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Documento de posición: Vigilancia de salud pública de las enfermedades crónicas en las Américas

Vigilancia de las enfermedades crónicas en las AméricasLa finalidad de este documento es describir el objetivo y el modo de pensar de la Oficina Sanitaria Panamericana, es decir, la Sede de la Organización Panamericana de la Salud, Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), con respecto a la ejecución de una línea de acción en materia de vigilancia dentro del marco de la Estrategia Regional y el Plan de Acción para un enfoque integrado sobre la prevención y el control de las enfermedades crónicas por medio de su iniciativa principal, la red CARMEN (Conjunto de Acciones para la Reducción Multifactorial de las Enfermedades No Transmisibles).

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En los últimos cincuenta años, la comunidad de salud pública en las Américas viene reconociendo cada vez más la importancia de comprender las enfermedades crónicas y los factores de riesgo asociados con ellas, así como las causas sociales, económicas y culturales de estas enfermedades. Durante estos años, los países desarrollados lograron recabar una infinidad de datos al respecto, pero los países en desarrollo aún están rezagados en lo que respecta a la recopilación sistemática y continua de datos y a la aplicación correcta y oportuna de los datos epidemiológicos, y aún más rezagados con respecto a la recopilación de datos científicos acerca de los resultados conseguidos con las intervenciones y la ejecución de programas. p>

Los datos epidemiológicos indican que las enfermedades que constituyen la carga más importante en la Región son las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y las enfermedades respiratorias crónicas, así como los principales factores de riesgo asociados con ellas: el tabaquismo, la escasa actividad física, el consumo de alcohol, la baja ingesta de frutas y hortalizas, la obesidad, la hipertensión arterial, las dislipidemias y la hiperglucemia. Gran parte de estos factores de riesgo están determinados por cuestiones sociales que dependen de políticas gubernamentales y del poder que ejerce el sector privado, así como de factores culturales y ambientales.

Las proyecciones indican que las defunciones por enfermedades crónicas aumentarán un 17% hacia el 2015, porcentaje que incluye un aumento cercano al triple en la mortalidad por cardiopatías isquémicas y accidentes cerebrovasculares durante los próximos dos decenios, y más de 833 800 defunciones por cáncer en la Región, pese a que son prevenibles el 80% de las enfermedades cardiovasculares y el 40% de los tipos de cáncer.

Parte de las defunciones previstas son atribuibles a una prolongación de la esperanza de vida y al avance del envejecimiento en la Región, así como a un menor número de defunciones por enfermedades transmisibles gracias a las mejores condiciones de vida. A este respecto, consideramos preocupantes la carga de defunciones prematuras y los años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD), así como las repercusiones económicas y la necesidad de disponer de mayor información acerca de la relación entre la mortalidad prematura y las causas subyacentes.

Los datos científicos publicados hasta el momento, en su mayoría provenientes de los países desarrollados, al igual que la literatura gris del mundo en desarrollo, suministran cada vez más información sobre “lo que sirve”[1] [2] en lo que respecta a las intervenciones orientadas a la prevención y el control de los factores de riesgo que están asociados con las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT). El reto estriba en obtener más pruebas y datos de los países en desarrollo y fomentar la comparabilidad, el intercambio y las iniciativas para controlar la carga de morbilidad, así como las causas subyacentes, en cada país.

El Informe Final de la Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud expresa que:

“Los datos estadísticos son esenciales para describir la magnitud de los problemas de salud pública, pero no sirven de mucho para explicar el modo en que las personas viven los problemas ni las repercusiones que éstos tienen en su vida. Aun así, es importante proporcionar una idea acerca de la percepción personal del problema con fines explicativos, así como con miras a promover la causa y brindar a los políticos y otros actores historias reales de vida que puedan hacerlos cambiar de idea y actitud.”

El caso del tabaco es un buen ejemplo de la situación en la que se encuentran las instancias normativas, que no encuentran la forma de explicar los motivos por los que las personas fuman a pesar de las pruebas científicas que atestiguan las repercusiones negativas que tiene el tabaquismo para la salud y las características adictivas del tabaco, y las campañas de concientización del público acerca de las repercusiones que tienen los artilugios de comercialización que emplea la industria tabacalera. Las investigaciones cualitativas indican que, para las mujeres pobres, el tabaquismo quizá represente un mecanismo que les permite hacer frente a situaciones difíciles en respuesta a las exigencias que les imponen la pobreza y la maternidad.


[1] Asaria P, Chisholm D, Mathers C, Ezzati M, Beaglehole R. Chronic disease prevention: Health effects and financial costs of strategies to reduce salt intake and control tobacco use. Lancet Dec 15, 2007.370, 2044-2053.

[2]Lim SS, Gaziano TA, Gakidou E, et al. Prevention of cardiovascular disease in high risk individuals in low income and middle income countries: health effects and costs. Lancet Vol 370, Dec 15 2007, 2054-2062.

 
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