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Analisis de Situación Proyecto 5. Salud, Medio Ambiente y Gestión de Riesgos

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5.1. SALUD Y MEDIO AMBIENTE

CALIDAD DE AGUA PARA CONSUMO HUMANO
La situación de la calidad de agua para consumo humano en El Salvador constituye una preocupación nacional a pesar de los grandes avances que se han hecho en este sector durante los últimos quince años, marcados por servicios intermitentes y deficiencia en la  desinfección de los sistemas de agua. Además hay grande diferencia  de cobertura de servicios entre las zonas urbanas (92%) y las rurales( 88%). Esta falta de continuidad  o ausencia del mismo en muchos lugares de las zonas rurales hace que la población recolecte agua en múltiples depósitos o busque alternativas (no apropiadas)  lo cual ocasiona que la gente consuma agua contaminada por prácticas inadecuadas de manejo y de almacenamiento del agua en el hogar. Esta situación se agrava  con los daños repetidos que sufren los sistemas de agua potable debido a las condiciones de vulnerabilidad misma de este país que hace por cada tormenta tropical de tamaño modesta resulta considerables perjuicios a sus infraestructuras. A pesar de eso, no esta todavía sistematizado en el país la implementación de planes de seguridad de agua incluyendo planes de gestión de riesgo mismo para los acueductos de mayor cobertura. En el bienio 2010-11, se la logrado a desarrollar dos PSAs pilotos con la cooperación de la OPS para dos pequeños sistemas de agua. 

AGUAS RESIDUALES DOMÉSTICAS
La disposición sanitaria de aguas residuales domésticas es un desafió para las  autoridades del sector, y por el momento no hay un plan de acción para revertir la situación. Solamente 7% de las aguas residuales reciben algún tipo de tratamiento (Naciones Unidad, UNDAF 2010). Esto resulta en descargas directas de las aguas residuales (provenientes de aguas negras) en ríos y quebradas. Además  no existe propiamente  un programa de vigilancia de las aguas residuales y tampoco un programa de monitoreo de la calidad de las aguas recreativas.  Conjuntamente, la capacidad nacional de las instituciones  para aplicar las leyes y norma salvadoreña de descargas de aguas residuales a cuerpos receptores es muy débil.

DESECHOS SÓLIDOS
En los últimos años, el país ha hecho significante avance en gestión de desechos sólidos con un nivel de cobertura nacional de recolección de residuos domésticos estimada a 79%  debido al Decreto 237 emitido por la Asamblea Legislativa en 2007 en el cual se requiere a todos los municipios de presentar al Ministerio del Ambiente un Diagnostico ambiental. Lo que ha resultado una reducción significativa de números de botaderos a cielo abierto. Según el recién estudio de evaluación de manejo de residuos sólidos comisionados por el BID, AIDIS y OPS en 2010, 78.2% de los residuos domésticos reciben un tratamiento adecuado, por rellenos sanitarios (78.2% por el país) que es el sistema predominante de disposición final de los desechos domésticos.  Sin embargo sigue muy visible la presencia de basuras en las calles causadas por la mala práctica de disposición a la fuente de generación y los hábitos no discriminatorios de despedir basuras en cualquier parte de las ciudades.

La implementación de la estrategia de Reducción, Recuperación y Reciclaje (3Rs) sigue todavía un desafío en término de su extensión en todos los municipios y su aplicación a nivel nacional. Existen por el momento proyectos pilotos de compoteras en municipios, y algunos programas de recuperación y de separación en el origen que son restringidos por los problemas de  comercialización y de costo.  Sin embargo se requiere todavía un fuerte programa de sensibilización a nivel regional y departamental, como la necesidad de proyectos pilotos de paliación de la 3Rs  para tener un mejor resultado en la reducción de costo de los residuos sólidos  y extender la vida útil de los rellenos sanitarios.

SALUD OCUPACIONAL
Existe una política Nacional  de Seguridad y Salud Ocupacional  publicada en junio 2006. Pero este documento no fue desarrollado de forma  congruente a las necesidades de la clase trabajadora, y se ha visto limitada a la aplicación de la rama de la seguridad ocupacional no teniendo presente el vínculo de las enfermedades ocupacionales desarrolladas por actividades profesionales en múltiples campos que conllevan de forma crónica a enfermedades catastróficas por riesgos y exposiciones  a situaciones de exposición y riesgos. Tampoco hay un programa nacional  integral de salud de los trabajadores. Mismo el ministerio de salud no tiene una unidad institucional dedicada al  tema de salud ocupacional. Hay también la debilidad de la información disponible sobre los accidentes de trabajo y más aun la relación causal las enfermedades ocupacionales ya  que los datos existentes solo reflejan las estadísticas de la población  que cuenta con seguro social que representa aproximadamente un cuarto de la población económicamente activa del país. Como avance, el país ha iniciado un proceso para la actualización de la política nacional.

