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Rostros, Voces y Lugares de los Objetivos de Desarrollo del Milenio

Se destaca municipio ecuatoriano por lograr sólidos avances de desarrollo integral en salud, educación y producción

Nabón, Ecuador, 10 de noviembre del 2008 (OPS)—La aplicación de un modelo de gestión enteramente participativo y transparente de desarrollo y modernización integral está impulsando un sobresaliente avance de los indicadores fundamentales de una pequeña municipalidad ecuatoriana donde residen 15.000 habitantes.

En la provincia ecuatoriana del Azuay y a unos 70 kilómetros de la ciudad de Cuenca, Nabón se está convirtiendo en un modelo de éxito que se escribe con mayúsculas gracias a un eje de gestión que se sustenta sobre la base de una rigurosa y sistemática aplicación de valores como ética, solidaridad, acción sinérgica de todos los actores involucrados y una esmerada planificación de tareas comunes. Al ejecutar un papel fundamental, todos los ciudadanos trabajan a servicio y por el bien de la comunidad.

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Los aproximadamente 15.000 habitantes del municipio de Nabón caminan así con paso firme hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio fijados por  Naciones Unidas para el 2015. Algunas de las grandes metas fijadas para dentro de siete años ya se han superado o se están cumpliendo. Y otras están a punto de ser alcanzadas.

Una mejor vida

Amelia Erraez Ordoñez afirma que las dinámicas que se están aplicando en Nabón se pueden resumir en "trabajar en forma organizada, unidos y armónicamente, para todos, y sobre los ejes de la educación, la salud y la producción, que son los componentes que está demandando la respuesta hacia una mejor vida".


VIDEO DE LA OPS: Nabón, Rostros, Voces y Lugares


Profesora de colegio, Erraez Ordoñez es la primera mujer alcalde que ha tenido este municipio. "Con la presencia de nosotros en las instancias de poder, la población femenina se ha empoderado", aseguró la alcaldesa. "Consideramos que género no es dejar de lado a los varones, sino incluirnos para que con conocimiento podamos llegar a estar hombro con hombro trabajando por el desarrollo local. Este ha sido nuestro objetivo".

(Fotos José A. Carnevali-OPS/OMS)
Nabón es un hermoso municipio cuyas comarcas se despliegan sobre una intrincada orografía territorial de unos 668 kilómetros cuadrados que permanece ligada por carreteras y caminos de tercer nivel que serpentean laderas y altas cimas en plena cordillera andina y a más de 3000 metros de altura sobre el nivel del mar.

Política social

Aunque la alcaldesa (tampoco la vice alcalde, Magali Quesada) no pertenece a ninguna etnia ancestral o descendiente de los incas, Erraez Ordoñez lanzó su candidatura con el apoyo y sobre la plataforma del partido indigenista, obteniendo en el 2000 los votos necesarios para liderar un programa de gestión enteramente participativa cuyos sólidos resultados pueden ya calificarse poco menos que de históricos, máxime por el complejo y deficitario perfil de subdesarrollo que entonces presentaba el cantón y sus cuatro principales parroquias o comarcas jurídicamente reconocidas.

"Mi política no es una política partidista", afirmó. "Es una política social. Es una política de trabajo. Para nosotros, más importante que hacer edificios es trabajar con los seres humanos. Por eso decimos siempre que para Nabón, la mayor riqueza es su gente. Nosotros trabajamos con la gente", reiteró la alcaldesa.

Ella explica que "para que la riqueza de Nabón sea su gente, tenemos que trabajar por los aspectos de salud, educación y producción. Es decir, mente, corazón y estómago. Hay que considerarlo todo como un desarrollo integral".

Durante la década de los años 90, Nabón permaneció económica, sanitaria y socialmente  estancado. En el 2001, un índice de pobreza del 93 por ciento situaba al cantón entre uno de los 10 más pobres de Ecuador. Pero en un lapso de apenas los últimos siete u ocho años, Nabón ha logrado revertir lo que a todas luces se presagiaba iba a ser su inexorable desintegración socioeconómica. Pero lo que ha ocurrido ha sido todo lo contrario.

Oportunidad

Los avances de Nabón no han pasado desapercibidos para la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que desde su Oficina de Representación en Ecuador y desde la sede regional en Washington, D. C. con la iniciativa Rostros, Voces y Lugares de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, está dedicando esfuerzos, asistencia y asesoría técnica al trabajo que aquí se está realizando.

