La estrategia IMAN plantea una visión integral del adolescente a través del conocimiento y la comprensión de sus características normales, así como de sus necesidades, con una adecuada calidad en la evaluación, clasificación, tratamiento, seguimiento y consejería.
La estrategia IMAN se inscribe dentro de los Objetivos de
Desarrollo del Milenio (ODM) y del Plan de Acción de Salud de
Adolescentes de OPS/OMS y cuenta con cuatro
componentes:
IMAN-Data, para mejorar los sistemas de vigilancia, monitoreo,
evaluación y recolección de información por edad, sexo y etnia.
IMAN-Servicios, para fortalecer el desarrollo, la implementación y
evaluación de servicios de calidad para adolescentes y jóvenes.
IMAN-Recursos humanos, para la formación de recursos humanos
en los temas prioritarios usando tecnologías innovadoras.
IMAN-Familia y comunidad, que busca fortalecer el desarrollo de
intervenciones eficaces en las familias y en las comunidades con
amplia participación juvenil.
IMAN considera la salud de el y la adolescente como un proceso
construido socialmente, en contraposición con las perspectivas
disyuntivas de los procesos salud- enfermedad, que sostienen el paradigma
de salud como la ausencia de enfermedad, o aquel que postula la salud
como el completo estado de bienestar. Este nuevo modelo incluye, además
del saber científico, las concepciones básicas de la población. Exige pensar la
salud-enfermedad como un proceso individual y colectivo, entretejido por
diferentes factores; condicionantes socio-económicas, producción sociohistórica
de masculinidades-femineidades y sus relaciones; sistemas de
valores y creencias en relación con el cuerpo y sus cuidados; modelos
científicos de interpretación e intervención técnico–profesional, así como el
análisis de las prácticas sociales y de la vida cotidiana.
Se sugiere, entonces, un enfoque centrado en las y los adolescentes, sus
derechos, capacidades y necesidades básicas de aprendizaje para el
autocuidado de su salud. Este considera que en la salud intervienen no solo
las acciones de cuidado que realizan los servicios de salud, sino también y
en igual medida, las acciones de autocuidado/cuidado mutuo que llevan a
cabo las y los adolescentes a partir de las informaciones y apoyo que
obtienen de su red social, y que resultan sustantivas a la hora de tomar
decisiones respecto de su propia salud y la de los demás.
Propósito
1. Proponer al equipo interdisciplinario de salud del primer nivel de
atención una guía de prácticas para adecuar el servicio a la
prevención y atención integral de los y las adolescentes, poniendo
énfasis en la atención de salud sexual y reproductiva con
perspectiva de género.
2. Procurar que las y los adolescentes satisfagan, con criterio de
calidad, sus necesidades de cuidado, autocuidado/cuidado mutuo
de salud, en los servicios del primer nivel de atención.
3. Promover que las y los adolescentes participen de acciones
preventivas y de atención clínica que impulsen su desarrollo integral,
reconociéndolos como sujetos de derechos, con capacidades y
responsabilidades. Estas acciones deberán ser realizadas mediante
la articulación de una red de servicios de salud y una red
intersectorial de la comunidad.
4. Fomentar que en los tres niveles de atención de salud se aseguren
las condiciones básicas de atención de adolescentes, como el
derecho a la salud integral, la promoción de la autonomía, el
consentimiento, la confidencialidad y la no-discriminación.
5. Servir de apoyo a la capacitación de las y los trabajadores de salud
que atienden adolescentes, facilitando el intercambio de experiencias
y reflexiones sobre su práctica cotidiana.
Definiciones básicas
Adolescencia: no existe un concepto universal de adolescencia si no
muchas definiciones, que catalogan a las y los adolescentes por la edad, o
por sus características biológicas o psicológicas. Sin embargo, cuando la
sociedad destaca algunas de estas particularidades, está construyendo
significaciones a partir de realidades sociales lo que muchas veces facilita
los rótulos y las discriminaciones. Por ejemplo: el adolescente es rebelde e
irresponsable. Muchos y muchas adolescentes se tornan rebeldes para
pertenecer al grupo. O sea, los y las adolescentes pasan a verse y
reconocerse de la manera como son vistos por la sociedad.
La visión actual es que no existe un modelo de lo que es un o una
adolescente. Ellos o ellas son seres humanos concretos, reales, que
buscan caminos de crecimiento y equilibrio; son hombres y mujeres con
derechos, deberes y compromisos sociales; son ciudadanos y ciudadanas
que tienen sueños, expectativas, ideales, problemas y dificultades y que
están construyendo su autonomía y su proyecto de vida.
Derechos sexuales: es el derecho de las personas a tener información,
educación, habilidades, apoyo y servicios para tomar decisiones
responsables acerca de su sexualidad, de forma consistente con sus
propios valores. Esto incluye el derecho a la integridad corporal, a
relaciones sexuales voluntarias, a una variedad completa de servicios de
salud sexual y reproductiva -a los que se puede acceder de forma
voluntaria- y a la habilidad de expresar la propia orientación sexual libre de
violencia o discriminación (Shutt-Aine 2003).
Género: es la suma de valores culturales, actitudes, funciones, prácticas y
características basadas en el sexo. El género, según ha existido a lo largo
de la historia, en las diferentes culturas y en las sociedades
contemporáneas, refleja y perpetúa relaciones de poder entre el hombre y
la mujer (PAHO/WAS 2000).
Salud reproductiva: es el estado general de bienestar físico, mental y
social -y no solo la ausencia de enfermedad o malestar- en todos aquellos
aspectos relacionados con el sistema reproductivo y sus funciones y
procesos. Implica que las personas sean capaces de tener una vida sexual
satisfactoria y segura, y que tengan la capacidad de reproducirse y la
libertad para decidir hacerlo, cuándo y cómo (UNPOPIN 1994).
Salud sexual: la salud sexual es un proceso continuo de bienestar físico,
psicológico y sociocultural relacionado con la sexualidad. La salud sexual
se evidencia en las expresiones libres y responsables de capacidades
sexuales que conducen al bienestar personal y social, enriqueciendo la vida
individual y social. No es simplemente la ausencia de disfunciones,
enfermedad y/o malestar. Para poder conseguir y mantener la salud sexual
es necesario que se reconozcan y defiendan los derechos sexuales de
todas las personas (PAHO/WAS 2000).
Ver manual
IMAN Servicios: Normas de atención de salud sexual y reproductiva de adolescentes
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