CAMINATA POR EL DÍA MUNDIAL DEL ALZHEIMER

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Sample ImageAutoridades del Ministerio de Salud Pública, Ministerio de Bienestar Social, Sociedad Ecuatoriana de lucha contra el Alzheimer, Sociedad Ecuatoriana de Geriatría y Gerontología presidieron la gran marcha de adultos mayores por el Día Mundial del Alzheimer, que recorrió toda la avenida Amazonas y terminó en las oficinas de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud.

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Autoridades del Ministerio de Salud Pública, Ministerio de Bienestar Social, Sociedad Ecuatoriana de lucha contra el Alzheimer, Sociedad Ecuatoriana de Geriatría y Gerontología presidieron la gran marcha de adultos mayores por el Día Mundial del Alzheimer, que recorrió toda la avenida Amazonas y terminó en las oficinas de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud.

El Dr. Jorge Luis Prosperi, Representante de la OPS/OMS en Ecuador dio una calurosa bienvenida a todos los participantes de esta gran marcha por la salud del adulto mayor, felicitó por esta iniciativa ciudadana y comprometió todo el apoyo de la OPS/OMS.  

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Por su parte, el Dr. Enrique Matute, Presidente de la Fundación Alzheimer del Ecuador, entregó al Dr. Jorge Luis Prosperi la carta en donde se presentaba la información de sus principales acciones y solicitaban el apoyo de la OPS/OMS para continuar con el trabajo y asistencia que permita ofrecer la mejor atención a los pacientes con la enfermedad de Alzheimer.  “La marcha busca sensibilizar, difundir y concientizar sobre la existencia de esta enfermedad y las implicaciones futuras que conlleva la misma, tanto en el aspecto social y económico de los pacientes, familiares y cuidadores”, enfatizó el Dr. Matute.

Sobre la enfermedad de Alzheimer

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El Alzheimer es una enfermedad que padecen más de 25 millones de personas en el mundo y que supone cada año altos costos para los sistemas sanitarios. Se trata de la causa de demencia más frecuente en ancianos, un trastorno degenerativo producido por la pérdida gradual de neuronas cerebrales que afecta varias funciones cognitivas (memoria, lenguaje, pensamiento), conductuales (estado de ánimo, motivación) y actividades habituales de la vida diaria (conducir, vestido, higiene personal). El conocimiento, la comprensión,  el cariño y sobre todo el amor, son partes fundamentales en el tratamiento del Alzheimer
Cuando aparecen los primeros indicios de pérdida de memoria, éstos suelen atribuirse a la edad sin prestarle mayor atención. Sin embargo, cuando la pérdida de memoria aparece unida a dificultades para realizar las tareas habituales, a problemas con el lenguaje, a la desorientación o a cambios de humor, entre otros, es un claro síntoma de la aparición del Alzheimer.
La importancia de tener la capacidad o conocimiento suficiente como para reconocer los síntomas de alarma es esencial para poder obtener un diagnóstico precoz que pueda ayudar a retardar los efectos de la enfermedad.


El papel de la familia


Generalmente la sociedad tiende a pensar que, una vez que se diagnostica el Alzheimer, es el médico el único que se encarga de tratarlo. Sin embargo, lo que no imaginan es la importancia del papel que juega la familia del paciente en la evolución de la enfermedad, pues los cuidados y atenciones al enfermo por parte de su entorno pueden contribuir con su bienestar y, por tanto, proporcionarle una óptima calidad de vida a medida que el deterioro se hace más palpable.
En la enfermedad de Alzheimer tan importante es el tratamiento médico como el planteamiento por parte de quienes rodean al paciente de cómo ayudarlo y su apoyo. Existen algunas medidas no farmacológicas que pueden ayudar a retrasar el deterioro progresivo y facilitar la superación de las dificultades diarias a las que se debe enfrentar el enfermo.

No podemos olvidar que se trata de una situación nueva para todos, por lo que el conocimiento, la comprensión y el cariño son partes fundamentales en el tratamiento del Alzheimer. En estos casos una adaptación al entorno, principalmente el doméstico, es importante para favorecer la atención y cuidado del enfermo, además de crear un clima de bienestar que favorece el mantenimiento del contacto con la realidad y su entorno.

Procurar que la persona afectada se mantenga activa, sobre todo en la fase inicial de la enfermedad, y organizar la casa para facilitarle la vida, son dos ejemplos de cómo la familia puede ayudar a mejorar el bienestar del paciente.
Aunque la medicina siga progresando, muchas veces nos olvidamos de que el entorno social es muy importante para el

tratamiento de determinadas enfermedades, y, especialmente en el Alzheimer, es fundamental. Por ello deberíamos plantearnos la importancia de adquirir el conocimiento suficiente para estar preparados y saber cómo enfrentarnos a una enfermedad, hoy en día todavía incurable.

 

Última actualización el Jueves 14 de Agosto de 2008 07:43