"Para nosotros, Rostros, Voces y Lugares ha sido una oportunidad que llegó al cantón y se articuló a nuestros procesos", afirmó la alcaldesa. "Rostros, Voces y Lugares no solo ha sido un acompañamiento sino también una asesoría (porque) los municipios no hemos sabido hacer Salud. La asesoría y el acompañamiento de la OPS nos ha servido muchísimo, porque hemos tenido diagnósticos; hemos tenido cifras de dónde estamos como línea base".

En la pasada década, cientos de personas en edad económicamente activa optaron por emigrar de Nabón a Cuenca, a Quito o Guayaquil, y a Estados Unidos y España. En ese proceso, tierras y cultivos fueron abandonados. Y las remesas monetarias de los emigrantes redujeron aún más el interés por continuar con las faenas agrícolas.

Muchos padres dejaron a sus hijos al cuidado de mujeres y de personas mayores. Pero en la actualidad,  muchos ya no se ven confrontados por la obligada necesidad -ni siquiera el pensamiento- de tener que romper sus estructuras afectivas y familiares para emigrar a las capitales o a otros países en busca de oportunidades económicas de subsistencia. Y alertados por las crecientes oportunidades empresariales y productivas en Nabón, algunos de los que se fueron incluso están poco a poco regresando.

Niños de la comunidad, como por ejemplo Danni Javier, estudiante de noveno grado,  expresan con  lágrimas de emoción lo que para ellos significa el que papá esté nuevamente en el hogar, permanentemente ya, sin periódicas ausencias de 40 ó 60 días intercaladas por visitas de apenas dos o tres.

"Cuando el trabajaba", explica en referencia a la condición de su papá como migrante, "no había un apoyo de él, sino más bien de mi mamá. Mi papá estaba lejos. Ahora trabaja con nosotros. Tener a mi papá aquí significa tener un compañero más que me ayuda mutuamente a mí. Yo les ayudo en lo que puedo. Estoy muy contento", afirmó Danni Javier, quien de mayor desea ser ingeniero agrónomo para poder "ayudar y capacitar a quien lo necesite".

También visiblemente emocionada, Norma, su mamá, explica que estas cosas a veces se expresan hasta con lágrimas. "Estuve a cargo de mis hijos por muchos años. Mi esposo tuvo que emigrar a trabajar lejos. Pero hace tres años que estamos juntos. Ya trabajando en equipo", afirma. "Es muy importante la presencia del papá que esté aquí. Uno como madre se les guía, se les da algunas cuestiones. Pero hay preguntas, hay curiosidades que los niños sienten y quién más que como el padre para que les oriente y esté allí para apoyarles".

Norma añade que "Nelson (mi marido) trabajaba fuera. Y eso afectó mucho. Porque en un inicio era un cambio total. Como que los niños no tenían mucha confianza en él. Hasta para pedir una golosina sólo me buscaban a mi. Para indicarles los deberes siempre tenía que estar yo. Entonces ahora como que el trabajo es compartido".

Mejora de indicadores

En el 2003, el índice de desnutrición en menores de 5 años alcanzaba en Nabón un 67 por ciento. Pero el municipio ha logrado una sustantiva reducción de estos índices y, al tiempo, está ejecutando una política integral que está promocionando fuertemente no sólo el consumo sino también la producción de alimentos saludables a partir incluso de un programa de escuelas promotoras de salud.

El índice de escolaridad en el 2001 era de no más de 3 años como promedio de estudios aprobados en instituciones formales. Esto también ha cambiado radicalmente en Nabón. Y hoy día, contrariamente a lo que pasaba antes, la población estudiantil femenina supera en número de matriculaciones a sus compañeros varones.

Paralelamente además, entre los años 2000 y 2007 los porcentajes de mujeres embarazadas con bajo peso al nacer disminuyeron del 25.1 al 10.2. (La disminución atañe a las mujeres que asisten a las unidades operativas del Ministerio de Salud Pública).

Doble enfoque

El índice de mortalidad infantil en Nabón fue de 55.76 por 1000 nacidos vivos en 1990. Y en el 2000, las tasas de mortalidad materna en la provincia del Azuay superaban con creces los promedios nacionales. Nabón hoy prácticamente mantiene a cero la tasa de mortalidad materno-infantil. Los expertos, sin embargo, coinciden en reconocer la existencia de subregistros, un déficit sobre el que se está respondiendo arduamente y con determinación.

La Dra. Yadira Cabrera, adscrita al Ministerio de Salud Pública de Ecuador, ha trabajado por los últimos años en la reestructuración e impulso de las condiciones y en respuesta a los determinantes sociales de la salud de los miles de residentes en Nabón.

