Desde su fundación, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha actuado como un importante agente catalizador de la cooperación entre sus Estados Miembros en torno a las iniciativas para proteger y promover la salud de sus respectivas poblaciones. Esta colaboración panamericana se sustenta en el entendimiento de que los países americanos tienen situaciones e inquietudes de salud en común, y que sus vínculos históricos, políticos y geográficos pueden facilitar la ejecución de acciones conjuntas eficaces que permitan abordar los problemas comunes.

El “valor agregado” que aporta el panamericanismo a la salud se puede ver claramente en los resultados de los planes regionales y de las iniciativas subregionales de salud pública, y del programa de cooperación técnica entre países de la OPS. En el período 2007-2008, la OPS apoyó y promovió la planificación estratégica en todas estas áreas, y en la iniciativa panamericana emblemática de la Organización, la Semana de Vacunación en las Américas.

La Semana de Vacunación en
las Américas del 2008

Durante la sexta Semana de Vacunación en las Américas, actividad anual que tuvo lugar del 19 al 26 de abril del 2008, se vacunó a más de 56 millones de personas en 44 países, lo que hizo que esta fuera la más ambiciosa de estas actividades desde que se puso en marcha este programa por primera vez en el 2003. La planificación fue una parte central de esta iniciativa y la OPS prestó apoyo al respecto a cada país participante. Se proporcionó orientación para definir las metas, las estrategias y las poblaciones prioritarias; para coordinar las actividades a nivel nacional y en las zonas fronterizas; para definir los indicadores que se usarían para medir e informar los resultados; y para calcular el presupuesto necesario para adquirir las vacunas, los equipo de cadena de frío y otros suministros, realizar la capacitación, cubrir los gastos operativos, y llevar a cabo la supervisión, el seguimiento y la evaluación. La OPS también proporcionó orientación en cuanto a las campañas de comunicación y de movilización social de los países.

En el período 2007-2008, uno de los puntos más destacados de las iniciativas panamericanas en materia de salud fue la aprobación por parte de los Estados Miembros de la OPS de la Agenda de Salud para las Américas, un conjunto mutuamente acordado de principios, prioridades y áreas de acción para la planificación del programa de acción sanitaria a nivel nacional, subregional y regional (véase el capítulo 1). La cooperación técnica de la OPS ayudó a que los Estados Miembros pudieran avanzar en la planificación en dichos niveles con respecto a las ocho líneas de acción propuestas en la agenda (véase también el capítulo 2).

La elaboración de la Agenda de
Salud para las Américas

La Agenda de Salud para las Américas 2008-2017 fue, desde su concepción hasta su aprobación, una iniciativa de los países de las Américas y para ellos. El concepto de la agenda fue propuesto por primera vez por el Subcomité de Planificación y Programación de la OPS en su sesión del 2006 como una visión colectiva de las prioridades de salud en la Región y de líneas de acción acordadas para abordarlas. Un grupo consultivo encabezado por Panamá e integrado además por Antigua y Barbuda, Argentina, Canadá, Chile, Cuba y los Estados Unidos, al que posteriormente se unieron también Brasil y México, elaboró un borrador al que se arribó mediante un proceso que incluyó teleconferencias y dos reuniones presenciales celebradas en la Ciudad de Panamá. En enero del 2007, en ocasión del III Encuentro de Cooperación Internacional en Salud que tuvo lugar en Chile, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela se incorporaron a esta iniciativa, al igual que el Organismo Andino de Salud - Convenio Hipólito Unanue (ORAS - CONHU) y la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica. Posteriormente se llevó a cabo un amplio proceso de consulta que recogió observaciones de los interesados directos a nivel nacional, regional y mundial.

Chile es un buen ejemplo del proceso de consulta que tuvo lugar en los países de toda la Región. El Ministerio de Salud chileno organizó reuniones con los principales departamentos de salud pública del país (de la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica y la Universidad de la Frontera), a fin de tratar el proyecto de la agenda y recibir observaciones. Las autoridades sanitarias regionales mantuvieron reuniones también con los interesados directos locales con este mismo fin. Las observaciones de Chile se unieron a las contribuciones provenientes de otros Estados Miembros de la OPS y de otras organizaciones como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Sistema de Integración Centroamericana, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, y la Asociación Latinoamericana de Escuelas de Salud Pública.

La versión definitiva de la Agenda de Salud para las Américas para el período 2008-2017 vio la luz formalmente en la Ciudad de Panamá en junio del 2007 en ocasión de la apertura de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos, que contó con la presencia del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, del Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, del Presidente de Panamá, Martín Torrijos, y de 20 ministros de salud y de relaciones exteriores de toda la Región.

