Julio 20, 2012

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EL COMERCIO

 

Se teme escasez de medicinas para el VIH

Al menos tres antirretrovirales empiezan a faltar en las farmacias de los hospitales públicos de Quito. Las personas que viven con el VIH temen que se repita el capítulo del año pasado, cuando la escasez extendió por casi seis meses en varias provincias del país, sobre todo, en Guayas.

Los pacientes de la Clínica de VIH/sida del Hospital Enrique Garcés y del Hospital Eugenio Espejo reportaron la falta del antirretroviral tenofovir en este mes de julio. En el primer hospital, los médicos optaron por entregar dosis para cinco días a los pacientes de Quito y a los que viven fuera del Distrito Metropolitano les entregaron dosis para más días.

Las personas seropositivas tienen malestar porque deben pedir permiso en sus trabajos muy seguido y esto les afecta en su desempeño. Pero no pueden dejar de tomar sus pastillas porque –tal como ellos explican- romperían la adherencia al tratamiento y se generaría resistencia al fármaco.

Los hospitales Carlos Andrade Marín y el de la Fuerzas Armadas también han tenido problemas de entrega de dos antirretrovirales en este mes: el efavirenz y el combivir. La fortuna de los que dependen de la seguridad social de las Fuerzas Armadas es que el dinero que inviertan en comprar el fármaco afuera sí les es reembolsado.

EL UNIVERSO

 

Ministerio no actualiza cifras de dengue desde hace 14 días

 

Hoy se cumplen dos semanas desde que el Ministerio de Salud no publica cifras actualizadas de los casos de dengue en el país, pues el último informe fue divulgado el viernes 6 de julio y corresponde al de las primeras 26 semanas de este año.

Hasta entonces había 12.291 enfermos con dengue repartidos en las 24 provincias. De ellos, 178 fueron diagnosticados con dengue hemorrágico, denominado grave por las autoridades de Salud.

Solo entre los tres últimos informes epidemiológicos hubo un incremento de 2.309 casos, por lo que semanalmente se presentaba un promedio de 770 nuevos enfermos, según las estadísticas del ministerio.

Según los informes, esta epidemia deja 20 muertos en Ecuador; sin embargo, el Ministerio de Salud investigaba si otros dos casos fallecieron por esta causa u otras.

 

Hospitales saturados y sin medicinas

La demagogia de atender indiscriminadamente a pacientes que no aportan al IESS (Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social) está dando sus frutos.

Los hospitales saturados no tienen dónde poner a tanto enfermo y las medicinas se terminan, las suturas escasean y el instrumental quirúrgico delicado y caro se deteriora rápidamente. Un portaagujas (instrumento delicado que sujeta la aguja de la sutura y con el que se hacen los nudos) tiene un labrado especial que se gasta con el uso y una vez gastado no presiona el hilo o nailon o lo hace a medias, lacerándolo e inutilizándolo y obligando al cirujano a usar una nueva sutura. ¿Resultado? Una herida que habría requerido de dos empaques, termina utilizando 4. Esta simple realidad se aprende cosiendo y haciendo nudos y como es obvio, es ignorado por economistas, ingenieros, o astrónomos que ponen a dirigir hospitales. Cuando el problema era la falta de drogas se contrataron farmacias particulares para que ayuden, pero como no se les pagó a tiempo, sus dueños se negaron a seguir despachando y obligaron al afiliado a gastar de su bolsillo. Lo mismo va a ocurrir ahora con unidades particulares que ya están protestando por las exorbitantes cantidades de dinero que se les debe. Se escucha que el 40% de las pensiones que el Estado tiene que pagarle al IESS (Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social) por sus afiliados se hará en bonos. Vamos a ver cuántas clínicas y boticas particulares desembuchan una aspirina con semejante calidad de pago.

Lenta atención por la falla de sistema

Jenny Figueroa, de 27 años, llegó ayer a la agencia del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) de Durán, inaugurada el 10 de julio pasado, pero no recibió la atención que esperaba, ya que el sistema informático de la página electrónica de la entidad no funcionaba.

A las 13:00 y por diez minutos Figueroa permaneció en uno de los doce cubículos de atención al cliente para actualizar sus datos. “Ahí me dijeron que debía ir al área de internet –un ciber para los afiliados– para enviar la solicitud de clave a su empleador, pero no pude, porque no había sistema”, indicó.

Luego de veinte minutos de espera, Figueroa decidió retirarse porque debía retornar a su trabajo.

Igual situación afrontaron decenas de afiliados que esperaban realizar sus diferentes trámites. Entre ellos, Galo Izquierdo, de 27 años, quien necesitaba verificar sus aportaciones para solicitar sus fondos de reserva.

En cambio, Carlos Sandoval, de 61 años, realizó en quince minutos la verificación del certificado bancario que le hacía falta para retirar sus fondos de reserva y solicitar un préstamo hipotecario. “No tuve inconvenientes porque no hubo que ingresar a esa página”, dijo.

La agencia atiende de 08:00 a 16:00. Desde el mediodía del 10 de julio hasta el viernes de la semana pasada se atendió a 864 personas. La afluencia de los afiliados es aún baja, indicó Aracely Espinoza, jefa de la agencia, quien sostuvo que tienen capacidad para atender a 800 afiliados a diario.

La funcionaria intentó ingresar al sistema para verificar a qué cantidad de afiliados se había atendido hasta las 13:00 de ayer, pero tampoco pudo. A las 15:40, Espinoza indicó que el sistema se restableció y que se había atendido a 246 afiliados.