"Estamos trabajando con un doble enfoque, tratando de encontrar un punto de encuentro entre los dos sistemas de medicina, la medicina formal y la medicina tradicional", explicó. "En el 2004 teníamos un nivel del 7 por ciento de atención al parto. En el 2007 hemos subido al 12 por ciento. Esto ha sido posible por la incorporación de un enfoque de interculturalidad en salud. Antes, afirmó la Dra. Cabrera, mucha gente no acudía a los centros de salud, tal vez -argumentó- porque allí no se daban las condiciones necesarias de respeto a valores y costumbres como las de los indígenas, población que constituye el 30 por ciento del total de nuestro municipio. Esto ya ha cambiado".

Recursos humanos

En el 2004 el municipio estaba atendido únicamente por siete profesionales médicos, pero "esa cifra se triplicó en el 2007 gracias a la firma de un convenio interinstitucional sobre promoción y fortalecimiento de recursos humanos suscrito entre el Área de Salud 9 (que abarca a Nabón), el Gobierno Provincial del Azuay y el Municipio de Nabón, y la Fundación Cinterandes", afirmó el Dr. Juan Ramón Astudillo Cobos, médico salubrista quien como consultor de la OPS así como funcionario del gobierno provincial del Azuay ha estado en los últimos años dando seguimiento directo y sobre el terreno a los desarrollos en Nabón y su entorno.

El índice promedio de analfabetismo en Nabón era superior al 23 por ciento en el 2001, con una incidencia especialmente notoria entre indígenas, niñas y mujeres. Pero el 4 de julio de este año 2008, este municipio con un 30 por ciento de población indígena, fue oficialmente declarado libre de analfabetismo. Esto, afirmó la concejala de Cultura de la alcaldía de Nabón, María Rosario Ochoa Ordóñez, se ha debido en buena medida al desarrollo del programa "Yo sí puedo", que comenzó a implementarse tras la firma de un convenio marco de cooperación entre el gobierno provincial del Azuay y el Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño, de Cuba.

María Qogitanbo se graduó del programa "Yo sí puedo" hace dos años, lo mismo que cientos de personas en todo el municipio. Con estas palabras expresa María lo que ha representado para ella dejar atrás y para siempre su condición de iletrada.

"Yo antes, mucho antes, cuando era niña, mis papás no me pusieron en las clases. Me pusieron un año, y después otro medio", recuerda. "Y me quitaron diciendo que para qué. Que ya no tenía necesidad. Que era suficiente con que pudiera escribir mi nombre. Pero yo me sentía mal. Me sentía mal ante mi sociedad, ante mis compañeras, porque no sabía escribir nada. Entonces (muchos años después), entré en la escuelita que le dicen Yo si puedo. Ahí me sentí bien; me sentí contenta, porque empecé yo a escribir mi nombre completo y aprendí a leer y a escribir. En tres meses nada más. Yo me esforzaba en mi propio ser a aprender a leer y escribir. Ahorita yo me siento bien. Yo me esforcé porque nada es tarde para mañana. A veces los maridos no quieren. Eso es. Mi marido no quería que yo entrara en la escuela. Y yo le dije: ¡nada! Así venga el mundo sobre mí, yo me voy (a la escuela). Yo le dije: yo necesito saber leer y escribir. Yo necesito para poder corregir a mis hijos, a mis nietos. Entonces así él tomó conciencia. Y me dijo: ándate si quieres. Adelante. Si algo de malo nos hiciera", continúa María, "entonces si que tendrían derecho a decirnos que nos va a ir mal. Entonces, aunque fuera atropellando la voz de mi esposo, yo fui. Porque el estudio es lo que más nos vale. No es tarde para nadie. Es cuestión de decisión. Y mis nietos ahora me preguntan: mami, y usted ¿por qué no estudió? Por falta de conciencia de mis padres, les digo. (Pero ahora) yo si puedo. Yo si puedo. Porque yo pude".

Aún destacando el logro de este hito histórico para la eliminación del analfabetismo en Nabón, los expertos subrayan no obstante que especialmente para las nacionalidades y pueblos indígenas, pertenecientes a culturas eminentemente orales, la falta total o parcial de lecto-escritura  no es sinónimo de ignorancia, retraso, falta de conocimientos o de destrezas ya que los mecanismos de socialización y transmisión de sus valores, de sus tradiciones, de su conocimiento y relación con su entorno han constituido pilares fundamentales para su reproducción cultural y social.

"Lo importante para nosotros era la alfabetización en valores, en creer en nosotros mismos", afirmó la alcaldesa Erraez Ordoñez. "Lo hemos logrado y estamos contentos".