Una de las funciones principales de la OPS es velar por que la salud sea una prioridad máxima en el programa político de la Región y una parte fundamental de la planificación del desarrollo nacional y regional. Con este fin, a lo largo de este período la OPS ha vigilado y participado en las actividades de planificación y seguimiento de los principales foros políticos y técnicos de la Región como la Cumbre de las Américas, la Cumbre Iberoamericana, la Conferencia de Primeras Damas, Esposas y Representantes de los Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas y más de una docena grupos de trabajo y comisiones patrocinadas por la Organización de los Estados Americanos.

La OPS también colaboró estrechamente con los sistemas de integración de la Región mediante los programas subregionales, que tienen su propio personal y presupuesto y que comenzaron a funcionar en el 2006. En el período 2007-2008, la OPS promovió la planificación estratégica en varias iniciativas subregionales.

En la zona andina, la OPS apoyó la elaboración de una estrategia subregional conjunta para la cooperación junto con organismos del Sistema Andino de Integración, otros organismos de las Naciones Unidas, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y otros asociados. La OPS también prestó un apoyo fundamental a las actividades de planificación y ejecución del Organismo Andino de Salud - Convenio Hipólito Unanue (ORAS - CONHU), entre ellas la elaboración de un plan estratégico conjunto para el período 2009-2012. Además, la OPS participó en reuniones del Comité Ejecutivo del Plan Andino de Salud en las Fronteras (PASAFRO) y prestó apoyo técnico a la puesta en práctica de su plan operativo para el 2008.

Por medio de su programa subregional contra la infección por el VIH/sida situado en Colombia, la OPS también prestó un apoyo fundamental a la formulación y la ejecución del plan andino de respuesta del sector de la salud a la infección por el VIH para el período 2007-2010, aprobado por la Reunión de Ministros de Salud del Área Andina en el 2007. La OPS ayudó a realizar el análisis de la situación de los sistemas subregionales de seguimiento y evaluación, y del estigma y la discriminación de la infección por el VIH en los países andinos, y a elaborar y ejecutar planes estratégicos subregionales en ambas esferas. Esta labor contó con el apoyo de un equipo institucional con respecto a la infección por el VIH integrado por miembros del ORAS - CONHU, el ONUSIDA, la OPS y otros asociados.

Área de acción de la Agenda de
Salud para las Américas

Fortalecer la gestión y el desarrollo
de los trabajadores de la salud

El programa subregional de la OPS trabajó conjuntamente con el Organismo Andino de Salud - Convenio Hipólito Unanue para crear un nuevo Plan Andino de Recursos Humanos en Salud, que fue aprobado por la Reunión de Ministros de Salud del Área Andina realizada en el 2008. La OPS también colaboró con este organismo para organizar la capacitación de los profesionales de la salud involucrados en la formulación de políticas en materia de recursos humanos sanitarios, y para fortalecer la información y el conocimiento para la adopción de decisiones.

Como miembro del consorcio internacional de recursos humanos para la atención primaria de salud, la OPS se asoció con la Universidad Dalhousie del Canadá y el Ministerio de Salud del Brasil para proporcionar capacitación a los equipos de la Autoridad Sanitaria Regional del Sudeste de Jamaica y de los departamentos de salud de los estados de Minas Gerais y Ceará (Brasil) con respecto al uso de la información para prever las necesidades de recursos humanos y evaluar las opciones de política. En el Caribe, la OPS se asoció con el Ministerio de Salud de Jamaica para realizar una reunión sobre planificación de recursos humanos en Kingston en julio del 2007, donde más de 150 participantes provenientes de 15 países del Caribe analizaron las áreas para la cooperación en el desarrollo de recursos humanos y formularon proyectos de estrategias para abordar los temas relacionados con la educación, la distribución, la retención y contratación, la planificación basada en las necesidades y la migración del personal sanitario.

En el período 2007-2008, la OPS siguió apoyando la iniciativa de Cooperación para la Salud en el Caribe, actualmente en su tercera etapa (CCH III). La Coordinación de Programas en el Caribe de la OPS está colaborando con la secretaría del Mercado Común del Caribe (CARICOM) para mejorar el seguimiento y la evaluación de las actividades relacionadas con esta iniciativa. La OPS también proporcionó asistencia al CARICOM para establecer el nuevo Organismo de Salud Pública del Caribe (CARPHA).

En Centroamérica, la OPS y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo han ayudado a elaborar un programa de acción sanitaria para Centroamérica y la República Dominicana, enderezado a reducir las inequidades en materia de salud y mejorar la calidad de vida. La OPS ha colaborado con las autoridades sanitarias para diseñar un programa preliminar y ha ayudado a organizar consultas intersectoriales nacionales para analizarlo y perfeccionarlo. Se espera que el documento definitivo sea sometido a la consideración del Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica (COMISCA) a fines del 2008. Este programa concuerda con la Agenda de Salud para las Américas para el período 2008-2017 y con el Plan de Acción del CARICOM y el Sistema de Integración Centroamericana.

