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a cargo del Dr. Jon Andrus,
Director Adjunto de la OPS

Un fuerte temblor de magnitud 6.1 sacudió nuevamente Haití hoy. Nuestro Centro de Operaciones de Emergencia no ha recibido informes de que haya habido más daños o muertos.

Hoy quisiera brindarles más detalles acerca de lo que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) están haciendo para proporcionar socorro a Haití.

La OPS es la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y la OMS es el organismo principal dedicado a la salud del sistema de las Naciones Unidas.

Al igual que las Naciones Unidas, la OPS/OMS es una organización de países miembros, uno de los cuales es Haití. Por ello, cuando hablamos de Haití, estamos realmente hablando de nosotros mismos, somos en verdad una familia.

Por esa razón, la OPS tiene una oficina en Haití que, incluso antes del terremoto, tenía 52 personas en el país trabajando a tiempo completo. Nuestra función era apoyar al Ministerio de Salud Pública de Haití con la cooperación técnica, o sea, con el asesoramiento y la pericia de vanguardia acerca de los temas de salud pública relativos a la prevención y el control de las enfermedades infecciosas, la política sanitaria, la vacunación, la salud maternoinfantil, las tecnologías médicas y, además, aspectos sanitarios relacionados con los desastres y la ayuda humanitaria.

Debido a la fragilidad de las instituciones y la infraestructura de Haití, la OPS/OMS, al igual que otros organismos del sistema de las Naciones Unidas, ha otorgado prioridad a Haití para recibir apoyo. Esto ha sido siempre así. Creo que el gobierno y el Ministerio de Salud agradecen que esto sea así. Y todos nuestros otros Estados Miembros lo comprenden y apoyan esta situación.

En el país, nuestra función ha sido y sigue siendo brindar apoyo, centrado en fortalecer la capacidad del sector de la salud haitiano de proteger y promover la salud de la población.

Las áreas de trabajo en las que nos centramos abarcan desde la maternidad sin riesgo y el tétanos neonatal hasta la infección por el VIH y la tuberculosis, así como la rabia, la malaria, la desnutrición y la organización de los servicios de salud, y la lista continúa.

El punto es que ya estábamos en Haití antes del terremoto y seguiremos estando allí después de que se hayan ido muchos organismos de socorro.

En esta crisis, la OPS/OMS —como organismo principal dedicado a la salud del sistema de las Naciones Unidas— esta dirigiendo lo que llamamos el grupo de acción sanitaria de la respuesta humanitaria allí.

Nuestras principales responsabilidades consisten en evaluar la situación sanitaria después del terremoto a fin de formular recomendaciones acerca de las necesidades e intervenciones sanitarias prioritarias, vigilar los esfuerzos de socorro relacionados con la salud y coordinar los diversos organismos que proporcionan ayuda en relación con la salud.

También proporcionamos asesoramiento técnico en áreas específicas, como en la atención de víctimas en gran escala, la logística y la coordinación, y el manejo adecuado de cadáveres.

Hemos estado prestando apoyo especial en ciertas áreas de los desastres, como los “hospitales seguros”, haciendo hincapié en la necesidad de construir hospitales y otros establecimientos de salud para que puedan resistir terremotos y otros desastres, y puedan seguir prestando sus servicios esenciales en un momento de gran necesidad.

También hemos estado subrayando la importancia del manejo adecuado de los cadáveres. Hemos estado haciendo una campaña desde hace años para disipar el mito de que los cadáveres causan epidemias y para subrayar que la identificación y el entierro adecuado de los cuerpos es una cuestión de derechos humanos de los familiares sobrevivientes.

Somos también un proveedor importante de medicamentos y equipo médico, por intermedio de nuestro depósito PROMESS cerca del aeropuerto en Puerto Príncipe. PROMESS era el principal centro de almacenamiento y distribución de suministros médicos de Haití aun antes del terremoto y ahora está desempeñando una función crucial al adquirir medicamentos y suministros, así como al solicitar y recibir las donaciones, para luego distribuir todo esto a los establecimientos y los organismos de salud que están proporcionando asistencia sanitaria a la población haitiana.

Estamos también vigilando cuidadosamente la llegada de los equipos de personal médico y los hospitales de campaña, y ayudando a las autoridades haitianas a formular recomendaciones sobre dónde deben enviarse para satisfacer las necesidades más urgentes.

¿Estamos satisfechos con la labor que estamos haciendo? Definitivamente no. Pero estamos logrando avances. Piensen en el punto en el que comenzamos cuando el mundo se vino abajo en Haití. No había caminos, solo escombros y cadáveres. Tampoco había comunicaciones, solo muerte y desesperación.

