXOS:

http://www.paho.org/spanish/hcp/hct/eer/eid-eer.htm  

Última actualización el Jueves 19 de Noviembre de 2009 11:47

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