GESTIÓN DE SUSTANCIAS QUÍMICAS  Y DESECHOS PELIGROSOS
El manejo y disposición de de sustancias químicas  y de desechos sólidos peligrosos es débil en El Salvador. A pesar de la terminación en 2008 del proyecto de malaria sin DDT  que tenía como uno de sus objetivos la eliminación de los productos COPs, existen todavía en el país desechos de  DDT y otros COPs. El Ministerio de Medio Ambiente y de Recursos Naturales ha desarrollado un plan para la disposición final de estos, pero falta de recursos financieros para la ejecución del mismo. En los establecimientos de la red de salud, no hay datos sobre la generación de  desechos bio-infecciosos.  En hecho falta  de un programa y estrategias adecuadas par el manejo y disposición adecuados para la disposición de los desechos hospitaleros y de centros de salud También se necesitaría mejorar la capacidad del personal de ministerio de salud en gestión de los desechos bio-infecciosos.

CAMBIO CLIMÁTICO Y SALUD
Los modelos  de cambio climático han proyectado que El Salvador experimentará un periodo de calentamiento y una tendencia al secado,  los cuales resultaran en olas de calor y sequías más frecuentes con mayor intensidad de precipitaciones y elevación del nivel de mar similar a lo proyectado para el resto de Mesoamérica. Se sabe que la variabilidad interanual del clima en el Pacífico o el Atlántico ha causado variación significativa en el nivel de precipitación en el Caribe y en Centroamérica .   Así, la probabilidad de cambio climático tendrá repercusión en El Salvador con altas temperaturas y mayores intensidades de las tormentas, y posiblemente, más eventos de oscilación frecuente meridional del Niño (ENSO), lo que exacerbara los retos existentes en salud, y socio-económicos que afectan El Salvador.
Sin embargo, el tema de cambio climático  y salud es nuevo en El Salvador. Hay un borrador de plan nacional elaborado por los ministerios de salud y de medio ambiente en el 2008 aun todavía socializado o  aprobado a lo más alto nivel.  En este campo, hay mucho que hacer incluyendo concientización de la población y las autoridades sobre posible impactos del cambio climático sobre la salud publica,  e  investigación de los efectos aparentes  en salud de los fenómenos de cambio climático o variabilidad climática.

SALUD Y TURISMO
No ha habido tradición de vincular el impacto en la salud relacionada al turismo que esta desarrollándose a pasos gigantescos. En El Salvador el turismo se ha incrementado a 70% entre el año 2000 a 2009. Y por lo tanto existe la necesidad de asegurar la sostenibilidad del desarrollo turístico que esta representando cada vez más un porcentaje importante del PIB en el país. En consecuencia, es importante delimitar el impacto negativo que puede tener el turismo en la salud de la población, constituyéndose en un tema nuevo que el gobierno debe enfrentar para la salud pública. Solamente, en el año 2010 que de la parte del el Ministerio de Salud se empezó a impulsar el tema. Falta todavía la concientización del tema por los otros actores claves con los ministerios de turismo, de Ambiente y de Agricultura. Falta también el desarrollo de un plan nacional de salud y turismo integrado aprobado a nivel de gabinete. 

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5.2. GESTIÓN DEL RIESGO EN SALUD

RESPUESTA A SITUACIONES DE DESASTRES
En un país ubicado en zona de alta actividad sísmica, alrededor de 1,970 km2 están expuestos a impactos severos y moderados por inundaciones, 4,040  km2 a diversos tipos de deslizamientos y más de 10,000 tienen posibilidades de ser deteriorados por sequías. El Salvador como uno de los países más vulnerables del mundo, posee la más alta tasa porcentual de población bajo riesgo a desastres (95.4%) y el 96.4% del PIB nacional está vinculado a áreas de riesgo . En el 2010 el acumulado de lluvias fue el mayor en los últimos 50 años, sobrepasando los 1,800 milímetros normales al año : hasta septiembre se registraban 2,293 milímetros/lluvia totales, siendo relevante el incremento de la cantidad de lluvia por 24 horas: para el huracán Mitch, en 1998, fue de 375 milímetros, mientras que con Agatha, en 2010, de 483, situación que impacta de manera negativa en las zonas más vulnerables.
El Salvador estima pérdidas por US$107 Millones/año por efectos del cambio climático, en 2010 el Ministerio de Obras Públicas reflejó costos por desastres de $322.56 millones en daños principalmente en la red de puentes y la red vial del país, mientras que salud estimó más de  50 millones de dólares en los últimos desastres .
A pesar  de esta situación, y la exigencia de la Política Nacional de Salud, y la Ley de Protección Civil que requiere un fortalecimiento institucional ante desastres, hay gran limitación en los preparativos de los equipos de respuesta, especialmente en los niveles locales. La preparación de éstos demanda del fortalecimiento del trabajo sistemático requerido por la Política Nacional de Salud, que junto con la Ley de Protección Civil estipulan la importancia de preparar a las instituciones para ejecutar planes y responder ante cualquier evento o desastre procurando mitigar sus daños o reducir sus impactos en todo el territorio.

