Los establecimientos de salud pequeños también cuentan

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La resiliencia de los establecimientos de salud pequeños en Barbados

Se ha documentado extensamente sobre la vulnerabilidad a los eventos adversos de los establecimientos de salud de América Latina y el Caribe. Por su geografía, la región está bajo el riesgo constante de amenazas naturales. Sin embargo, la creciente actividad antropogénica ha puesto de relieve otras preocupaciones, entre ellas los efectos potenciadores del cambio climático en los fenómenos meteorológicos adversos y el incremento al riesgo de exposición a químicos peligrosos y radiaciones ionizantes, ya que algunos de estos elementos se utilizan rutinariamente  en establecimientos de salud. Dentro del contexto de los establecimientos de salud, la vulnerabilidad amplifica si no existe una integración óptima de las medidas de seguridad en la localidad, diseño, construcción y operaciones.

¿Por qué son importantes los establecimientos de salud pequeños en Barbados?

En Barbados, la mayor parte de los servicios de salud se proporcionan desde establecimientos menores: los policlínicos y las clínicas ambulatorias representan el 50% de establecimientos visitados para la atención primaria. Varios otros servicios importantes son brindados exclusivamente por establecimientos menores, entre los que se encuentran los hospitales geriátricos y psiquiátricos y el Laboratorio de Salud Pública. Se hace imperativa, entonces,  la necesidad de incrementar la resiliencia de estos establecimientos, de manera que permanezcan accesibles, estructuralmente seguros y capaces de brindar servicios básicos en el caso de una crisis.

El Proceso

Hay un número de principios rectores en el enfoque tomado por Barbados: el espíritu de voluntarismo junto con la capacitación adecuada, la colaboración y la retroalimentación.

El Coordinador de Desastres del Sector Salud organizó talleres de capacitación en diciembre de 2011 y junio de 2012. Estuvieron dirigidos a una audiencia multidisciplinaria que incluyó médicos y enfermeras del sector público, administradores de enfermería, y funcionarios de alto nivel. La Guía para la evaluación de establecimientos de salud de mediana y baja complejidad fue utilizada para introducir el concepto de evaluaciones de vulnerabilidad, la necesidad de evaluar establecimientos pequeños y la manera de hacerlo.

En julio de 2012, 15 voluntarios que habían recibido la capacitación fueron divididos entre dos equipos multidisciplinarios y destacados a 21 establecimientos en el norte y sur del país. Los establecimientos fueron categorizados como ambulatorios (14), residenciales (5), y otros (2).

Los voluntarios se reunieron con la administración de los establecimientos para delinear los beneficios de crear resiliencia y, de esa manera, conseguir su participación en el proceso. Entre los puntos expuestos se incluyó el uso de un cuestionario de evaluación estandarizado, entrevistas con personal de diferentes categorías para obtener información clave, y entrega de un informe final con recomendaciones para ayudar en la preparación de un estimado anual de gastos.

Las evaluaciones se realizaron entre julio y agosto de 2012. Se centraron en el nivel de riesgo en base a la localización geográfica y a los elementos estructurales, no estructurales y funcionales. Los informes de evaluación de cada establecimiento fueron distribuidos y formaron la base de un taller para los interesados en el tema que se realizó del 27 al 28 de setiembre de 2012. Cada institución  desarrolló un Plan de Acción a la medida de sus necesidades, basado en el informe, en el que se destacaron las áreas prioritarias de acción, plazos y fuentes de financiamiento. La mayor parte de los establecimientos utilizó su plan de acción para preparar sus documentos de estimación, que debían ser presentados en octubre de 2012.

Example of vulnerability in some health facilities in BarbadosLecciones identificadas

Entre los retos encontrados: la adaptación de la herramienta de evaluación a la gran variedad de entornos locales, encontrar horarios de visita que favorecieran a todas las partes, y balancear los diferentes compromisos.
La naturaleza cualitativa de la herramienta de evaluación limitó la habilidad de clasificar las necesidades dentro y entre los grupos de establecimientos, y, de esa manera, guiar las prioridades en el nivel nacional. Por lo tanto, se desarrolló un sistema de puntuación cuantitativa para conseguir este objetivo.
Los factores de éxito incluyeron un alto nivel de camaradería entre los miembros de los equipos, la receptividad de las instituciones en el proceso de participación, además de su voluntad de incorporar soluciones, y el esfuerzo incansable del Coordinador de Desastres del Sector Salud en defensa del proyecto.
Este proceso permitió la evaluación de factores que, a diferencia de los peligros naturales, son más susceptibles a la intervención directa y cuando son atendidos en la manera correcta contribuyen a incrementar la resiliencia del establecimiento. Este es un paso importante para mejorar la capacidad del sistema de salud en el fortalecimiento de la práctica de salud pública.

Autora: Dra. Heather Harewood, Oficial Médico del Ministerio de Salud de Barbados

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