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Aproximadamente 78,8% de la población de las Américas vive en grandes urbes, caracterizadas por la falta de planificación urbana y una capacidad débil de reducción y gestión del riesgo por parte de instituciones públicas y privadas. En el caso de la población en pobreza o socialmente excluida, su vulnerabilidad aumenta día a día por la escasez de recursos, la falta de terrenos adecuados para la localización de sus viviendas, la construcción precaria de viviendas y la falta de acceso a servicios básicos.

Se estima que aproximadamente el 73% de la población y el 67% de los establecimientos de salud en la Región están expuestos a fenómenos naturales y generados por la actividad humana. Como consecuencia, millones de personas son afectadas directamente por el evento adverso e indirectamente por la interrupción de los servicios de agua, electricidad, comunicaciones, transporte, salud, entre otros.

Los fenómenos hidrometeorológicos son los eventos adversos más frecuentes y que causan mayor impacto en términos de población afectada y daños económicos. De las cerca de 69 millones de personas afectadas por los desastres entre el 2000 y 2009, 28 millones (40,8%) lo fueron por inundaciones y 25,6 millones (37,3%) por tormentas tropicales y 6,4 millones (9,3%) por sequías. Todo esto debido al creciente número de viviendas ubicadas en zonas inundables, propensas a deslizamiento, pendientes acentuadas, o en desembocaduras de los ríos.

Sin embargo, históricamente, los grandes desastres urbanos con mayor número de fallecidos en la Región se deben principalmente a los terremotos, dado que muchas de las ciudades más densamente pobladas se encuentran en zonas sísmicas. A inicios del 2010, el terremoto en Haití afectó a 1,5 millones de personas y habría ocasionado la muerte de unas 220 mil. Otro poderoso sismo en Chile afectó a 1,9 millones de personas y menos de mil fallecidos. Varias ciudades de la Región por estar ubicadas en las costas oceánicas se encuentran también propensas a padecer tsunamis.

El número de desastres se incrementa proporcionalmente mucho más que el número de eventos adversos. Por ejemplo, en el periodo 2001 al 2005, el número de desastres provocados por huracanes se incrementó en más del 80% mientras que el número de huracanes se incrementó en 14%. se huracanes se elevó en 14% mientras que los desastres provocados por huracanes se incrementaron en más del 80%. En la última década se reportaron entre 74 y 116 desastres por año en la Región de las Américas.

La cada vez mayor migración de pequeñas ciudades y zonas rurales hacia grandes ciudades, incrementa la vulnerabilidad de las ciudades receptoras al disminuir proporcionalmente el acceso a servicios esenciales e incrementar la ubicación de poblaciones pobres en zonas de mayores amenazas naturales y provocadas por la actividad humana. Un alto porcentaje de habitantes urbanos en países de la Región vive en asentamientos ilegales que sé duplican cada 5-7 años, mientras que la población urbana se duplica cada 12- 15 años. Los grandes incendios urbanos han ocasionado miles de muertos en centros comerciales, discotecas, centros educativos, hospitales, centros penitenciarios y zonas industriales.

 

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