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El acceso de la juventud y los programas escolares de prevención

Programas de prevención en las escuelas

Los programas de prevención en las escuelas son populares y poseen alto apoyo político. Los educadores y los profesionales de la salud pública han creído por mucho tiempo que, como la mayoría de los fumadores adultos actuales iniciaron su experimentación con cigarros antes de los 18 años de edad, debemos prevenir la experimentación juvenil y la iniciación del fumado. Y, qué mejor lugar para acceder a la juventud que las escuelas?

Nueva evidencia arroja serios cuestionamientos sobre la conveniencia de llevar a cabo programas de prevención del fumado en las escuelas (lea sobre esto, en inglés). A pesar de que algunos estudios de seguimiento de corto plazo han reportado un menor nivel de juventud fumadora, la revisión de su efectividad a largo plazo muestra convincentemente que dichos programas no son efectivos. Estos programas pueden incrementar el conocimiento de los estudiantes sobre los peligros del fumado, pero no conducirán a disminuir el fumado entre los jóvenes en el largo plazo. Las guías para las escuelas existentes fueron desarrolladas previas a la nueva evidencia sobre que los programas basados en las escuelas y los programas de acceso a la juventud son inefectivos en el objetivo de reducir el fumado. El atractivo lógico de estos programas, combinado con su falta de efectividad para reducir el fumado, explica por qué la industria de tabaco ha apoyado tan ampliamente este tipo de estrategias de prevención en la juventud.

¿Qué deberían entonces estar haciendo las escuelas para ayudar a reducir el fumado? Las escuelas pueden, con los mínimos costos, usar el tabaco como un ejemplo ideal para enseñar pensamiento crítico sobre los problemas del mundo real: la ciencia de la adicción, los efectos del humo de tabaco ajeno, el rol del mercadeo para vender los cigarrillos y las políticas proteccionistas de la industria de tabaco, así como el costo de su uso. El entender estos hechos está relacionado con ciencias, ciencias sociales, matemáticas y economía. El integrar de esta manera la problemática del tabaco en el currículo escolar ayudará a las escuelas a enfocarse en lo que deberían estar haciendo mejor: enseñar a los niños a desarrollar pensamiento crítico.

Si bien los programas de prevención de fumado en las escuelas existentes en la actualidad no funcionan, existen algunas estrategias efectivas alternativas para reducir el fumado en la juventud. De la misma manera que con los adultos, la preocupación sobre los efectos del humo de tabaco ajeno sobre los no fumadores es un mensaje de cesación más poderoso para la juventud que la preocupación de los efectos del fumado activo. Los ambientes libres de humo reducen la probabilidad de que los adolescentes se conviertan en fumadores en aproximadamente 25%, e incrementan la posibilidad de que dejen de fumar si ya iniciaron. Mayores precios de los cigarrillos mediante incrementos en los impuestos a los mismos también reducen el fumado juvenil. Finalmente, restricciones a la publicidad y la promoción de los productos de tabaco también reducen el uso de tabaco entre los adolescentes.

Programas de acceso a la juventud

Parece lógico que hacer más difícil para los jóvenes el obtener cigarrillos podría reducir la probabilidad de que un adolescente se convierta en fumador. El alto atractivo político hacia esta lógica ha conducido a la promulgación generalizada de las leyes denominadas “de acceso a los jóvenes”, las cuales prohíben la venta de los cigarrillos a los adolescentes. A pesar de que estas leyes hacen más difícil para los jóvenes el adquirir los cigarrillos, éstas no contribuyen en el fumado juvenil. Las intervenciones de acceso a los jóvenes no están asociadas con efectos positivos consistentes en la prevalencia del fumado juvenil. Además, no existe evidencia de que una mayor observancia de este tipo de leyes esté relacionada con una menor prevalencia (lea sobre esto, en inglés). Una razón por la cual estas políticas podrían no estar afectando el fumado en la juventud, a pesar de que sí afectan la facilidad con la cual los jóvenes pueden comprar los cigarrillos es que en donde los chicos y chicas encuentran más difícil comprar cigarrillos simplemente pueden buscarlos por otros medios.

Aunque algunos activistas del control de tabaco han argumentado el intentar restringir el acceso hacia los medios alternativos para obtener cigarrillos, el hacerlo con un alto nivel de efectividad es una imposibilidad práctica y puede a su vez reforzar los esfuerzos de la industria del tabaco por presentar a los activistas del control de tabaco como extremistas y no razonables. Además, podría desviar los esfuerzos del control de tabaco lejos de la industria del tabaco y sus prácticas de mercado.

Algunos han argumentado que los programas de acceso a la juventud deben ser parte de un programa de control de tabaco global, a pesar de que no exista evidencia de la efectividad para reducir el fumado juvenil, por cuanto estos son políticamente populares y útiles en la construcción de coaliciones. Este argumento ignora el hecho de que los programas de acceso a la juventud consume los recursos limitados para el control de tabaco y ha creado una oportunidad para la industria de tabaco para construir coaliciones con los vendedores locales, expandiendo la base política de la industria. Además, los programas de acceso a la juventud refuerzan el mensaje central de mercadeo de la industria de tabaco de que los niños deben fumar porque los hará parecer “más adultos”.



Última actualización el Jueves 02 de Diciembre de 2010 11:21

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