En consecuencia, el país estaba virtualmente paralizado, pero ahora estamos viendo movimiento. A medida que avanzamos pienso que es importante reconocer que la reconstrucción de la infraestructura sanitaria de Haití definitivamente requerirá un liderazgo fuerte del Ministerio de Salud. Con ese fin, nos complace que el Ministerio haya formado una comisión sanitaria nacional.

Como una de sus primeras medidas, esta comisión ha establecido que las prioridades inmediatas en la respuesta deben ser:
1. brindar servicios de salud comunitarios por medio de brigadas o equipos de personal móviles para el tratamiento y triaje inmediato de las heridas y para el seguimiento posoperatorio; 
2. establecer puestos de salud fijos a crearse en los lugares abiertos donde se están reuniendo las personas y donde los miembros de la comunidad pueden acudir para recibir atención; y 
3. brindar apoyo a hospitales con capacidad quirúrgica, lo que incluye los hospitales que ya están en funcionamiento, así como los hospitales de campaña que están estableciéndose.

Todos los servicios se están prestando en forma gratuita. Como mencioné ayer, esta estrategia aliviará parte de la carga excesiva que están sufriendo los hospitales al prestarse servicios en la propia comunidad.

Estamos también convocando reuniones de representantes de organizaciones, países e instituciones que están prestando servicios de salud como parte de la extraordinaria iniciativa de socorro internacional a fin de estar seguros de que tanto nosotros como ellos (incluso entre ellos mismos) estamos conscientes de lo que están haciendo, de cuáles son las necesidades y de cómo podemos trabajar de manera coordinada para satisfacer las necesidades de los haitianos.

El apoyo a Haití debe coordinarse por intermedio de alianzas. Muchos países y muchas organizaciones están enviando ayuda y personal a Haití.

Esto abarca desde condados de los Estados Unidos, como el vecino condado de Fairfax que ha enviado equipos de búsqueda y rescate, a países como Israel que han enviado hospitales de campaña listos para funcionar.

Ha sido un reto enorme absorber esta ayuda, que desde luego la población necesita urgentemente. Pero gradualmente y, obviamente, no siempre con la rapidez que nos gustaría, a medida que se abren los caminos, a medida que se instalan y administran canales de comunicación, los recursos empiezan a llegar a donde más se los necesita. Nuevamente, ¿estamos satisfechos? Definitivamente no. Debe hacerse mucho más y necesitamos comprender exactamente cuáles son las necesidades.

Con ese fin, nuestra Directora, la doctora Mirta Roses, viajará mañana a Haití para obtener una perspectiva directa de la situación. La doctora Roses tiene más de 30 años de experiencia en el campo de la salud pública. Es una defensora incansable de la causa de los postergados. Su evaluación llega en un momento fundamental a medida que los esfuerzos de alivio y rescate hacen la transición hacia una recuperación y desarrollo más amplios y a largo plazo del país y su pueblo.

Algunas de las buenas noticias que estamos recibiendo de Haití tienen que ver con los esfuerzos de rescate.

Sabemos que, hasta la fecha, 121 personas han sido salvadas por los equipos de rescate, una cifra récord de personas rescatadas tras un terremoto, y que muchas más han sido rescatadas por haitianos que trabajaron sin ningún tipo de equipo.
Hay ahora 43 equipos constituidos por 1.820 rescatistas y 175 perros que buscan sobrevivientes en las zonas afectadas. 

Apreciamos enormemente el enorme trabajo y coraje demostrados por los integrantes de los equipos de rescate.

Sabemos, sin embargo, que hacer llegar alimentos y agua y otros suministros necesarios a la población sobreviviente y brindar atención médica a los sobrevivientes heridos está resultando ser en muchos aspectos más difícil que cavar en los edificios dañados para salvar a las personas atrapadas entre las ruinas y los escombros.

Una de las razones principales, desde luego, es que el número de sobrevivientes es mucho mayor. Hay enormes necesidades humanas tras este desastre.

Otra razón es la diversidad de las organizaciones que envían ayuda: aunque las Naciones Unidas están trabajando para coordinar la respuesta, el socorro está viniendo de distintos países de todo el mundo, de distintos organismos de un mismo país, de comunidades individuales (como ya he mencionado), de organizaciones no gubernamentales y de diferentes organismos de las Naciones Unidas.

Y encima de todo esto, hay preocupación acerca de la seguridad.

Estos problemas se han podido resolver cada vez mejor, pero han surgido otros. Uno de ellos es el volumen mismo de la ayuda que llega en abundancia al país proveniente de tantos organismos diferentes.

Sabemos, por ejemplo, que en el aeropuerto haitiano hasta el momento se han recibido más de 600 aeronaves en la última semana. Cientos de aviones todavía están a la espera de un espacio para aterrizar. Se ha otorgado prioridad a los aviones que llevan agua, alimentos y ayuda médica, pero el sistema está extremadamente congestionado.