INICIATIVA HOSPITALES SEGUROS
El Salvador tiene una larga historia de desastres caracterizadas por pérdida de vidas humanas y daños en infraestructura. Más del 50% de las instalaciones nacionales de salud se ubican en lugares de riesgo, la mayoría de ellas han sido afectadas por algún evento en la última década, generando pérdidas asociadas a los hospitales de más de 200 millones de dólares. Sólo en el 2010 aproximadamente 80 instalaciones de salud resultaron dañadas por las lluvias.

Para los terremotos del 2001 un aproximado del 28% de camas del total nacional del Ministerio de Salud se mantuvo en hospitales de campaña más de dos meses, reflejando la inmensa vulnerabilidad del sector.

BROTES RELACIONADOS CON ALIMENTOS EN SITUACIONES DE DESASTRE
Muchos factores contribuyen a los riesgos que surgen del consumo de alimentos y se relacionan con los tipos de poblaciones y estilos de vida de los consumidores. En El Salvador esto ha cambiado durante las últimas dos décadas en razón de conflictos de índole económica, social o política resultando en un deterioro de los recursos naturales creando un medio de baja calidad con repercusiones sobre la disponibilidad de una buena producción alimentaria.

La manipulación de los alimentos, la higiene personal  y contaminación cruzada en El salvador son frecuentes factores de riegos. Así, identificar la incidencia exacta de las enfermedades ocasionadas por la ingestión de alimentos populares es bastante difícil, muchos brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos no se declaran o no llega a identificarse el agente causal debido a la insuficiente infraestructura de los laboratorios disponibles para realizar las pruebas pertinentes y al establecimiento de prioridades en el sistema de vigilancia para realizar la investigación.


RIESGOS DE ENFERMEDADES TRANSMISIBLES Y SALUD MENTAL EN DESASTRES
Se reconoce que en El salvador, eventos como el Huracán Stan, erupción del volcán Ilamatepec y las tormentas IDA y Agatha, dejan víctimas que sufren traumas psíquicos, choque de percepción relacionado a la realidad y síntomas de ansiedad y depresión. Esta situación afecta más a las personas instaladas en los albergues debido a sus nuevas condiciones de vida.  Además múltiples desastres causan  destrucción y daño de sistemas de agua, electricidad e infraestructura sanitaria, asimismo, desplazamiento de población afectada, hacinamiento de albergados y dificultad de acceso a diferentes servicios, incrementando los riesgos de enfermedades transmisibles como leptospirosis, cólera, etc.{mospagebreak}

5.3. SEGURIDAD HUMANA

VIOLENCIA DE GÉNERO (VBG)
Aunque no se dispone de cifras exactas sobre la magnitud de la violencia de género, se estima que una de cada dos mujeres han sufrido violencia por parte de su pareja durante su vida marital y una de cada diez mujeres han sufrido violencia sexual, muy probablemente antes de haber cumplido los 19 años. No existe una estrategia para el abordaje integral de la violencia de género vinculada a los planes nacionales o sectoriales de prevención de la violencia.

VIOLENCIA E INSEGURIDAD CIUDADANA
El país es considerado uno de los países más violentos e inseguros de la región. La tasa de homicidios para el año 2010 fue de 69.9 por cada cien mil habitantes. Otras expresiones de la violencia son los altos índices de lesiones, robos, hurtos, extorsiones, violencia de género e intrafamiliar. Las principales edades de las víctimas de homicidios comprenden a los grupos más productivos y jóvenes ubicados entre los 15 y 34 años (67% de los casos). Los hombres fueron víctimas de homicidios en una proporción mayor (88%) que las mujeres. Sin embargo, los femicidios se han incrementado desproporcionadamente del año 1999 al 2009, pasando de una tasa de 6.22 a 19.21 por cada cien mil habitantes. Las armas han estado presentes en el 77% de los homicidios y en mayor proporción se desarrollan en los espacios públicos (88%). Existe la necesidad de fortalecer capacidades nacionales para el análisis de indicadores, la gestión del conocimiento y la toma de decisiones que contribuyan a crear políticas y estrategias de intervención de prevención de la violencia dirigido a grupos vulnerables y áreas prioritarias.