Aunando voluntades

El Representante de la OPS/OMS en Ecuador, Dr. Jorge Luis Prosperi, destacó que en Nabón y en otros muchos cantones de Ecuador se ha trabajado muy fuerte en juntar todas las voluntades, algo que, dijo, no es fácil. Para ello se necesita primero que las voluntades quieran juntarse, dijo. Además, agregó el Dr. Prosperi, se necesita de un fuerte liderazgo político que sea capaz de concertar las voluntades sin distingos de partidos políticos, credos, etnias, sexo o religión.

"Los consejos cantonales de salud son los espacios idóneos para la producción de la salud y el desarrollo desde lo local. La iniciativa de Rostros. Voces y Lugares calza perfectamente en esta estrategia de consejos cantonales ya que le da por primera vez a la cooperación técnica la posibilidad de sistematizar dicha cooperación para la construcción de un mejoramiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y de sus metas, desde lo local".

En Ecuador, explicó el Dr. Prosperi, aparte de Nabón hay otras muchas municipalidades que se han destacado por el trabajo desde lo local. El Representante de OPS/OMS mencionó como ejemplos los casos de las municipalidades de Cuenca, Cotacachi, Pedro Moncayo o de la propia municipalidad de Quito. No obstante, en Nabón, aseguró, se dan ciertas peculiaridades.

"Una de estas peculiaridades, y lo digo sin ninguna reserva, es que la alcaldesa es una mujer. Me da la impresión de que las alcaldesas, mujeres, se toman mucho más en serio el tema del desarrollo local, le ponen mucho más empeño, mucho más impulso, mucho más compromiso a todo lo que tiene que ver con las condiciones de vida de los más pobres, de las mujeres, de los niños… Es decir, de las personas que han estado tradicionalmente postergadas y sin que eso signifique que los hombres no hacen lo mismo".

Nabón, además, ha trabajado mucho en lo que es la alfabetización, destacó el Dr. Prosperi. "Hoy es un municipio libre de analfabetismo. Y eso hace la diferencia. Nabón además es un municipio con un elevado porcentaje de población indígena, y esta población aquí en Ecuador y en todo el continente, es una que se preocupa mucho y muy en serio por llevar a cabo un cambio. Es una población con la que tenemos una gran deuda", aseguró.

Es lo que se necesitaba

"Yo creo que en la OPS necesitábamos (lo mismo que las comunidades) iniciativas que tengan estos enfoques centrados sobre poblaciones sobre las que tenemos una deuda pendiente. No solo con un enfoque de interculturalidad, sino de género, de pobreza, de niñez… Efectivamente debemos priorizarnos en algunos grupos en razón de las necesidades básicas insatisfechas".

Como ha dicho en numerosas ocasiones la Dra. Mirta Roses, Directora de la OPS, afirmó el Dr. Prosperi, los promedios de los indicadores en salud efectivamente pueden constituir un peligroso espejismo, particularmente en un continente donde predomina la inequidad.

"América Latina es el continente más inequitativo del planeta", afirmó el máximo representante de la OPS/OMS en Ecuador. "Y Rostros, Voces y Lugares es el complemento que le hacía falta a la propuesta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas. Porque no basta con que un país se comprometa en bajar, digamos, en 10 puntos, su promedio de mortalidad materna, sino que tiene que bajar en 10 puntos esa tasa en todos los municipios del país".

Al reiterar nuevamente el aporte decisivo de la cohesión social en Nabón, el Dr. Prosperi argumentó finalmente que para fortalecer la participación social, a la cooperación técnica de la OPS hay que darle "el rostro, y valga la redundancia, de Rostros, Voces y Lugares".


Nota: La iniciativa Rostros, Voces y Lugares esta encaminada a trabajar con los municipios más pobres y con los grupos sociales más vulnerables de las Américas. Es una iniciativa que refleja los valores de equidad y panamericanismo. Rostros, Voces y Lugares enfatiza la abogacía de los más vulnerables y fortalece la construcción de ciudadanía con enfoque de derechos y responsabilidades compartidas mediante un trabajo intersectorial e interagencial que suma acciones y voluntades para el cumplimiento de los ODM. Especialmente ahí donde los avances han sido postergados y los retrocesos se han vuelto invisibles frente a los promedios nacionales.



La OPS fue establecida en 1902 y es la organización de salud pública más antigua del mundo. Es la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud y trabaja con los países para mejorar la salud y elevar la calidad de vida de sus habitantes.

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