Seguridad Hospitalaria: dos hospitales regionales fortalecen sus capacidades

La Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) con el apoyo de GAVI (The Global Alliance for Vaccines and Immunization) y del Proyecto “Mejora de la salud y mayor protección contra enfermedades transmisibles para mujeres, niños y poblaciones excluidas en situaciones de vulnerabilidad en América Latina y el Caribe”, de la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (CIDA), apoyó a la Secretaría de Salud en el fortalecimiento de capacidades de dos hospitales regionales y el mejoramiento de la seguridad hospitalaria ante eventuales emergencias.

Durante los días comprendidos del 4 al 6 de diciembre de 2012, 22 miembros del cuerpo médico asistencial y directivo del Hospital Atlántida, de las diferentes áreas de prestación de servicios de hospitalización y de consulta externa, compuesto por personal profesional y auxiliar del área de enfermería, personal de las diferentes áreas administrativas y logísticas, liderado por la Dra. Leda Amador. Directora del Hospital, recibieron los recursos de información sobre la metodología del Índice de Seguridad Hospitalaria (ISH) y los elementos básicos para la elaboración de Planes Hospitalarios ante Emergencias, concluyendo con una evaluación de las instalaciones, realizada en forma participativa.

Por su parte en las fechas comprendidas del 11 al 13 del mismo mes, 32 personas procedentes de las diferentes áreas de servicios del Hospital Santa Teresa de Comayagua, lideradas por su Directora la Dra. Dinora Mayes, recibieron las capacitaciones antes mencionadas.

Ambos eventos estuvieron a cargo del equipo técnico del Departamento de Emergencias Nacionales de la Secretaría de Salud, que en coordinación con los Departamentos de Hospitales y PRONASSA, procuran por el mejoramiento de la seguridad hospitalaria nacional.

El ISH, mide la capacidad de un establecimiento de salud para permanecer accesible y funcionando a su máxima capacidad instalada y en su propia infraestructura, durante e inmediatamente después de un fenómeno destructivo de origen natural o antropogénico, considerando los aspectos relacionados con la ubicación de las instalaciones y la seguridad estructural, no estructural y funcional de las mismas.