Otro problema es el hecho de que algunos donantes, cuya ayuda se necesita urgentemente, no han hecho arreglos por adelantado para la descarga, el almacenamiento y la distribución de la ayuda.

De manera similar, algunos equipos de ayuda han llegado sin la preparación adecuada con respecto a sus propios alimentos, alojamiento y transporte, lo que representa una tensión más para los servicios que ya están saturados y que no están disponibles para muchos haitianos.

Creo que debemos empezar por reconocer el hecho de que esta respuesta no puede ser acerca de un país o un organismo, no puede ser acerca de cuestiones de territorio o de celos de quién recibe qué, sino que es acerca de dar apoyo al gobierno por medio de alianzas que a fin de cuentas salven vidas y garanticen una plataforma para la reconstrucción de un país devastado. Se trata de todo Haití.

Hemos recibido informes hoy de un excelente avance en la coordinación de los esfuerzos. El grupo de logística de las Naciones Unidas está colaborando con las fuerzas armadas de los Estados Unidos y las fuerzas de estabilización de las Naciones Unidas para establecer más líneas de comunicación, facilitar el control del tránsito aéreo y garantizar el uso eficaz de los recursos militares.

El Programa Mundial de Alimentos está trayendo más capacidad de depósito para los suministros que llegan para la emergencia.

El camino hacia el muelle meridional en el puerto principal de Haití ha sido reparado y ahora tiene capacidad para recibir maquinaria pesada.

El puerto de Barahona en la República Dominicana está siendo usado para aliviar la congestión en el aeropuerto de Puerto Príncipe. Esta base en Barahona se usará para transportar suministros a la costa meridional haitiana, donde sabemos que varios pueblos sufrieron la devastación del terremoto.

El grupo de logística de las Naciones Unidas está estableciendo alojamiento temporal para otros 200 miembros del personal humanitario. La situación con respecto al combustible está mejorando: hoy se espera la entrega de 10.000 galones (unos 38.000 litros) de combustible a la base logística de las Naciones Unidas. La OPS podrá entregar 1.300 galones (unos 5.000 litros) de combustible al Hospital Universitario Estatal de Haití para su generador.

Estos ejemplos les dan una idea del tipo de retos que se están superando.

Permítanme también darles información actualizada acerca de la situación sanitaria sobre el terreno en Haití.

Los principales hospitales han sufrido daos, pero pueden funcionar en distintos grados, aunque se suma la dificultad de la falta de agua y electricidad. Los establecimientos que parecen estar funcionando más a pleno rendimiento son en general los administrados por las organizaciones no gubernamentales internacionales. La Cruz Roja está dirigiendo unidades médicas móviles y otras ONG están funcionando en los hospitales.

Hay ahora 18 establecimientos de salud permanentes y hospitales de campaña temporales, y hay muchas instalaciones sanitarias en camino a Haití.

Hemos sabido que el buque hospital USNS Comfort, con una capacidad de 1.000 camas, llegó a Haití esta mañana. Esta es una excelente noticia.

Aquí está lo que sabemos acerca de los hospitales de campaña:

  • El hospital de campaña móvil israelí funciona a plenitud y está usándose como hospital de referencia.
  • Un hospital militar ruso está en funcionamiento.
  • Un hospital militar nicaragüense está siendo montado.
  • Otros hospitales de campaña están llegando de México, Indonesia, Turquía, Francia, Médicos sin Fronteras, Indonesia y los Estados Unidos.

Se están estableciendo puestos sanitarios y de triaje en diferentes lugares. Algunos pacientes están siendo evacuados a Martinica, Miami y la República Dominicana. Los hospitales dominicanos que se encuentran cerca de la frontera con Haití están ahora abrumados y se están quedando sin suministros médicos especializados.

  • Seguimos vigilando estos acontecimientos y ayudando a llenar los vacíos, y hemos solicitado mayor asistencia de los donantes para brindar apoyo a la acción sanitaria en cinco áreas prioritarias fundamentales:
  • coordinación, lo que incluye continuar con la evaluación y el monitoreo de las necesidades;
  • prevención de brotes de enfermedades;
  • provisión de agua potable y saneamiento;
  • reestablecimiento de la infraestructura sanitaria básica y los servicios de asistencia sanitaria esenciales, y
  • garantizar la disponibilidad de los medicamentos esenciales. 

Me detendré aquí. Responderé con gusto las preguntas que puedan tener y, nuevamente, gracias a todos por estar aquí y apoyar nuestros esfuerzos.

Última actualización el Jueves 21 de Enero de 2010 02:20

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