Editorial: Lecciones sobre hospitales de campaña y equipos médicos después de los terremotos

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altLos terremotos, como otros desastres repentinos, dejan una gran cantidad de heridos e interrumpen la prestación de servicios médicos a nivel local. Los servicios de atención médica a menudo suelen saturarse provocando demoras en la prestación de atención primaria a las víctimas, una situación que es ampliamente difundida por los medios de comunicación.

Ante esa situación, ¿se justifica el envío inmediato de hospitales de campaña extranjeros y equipos médicos como una solución adecuada para atender a las víctimas de un desastre o es una respuesta empujada por la presión de los medios de comunicación? En la región, el debate comenzó en 1976, cuando Estados Unidos movilizó, por vía aérea, un costoso hospital militar de campaña con una capacidad de 100 camas para atender a heridos por el terremoto que sacudió a Guatemala ese año. Sin embargo, el hospital llegó demasiado tarde para tener un impacto significativo. En la década siguiente parecía que la lección había sido aprendida, pero se olvidó muy pronto. Recientemente son pocos los países y agencias que no han enviado hospitales de campaña o equipos médicos como parte de sus acciones de respuesta a sitios de desastres.

En 2003, la Organización Mundial de la Salud, en conjunto con la Organización Panamericana de la Salud convocó una reunión de expertos para revisar la situación y preparar lineamientos sobre el uso de hospitales de campaña extranjeros. El objetivo era transformar una oferta impulsada por automatismo a una respuesta que obedeciera a una demanda.

Como quedó demostrado en los terremotos de Haití y Pakistán, las pautas para el uso de hospitales de campaña son usualmente ignoradas. Ni las recomendaciones técnicas ni los resultados de la evaluación de daños son considerados en la carrera internacional por proporcionar atención médica de emergencia.

¿Qué aprendimos o debemos aprender de la respuesta médica en Haití?

  1. Aunque llegaron más tarde de las ‘doradas’ seis horas para brindar atención de emergencia, los primeros equipos de trauma salvaron vidas y ayudaron a prevenir serias complicaciones. Esto no ha sido lo común en otros desastres. En Haití, el tamaño del país, el número de víctimas y la grave alteración de la pobre capacidad hospitalaria pre-existente, descartó cualquier esperanza de autosuficiencia nacional. En el terremoto de Gujarat, India, (2001) los servicios nacionales de salud fueron más que capaces (aunque no necesariamente estaban preparados) de satisfacer todas las necesidades de atención de la salud.
     En Irán, los hospitales de campaña extranjeros llegaron mucho después de que los últimos heridos de Bam habían sido evacuados y distribuidos en 13 provincias. Durante el terremoto de Cachemira (Pakistán) en 2005, los problemas logísticos y la dispersión de la población impidieron la llegada oportuna y redujo el impacto de la mayoría de las instalaciones médicas externas.
  2. La calidad de los servicios fue variable: desde equipos de desastres bien organizados y experimentados hasta individuos con competencia no comprobada que buscaban publicidad. Desafortunadamente, el ofrecimiento de ayuda médica fue el punto de entrada para alcanzar otros objetivos personales, religiosos o políticos.
  3. La velocidad y la flexibilidad local fue más importante que la tecnología y la sofisticación. Pequeños equipos móviles provenientes de Florida o Europa salvaron más vidas que los mejores barcos hospitales que llegaron más tarde.
  4. La colaboración con las estructuras locales e integración del personal de salud de Haití a los equipos extranjeros (una condición indispensable para una salida del país poco traumática) fue rara. El espíritu del movimiento de la Cruz Roja de apoyar a la sociedad local no siempre es imitado por otros actores. La progresiva integración de personal haitiano al equipo pediátrico enviado por la Cooperación Suiza y la bien planificada entrega del servicio al Hospital Universitario también fue una excepción, señalada por las autoridades de salud.
  5. Si al inicio de la emergencia había una escasez aguda de atención médica, rápidamente la situación se convirtió en una avalancha de iniciativas no siempre coordinadas, e imposibles de ser supervisadas por un Ministerio de Salud seriamente afectado por el terremoto.