MORTALIDAD POR ACCIDENTES DE TRÁNSITO
La tasa estimada de mortalidad por accidentes de transporte alcanzó el 19.46 por 100,000 habitantes en el 2009. El análisis por edad revela que las personas entre los 15 a 49 años en ambos sexos representaron el 56.5% de la carga de la mortalidad vial en el país. La probabilidad de ser una víctima potencial se incrementa a partir de los 65 o más años de edad. . Para el 2010 al menos tres personas fallecen diariamente por accidentes de tránsito (78% son hombres) y 20 personas resultan lesionadas en estos eventos, situación que lo convierte en un país de alto riesgo en seguridad vial. El incremento del parque automotor, el desarrollo exponencial del transporte público sin la debida regulación, la distracción e imprudencia del conductor y el descuido del peatón ha incrementado el riesgo de ocurrencia de los accidentes de tránsito. No existe una politica y un Plan Nacional de Seguridad Vial que permita la coordinación y el abordaje del tema para la toma de medidas apropiadas con el fin de disminuir la mortalidad por estas causas.

INCLUSIÓN DE GÉNERO, ETNICIDAD  Y DERECHOS HUMANOS

GÉNERO Y SALUD: En El Salvador el Ministerio de Salud ha avanzado en la incorporación de género en el sector salud. Cuenta con información desagregada por sexo y por grupos etéreos, sin embargo el procesamiento y análisis de las inequidades de género en salud son aún insuficientes. Los programas de salud han desarrollado documentos normativos que incluyen aspectos relacionados a la equidad de género, sin embargo existe la necesidad de fortalecer las capacidades nacionales para implementar la nueva política de salud incluyendo el tema de género como un eje transversal.

Sin embargo, no parece razonable restringir los problemas de las desigualdades de género y su medición a los aspectos e indicadores retenidos, pues hay temas muy importantes no incluidos, por ejemplo, el relativo a la salud sexual y reproductiva y la violencia de género, por tanto es necesario avanzar en desagregar sistemáticamente todo dato o indicador en términos de género, incluir aspectos cualitativos y nuevos indicadores que prioricen estrategias de igualdad de género y empoderamiento y  visibilizar para todos los ODM las inequidades de género en salud.

SALUD DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS
Los datos estadísticos desagregados sobre el estado de salud de los pueblos indígenas son escasos en el país. El reconocimiento de su identidad, el reclamo de sus derechos a la salud de manera diferenciada y la eliminación de todas las formas de discriminación en el acceso a servicios de salud, son las principales demandas que hace la población indígena al sistema de salud pública. Los sistemas curativos tradicionales y la atención biomédica occidental coexisten en áreas de alta herencia indígena de los pueblos Pipiles, Lencas y Kakawira. La disponibilidad de mejor información sobre la salud de los pueblos indígenas permitirá adoptar medidas que aseguren el acceso a una atención sanitaria adaptada a su cultura. Se hace necesario priorizar una política que salvaguarde los derechos en salud de la población indígena y que permita un mejor abordaje integral e intercultural de sus respectivos problemas de salud.

DERECHOS HUMANOS
El  Estado salvadoreño como detentor de derechos, tiene la obligación de respetar, proteger y hacer efectivos los mecanismos para asegurar las condiciones para que todo salvadoreño ejerza plenamente su derecho a la salud. Pese a ello, no se dispone de datos precisos y confiables referidos a las poblaciones pobres, excluidas e indígenas, que sufren desproporcionadamente de morbilidad y mortalidad prematura superior a la media del país o que no disfrutan de los mismos niveles de atención sanitaria, tratamiento y protección que el resto de la población. Estas diferencias en cuanto al acceso a la salud y los resultados en salud son formas de discriminación y desigualdades en la asignación y distribución de los recursos destinados a la prestación de bienes y servicios de la salud. No existe procedimientos regulatorios nacionales que puedan ayudar a identificar criterios de obligado cumplimiento que corresponden a los proveedores de servicios de salud y criterios para desarrollar mecanismos de exigibilidad para que los usuarios o detentores de derechos puedan denunciar los casos en que los servicios dispensados no cumplen los niveles mínimos establecidos de respeto, protección y de hacer efectivo el derecho a la salud. Es necesario fortalecer capacidades en la sociedad civil organizada para el desarrollo de  mecanismos de exigibilidad del derecho a la salud.

 

 

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