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Enero 12, 13 y 14, 2013
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EL COMERCIO

 

13 de enero de 2013

Salud cierra clínica privada por sospecha de infección

 

La Clínica Cotocollao, ubicada en las calles 25 de Mayo y Lizardo Ruiz, fue clausurada ayer por las autoridades sanitarias. Los motivos: cinco neonatos se contaminaron posiblemente con una bacteria y uno de ellos falleció.

Gabriela Mangandi es la madre del bebé fallecido. Se trataba de una de sus hijas gemelas que nacieron el 23 de diciembre. La otra bebé fue trasladada al Hospital Baca Ortiz donde le confirmaron que tenía una infección provocada por una bacteria.

Los otros recién nacidos infectados tenían similares síntomas: vómito, sangrado, estómago hinchado y piel verdosa. Por lo que también fueron trasladados al Hospital Baca Ortiz, según la información de la Dirección Provincial de Salud de Pichincha.

Los propietarios de la clínica se defienden diciendo que dos de los cinco neonatos ya recibieron el alta médica y que no fueron a ninguna casa de salud, aunque sí se los llevaron en ambulancias. Reclaman también que la Dirección Provincial de Salud les haya acusado de no tener permiso para manejar un área de neonatología cuando pasaron varias inspecciones sanitarias y tenían sus camas dispuestas para recibir a los pacientes de la red pública de salud.

La clínica Cotocollao, que tiene una trayectoria de casi 20 años, mantenía un convenio con el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) para recibir a los pacientes de esta entidad. El abogado de la entidad, Vicente Izquierdo, señaló que en los últimos seis meses, cuando se abrió la sala de neonatología, se han atendido a 170 bebés y que no ha habido ninguna complicación.

Al momento del desalojo, aparte de los cinco neonatos, solamente había dos pacientes adultos que llegaron a la clínica por otras dolencias. Una de las propietarias asegura que no querían marcharse y que fue doloroso el traslado.

Es la primera clausura que se hace en Pichincha este año. En el 2012 el caso más mediático fue el cierre de la Clínica Gastromed, en el norte de Quito, donde murió una paciente que acudió a hacerse una reducción de estómago. Esto ocurrió el 21 de mayo y actualmente dos galenos fueron acusados por un supuesto error médico en la cirugía laparoscópica que debían practicarle a la mujer.

 

 

14 de enero

Abogado pide que clínica sea abierta

Los cuatro neonatos que el sábado pasado fueron evacuados de la Clínica Cotocollao, ubicada en el norte de Quito, no tienen ninguna infección. Así lo dio a conocer el abogado de esta casa de salud, Vicente Izquierdo.

Así lo dio a conocer el abogado de esta casa de salud, Vicente Izquierdo: “Tenemos conocimiento de los informes, ninguno de los cuatro niños adolece de ninguna enfermedad ni tiene ninguna bacteria, por eso alego que el cierre de la clínica es ilegal”.

Esta clínica del norte de Quito fue clausurada por la Dirección Provincial de Salud de Pichincha como medida de prevención, ante un posible riesgo epidemiológico, dada la alerta médica remitida por el Hospital Baca Ortiz, adonde llegó uno de los pacientes.

El bebé que fue atendido en el hospital pediátrico era hermano de un neonato que murió con un paro respiratorio producido por la inmadurez pulmonar con la que nació, según la Clínica Cotocollao. Su madre, Gabriela Mangandi, alumbró el 23 de diciembre y tuvo un embarazo gemelar complicado.

Por eso Izquierdo reclama que en el oficio de clausura se señale que la clínica no tenía condiciones de salubridad en la sala de Neonatología. ¿Y quién ha mandado a los niños a la clínica?, se pregunta. El piso de Neonatología ha recibido todos los casos de prematurez remitidos por el Ministerio de Salud, incluso de lugares tan lejanos como San Lorenzo, en Esmeraldas. Se atendieron 170 casos en los últimos seis meses.

Las autoridades sanitarias dijeron en un comunicado que el cierre no significa que la clínica esté considerada un agente infeccioso y hacen énfasis en lo preventivo de la medida.

En el operativo participaron 11 ambulancias, pertenecientes a hospitales y áreas de Salud de la Dirección Provincial de Salud de Pichincha, 41 funcionarios del Ministerio de Salud (médicos, paramédicos, trabajadoras sociales, psicólogo/as, personal técnico) y personal policial.

 

El ojo seco es un mal común en Quito

Para que los ojos funcionen sin molestias necesitan estar lubricados o bañados con lágrimas. Esto se consigue a través del parpadeo, pues durante este acto involuntario la córnea se impregna de una capa de lágrimas.

Si los ojos no producen suficientes lágrimas, la superficie de esta zona se irrita y este problema se conoce como ‘ojo seco’, señala Delia Landázuri, oftalmóloga del hospital Metropolitano.

“Las lágrimas lubricantes fluyen desde unas glándulas situadas en el párpado superior y se dispersan sobre la superficie del ojo, y desde este se drenan por canales que desembocan en la nariz”, señala Galo Guerra, oftalmólogo del Instituto Oftalmológico Gustavo Moreno.

El síndrome del ojo seco es un daño de la película lagrimal, que se puede presentar por deficiencia de lágrimas o por su excesiva vaporación. Es una enfermedad multifactorial que tiene que ver con la edad. Por lo general se presenta pasado los 40 años y las mujeres son más propensas a padecerlo, además de personas que sufran de enfermedades autoinmunes (lupus, artritis, hipotiroidismo, etc.).

Tener rosácea, acné, caspa o el ingerir medicamentos para la hipertensión, antidepresivos, para la próstata, anticonceptivos orales u hormonas de reposición hormonal también predisponen a la persona a sufrirlo.

“En Quito, más del 80% de las personas sufre de algún grado de ojo seco, esto debido a la sequedad del clima, la altura, el sol, ya que en esta zona los rayos caen perpendicularmente y hay contaminación”, manifiesta Guerra.

 

EL UNIVERSO

 

13 de enero de 2013

 

Cierran clínica Cotocollao por muerte de neonato en Quito

 

Con un operativo que contó con apoyo policial, las autoridades de salud de Pichincha clausuraron ayer la clínica Cotocollao, ubicada en el norte de Quito. La medida se dio por la supuesta condición antihigiénica en las que se desarrollaban las actividades en ese establecimiento de salud, lo que habría provocado la muerte de un neonato, el pasado 8 de enero, por una infección bacteriana.

Cinco bebés que estuvieron internos en la clínica fueron llevados al hospital Baca Ortiz para hacerles varios exámenes con el objetivo de comprobar si también estaban infectados con esa bacteria.

El operativo de cierre, que se inició desde las 07:00 de ayer, se llevó a cabo con la participación de quince policías, varios funcionarios de la Dirección Nacional de Salud y el comisario Giovanni Flores, quien fue el encargado de emitir los sellos de clausura.

Ellos coordinaron el traslado en ambulancias de los trece pacientes, entre ellos, tres menores que estaban internados en la clínica en estado delicado, pero estable, a otras casas de salud públicas y privadas.

Los administradores de la clínica anunciaron que esperarán los resultados de estos análisis para pronunciarse. No obstante, una representante del centro, que no se identificó, advirtió que estos saldrían negativos. Señaló que desconocía la causa legal para el cierre.

Las autoridades de salud advirtieron que no darán ningún tipo de declaración. La clínica funciona desde hace dos décadas y tiene un convenio con el IESS para recibir pacientes.

 
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