Una de las herramientas más importantes que utiliza la OPS para promover la planificación estratégica son los planes regionales de salud pública, que proporcionan un marco conceptual y estrategias y acciones específicas acordadas por los países americanos como la mejor manera de abordar los problemas prioritarios en materia de salud. Estos planes promueven un enfoque estratégico de la acción sanitaria y ayudan a garantizar que se utilicen criterios e indicadores normalizados en el seguimiento y la evaluación. Durante el período que abarca este informe, la OPS elaboró cuatro nuevos planes regionales de salud para su aprobación por el 48° Consejo Directivo:

La OPS también siguió promoviendo la puesta en marcha de los planes aprobados anteriormente, entre ellos los planes regionales acerca de la infección por el VIH, la malaria, la enfermedad de Chagas, la tuberculosis, la salud materna y las enfermedades crónicas.

Área de acción de la Agenda de
Salud para las Américas

Reducir los riesgos y la carga de
enfermedad: el cáncer cervicouterino

La Estrategia y plan de acción regionales sobre la prevención y el control del cáncer cervicouterino, elaborada durante el período 2007-2008 para someterla a la consideración del 48.o Consejo Directivo, busca reducir el número de defunciones por cáncer cervicouterino y de casos de esta enfermedad mediante el fortalecimiento de la capacidad de los países de ejecutar programas integrales de prevención y control. Propone siete líneas de acción: evaluar la situación; intensificar la información, educación, y orientación; fortalecer los programas de detección y tratamiento de afecciones precancerosas; establecer o fortalecer los sistemas de información y registros de los casos de cáncer; mejorar el acceso y la calidad del tratamiento del cáncer y los cuidados paliativos; generar datos de investigación para facilitar las decisiones con respecto a la introducción de vacunas contra el virus de los papilomas humanos; y promover el acceso equitativo y la prevención integral asequible del cáncer cervicouterino. El plan asigna prioridad inmediata al fortalecimiento de los programas actuales y a la consideración de la introducción de nuevas tecnologías, en particular la inspección visual con ácido acético y la prueba directa del ADN del virus de los papilomas humanos. Además, insta a las autoridades sanitarias a que se asocien con la comunidad y las organizaciones nacionales e internacionales, incluidos los grupos de mujeres, para poner en práctica estas líneas de acción.

Área de acción de la Agenda de
Salud para las Américas

Reducir los riesgos y la carga de
enfermedad: las enfermedades crónicas

Con el apoyo de la OPS, los países del Caribe han hecho de la planificación un punto central de la lucha contra las enfermedades no transmisibles, que representan más de la mitad de las enfermedades y las defunciones, y la mayor parte de los costos sanitarios en esa subregión. Como secretaría conjunta (junto con el CARICOM) de la iniciativa de Cooperación para la Salud en el Caribe, la OPS está ayudando a revisar un plan regional de acción para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles, de acuerdo con lo dispuesto por los jefes de Estado caribeños en una cumbre especial del CARICOM sobre las enfermedades no transmisibles, que tuvo lugar en septiembre del 2007. Nueve de los trece países del Caribe han redactado o empezado a aplicar estrategias nacionales con respecto a las enfermedades no transmisibles, la mayoría inscritas en el marco de la Estrategia regional de la OPS sobre un método integrado para la prevención y el control de las enfermedades crónicas, incluyendo régimen alimentario, actividad física y salud. En el 2007, la OPS organizó un taller subregional sobre esta estrategia regional a fin de sentar las bases para la elaboración de planes e impartió capacitación a profesionales del ministerio de salud de 10 países en el uso del análisis de la eficacia en función de los costos y del enfoque estratégico en la formulación de políticas y la promoción de la causa en el ámbito de las enfermedades no transmisibles. En el 2008, la OPS patrocinó una reunión de expertos caribeños en enfermedades cardiovasculares, que se centró en la planificación de los programas de prevención y control. Para el 2012, los líderes del CARICOM han fijado como objetivo proporcionar un conjunto de servicios preventivos y de tratamiento basado en las directrices regionales a 80% de las personas que padecen enfermedades crónicas.