La comunidad internacional tarda en aprender lecciones. Con todo y sus imperfecciones, las directrices de la OMS y OPS sobre el uso de hospitales de campaña simplemente no se tuvieron en cuenta.

¿Por qué?

El problema principal no es técnico (mejores especificaciones y normas), es político. Ajustar la respuesta médica a las necesidades es similar a vender el concepto de “hospital seguro”. Las normas fueron definidas y adoptadas por expertos en pocos años con poco impacto en la construcción de nuevas instalaciones. La presión se ejerció a través de conferencias, campañas públicas de alta visibilidad y la sensibilización de los tomadores de decisiones, que, en ocasiones, ven el asunto como una preocupación a largo plazo en relación a sus prioridades más urgentes.

Entonces, ¿qué se debe hacer sobre esta respuesta médica disfuncional?

  1. Rechazar la falacia de que el terremoto de Haití no tiene precedentes, que “poco” se puede aprender de él. La tragedia de Haití confirmó que el vídeo de mitos y realidades de la OPS/OMS continúa vigente. Valdría la pena recopilar y publicar las fallas y errores que se cometieron en el sector salud. ¡La memoria, especialmente la humanitaria, es corta!
  2. Revisar los lineamientos de la OPS/OMS sobre el uso de hospitales de campaña extranjeros publicados en 2003. En el actual documento, algunos aspectos del impacto y la respuesta en Haití no se habían previsto, por lo que necesitan ser considerados en una nueva versión. El ámbito de aplicación debe ampliarse e incluir el tema de equipos médicos. Las grandes capacidades médicas y quirúrgicas desplegadas en Haití no son consideradas como “hospitales de campañas” y, por lo tanto, no están sujetas a las normas de 2003. Esta revisión se iniciará en una reunión de expertos que tendrá lugar en La Habana, Cuba en diciembre de 2010.
  3. Ampliar el debate sobre asuntos clave como:
    a. ¿Cuándo es demasiado tarde para la atención inmediata de traumas?
    b. ¿Dónde está el balance correcto entre sostenibilidad y requisitos mínimos para la asistencia humanitaria? En otras palabras, ¿cuándo proveer mucha y muy corta asistencia médica puede ser perjudicial?
    c. ¿Cómo facilitar con la ayuda internacional que el personal médico y voluntarios de los países afectados o vecinos jueguen un papel más importante en la respuesta médica? Los voluntarios locales o regionales pueden ser más eficaces y estar más disponibles, pero a menudo son marginados por falta de capacidad logística y recursos básicos.
    d. ¿Cómo asegurar el control de calidad de la asistencia sanitaria prestada? El decir que “solo se es responsable ante los beneficiarios” no debe ser una licencia para prestar atención de calidad inferior. La inscripción y acreditación (certificación) de equipos médicos extranjeros es una alternativa que está estudiando el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido en conjunto con el gobierno suizo. ¿Cómo hacerlo y quien debería hacer esta acreditación?
  4. Movilizar e involucrar a tomadores de decisiones: Este es un problema global que debe tratarse a nivel global. El tema debe ser discutido en las reuniones del Comité Económico y Social y en la asamblea de comités regionales de OMS y en foros nacionales. Esto no puede hacerse sin una cierta participación de los medios de comunicación. Como muchos otros temas, éste es demasiado importante para dejárselo solo a los expertos y ‘profesionales’.

¡Esperemos que la reflexión sobre los errores y las deficiencias en la respuesta al tsunami y a terremotos recientes ayuden a crear la voluntad política indispensable para alcanzar avances de forma colectiva. Es tiempo de trascender de las buenas intenciones, y adaptarlas a una visión más amplia, de corto y mediano plazo, que sirva a los intereses de la poblaciones afectadas por los desastres, a las que todos servimos!


Un grupo de expertos de la OPS/OMS y otras agencias revisarán los lineamientos existentes sobre el uso de equipos médicos y hospitales de campaña extranjeros en situaciones de emergencias y desastres en la reunión que se celebrará en La Habana, Cuba entre el 6 y 8 de diciembre de 2010. En el próximo boletín le informaremos sobre los resultados de esta reunión. 


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