La OPS desempeñó una función técnica y dinamizadora en la elaboración de estrategias conjuntas para responder a los brotes de fiebre amarilla en América del Sur que se registraron a principios del 2008. En colaboración con las autoridades sanitarias de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, los expertos de la OPS ayudaron a determinar las prioridades y las líneas de acción para responder a estos brotes y contenerlos, incluidas la vacunación y las estrategias para reducir los criaderos de Aedes aegypti, el mosquito vector de la enfermedad. La OPS también ayudó a los países con la planificación de las comunicaciones, recalcando la importancia de llegar al público de una manera clara, transparente y oportuna.

Área de acción de la Agenda de
Salud para las Américas

Fortalecer la seguridad sanitaria

En el período 2007-2008, la OPS prestó un apoyo constante a la planificación regional y de los países en dos áreas fundamentales de la seguridad sanitaria internacional: el nuevo Reglamento Sanitario Internacional y los preparativos para la gripe aviar y una eventual pandemia de gripe. La OPS ha trabajado con tres sistemas regionales de integración (el ORAS - CONHU, el MERCOSUR y la Reunión del Sector Salud de Centroamérica y República Dominicana) a fin de promover la difusión del Reglamento, la designación de centros nacionales de enlace y la elaboración de planes de ejecución tanto a nivel de país como a nivel subregional. Hasta abril del 2008, 25 de los 35 países de la Región habían participado en las encuestas de la OPS para vigilar el avance en la aplicación del nuevo Reglamento. De acuerdo con lo estipulado en el Reglamento, doce países habían realizado las evaluaciones nacionales de sus capacidades básicas de vigilancia y respuesta, y los 12 informaron contar con un plan de respuesta en caso de emergencias nacionales de salud pública.

En el área de la gripe aviar y la pandemia de gripe, las representaciones de la OPS/OMS prestaron apoyo técnico constante a los preparativos y la planificación de la respuesta a nivel nacional, así como la protección sanitaria del personal de las Naciones Unidas y sus familias, la compra de preparaciones farmacéuticas y la elaboración de planes de continuidad de las operaciones y de contingencia para los organismos de las Naciones Unidas en los países. Además, durante el período 2007-2008, la OPS siguió usando su herramienta de evaluación de los preparativos para una eventual pandemia, basada en la lista de verificación de la OMS del plan de preparación contra una pandemia de gripe, para medir el progreso de los Estados Miembros en cuanto a la planificación y la ejecución de los preparativos. Las evaluaciones mostraron que el nivel promedio de los preparativos de los países de América Latina y el Caribe había aumentado de 43 a 50% entre el 2006 y el 2007, y que las mayores mejoras se habían registrado en Centroamérica, México, y los países del Cono Sur.

En el Caribe, la OPS ayudó a los Estados Miembros a fortalecer sus sistemas de vigilancia de los problemas de salud inesperados durante la Copa Mundial de Críquet del 2007 y luego los ayudó a aprovechar esos esfuerzos para elaborar planes nacionales de preparación para una eventual pandemia. La cooperación técnica continua de la OPS en cuanto a la formación de capacidad, la elaboración de herramientas de planificación y la realización de ejercicios de simulacro está ayudando a fortalecer tanto la preparación contra una pandemia como el cumplimiento de Reglamento Sanitario Internacional en toda la Región.

En el período 2007-2008, tres proyectos de la OPS de cooperación técnica entre países se centraron especialmente en el área de planificación.

En el 2007, Belice, Costa Rica, Cuba, El Salvador y la República Dominicana participaron en un proyecto de la OPS de cooperación técnica entre países sobre la aplicación del nuevo Reglamento Sanitario Internacional. El proyecto incluyó la elaboración de un método y de instrumentos específicos para estos países a fin de evaluar su capacidad básica de vigilancia y respuesta, y las propuestas de planificación para abordar las brechas detectadas. En este proyecto también se crearon estrategias para mejorar el funcionamiento del centro nacional de enlace para el Reglamento Sanitario Internacional de cada país.

La OPS se asoció con el Instituto de Salud Ambiental del Caribe y con países del Caribe oriental en un proyecto de cooperación técnica entre países para elaborar un plan estratégico de colaboración en materia de desarrollo sostenible y salud ambiental para el período 2008-2012. La estrategia pretende fortalecer la cooperación técnica entre la OPS y el Instituto de Salud Ambiental del Caribe, promover la actuación conjunta entre estos países y hacer un mejor uso de los recursos para mejorar las condiciones sanitarias y ambientales en esta subregión.

El Perú y el Uruguay participaron en un proyecto de cooperación técnica entre países encaminado a fortalecer la cooperación en la lucha contra la hidatidosis que incluyó la formulación, en colaboración con la Comisión Nacional de Zoonosis del Uruguay, de un plan para la prevención y el control de la hidatidosis en el Perú. El plan se encuadra dentro del marco del Proyecto del Cono Sur de Vigilancia y Control de la Hidatidosis, apoyado por la OPS y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).