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 [In Spanish] “No podemos analizar las enfermedades desatendidas desligadas de las condiciones de vida de la población”, afirmó la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Mirta Roses, en su discurso durante las jornadas organizadas por el Ministerio de Salud de Argentina con motivo del anuncio de la creación del Instituto Nacional de Enfermedades Tropicales (INMeT).

Instituto Nacional de Medicina Tropical
Academia Nacional de Medicina, Argentina.
9 de febrero del 2011

- Discurso de la Dra. Mirta Roses.

Estimadas autoridades, estimados colegas:

Quisiera referirme brevemente a lo que fueron  los comienzos, los primeros pasos de la salud pública de nuestro continente. Nos estaríamos remontando  a finales del siglo XIX y la primera parte del siglo XX.Cómo siempre acontece en cualquier actividad de la vida humana, la necesidad suscita la acción.

En los albores del siglo XX, la peste, la malaria y la fiebre amarilla causaron miles de muertes, amenazando el futuro de proyectos ambiciosos como la construcción del canal de Panamá. El promedio de vida en aquellos tiempos en  Estados Unidos, país tomado como referencia, era de 50 años.

No obstante esas dificultades provocadas por enfermedades transmisibles, y que afectaban los planes de desarrollo de la época, el optimismo prevaleció e hizo que las Américas se unieran para afrontar los retos, muy especialmente en el campo de salud. La primera convención sanitaria internacional de las repúblicas americanas  celebrada en WDC con la asistencia de 10 países fundó el 2 de diciembre de 1902 a la oficina sanitaria internacional, actual OPS.

A lo largo de un siglo, hombres y mujeres se afanaron por   alcanzar la meta común de crear un mundo mejor y más sano. Y en esta lucha seguimos adelante.  Son muchos los legados históricos que nos dejaron profesionales de reconocido prestigio nacional e internacional, tales como:

• Dr. Carlos J. Finlay, cubano, quien propuso en 1881, la teoría de que el mosquito era el único vector de la fiebre amarilla.

• Dr.Robert Koch, que en 1882 descubrió el bacilo de la tuberculosis, y en 1884 el organismo causal del cólera.

• Dr. Carlos Chagas, de Brasil, quien descubrió la tripanosomiasis americana o enfermedad de Chagas.

• Dr. Oswaldo Cruz, médico, bacteriólogo, pionero en los estudios sobre enfermedades tropicales, fundador en 1900 del Instituto Sueroterapeutico Nacional de Brasil.

• Otros como el Dr. Arnoldo Gabaldón ;  el Dr. Jacinto Convit, hijo de un inmigrante catalán, nacionalizado venezolano; el Dr. Jesse W. Lazear, William Crawford Gorgas, Frederick Robbins, Pedro Kourí, el noruego Armauer Hansen que descubrió el bacilo de la lepra.

• Nuestro país también ha tenido profesionales de renombre, a quienes igualmente agradecemos y reconocemos por su legado.

•  Dr. Salvador Mazza,  médico sanitarista,  destacado  profesional  en la lucha contra el Chagas.

• No podemos dejar de mencionar al gran sanitarista, el Dr. Ramón Carrillo, con su perenne pensamiento. Su obra, “Tren Sanitario” recorrió las provincias argentinas  llevando recursos para atender no solo las enfermedades, sino los problemas sociales que las determinaban. Recordamos sus palabras:

“Los problemas de la Medicina como rama del Estado, no pueden resolverse si la política sanitaria no está respaldada por una política social. Del mismo modo que no puede haber una política social sin una economía organizada en beneficio de la  mayoría”.


• Dr. Carlos Alvarado, jujeño, quien ayudó a vencer el paludismo endémico en el país y luego fue director de malaria en la OMS.

• Dr. Carlos Malbrán, cuyo nombre lleva esa prestigiosa institucional científica argentina.


•  Dr. Francisco Javier Muñiz,  nacido en 1795, quien murió como mártir en medio del flagelo de la fiebre amarilla,

Voy a hacer un rápido recorrido por algunos de los problemas relacionados con las principales enfermedades tropicales, o enfermedades infecciosas en sentido general, que consideramos tienen el mayor impacto en el campo de la salud pública, y constituye parte de la agenda inconclusa en nuestra Región.
La OPS con sus países miembros ha desarrollado una estrategia para la priorización de los problemas de salud, y las enfermedades tropicales se mueven a lo largo de este esquema.

La Enfermedad de Chagas. Hemos alcanzado la interrupción de la transmisión vectorial  doméstica en 10 países de nuestra región. Y 18 países hacen tamizaje de Chagas en bancos de sangre. Aún queda bastante por delante para hacer.  Son 8 millones de personas infectadas en el continente; cada año se reportan aproximadamente 41,000 nuevos casos. Una nueva estrategia y plan de acción regional fue aprobada el pasado año en el seno del Consejo Directivo de la OPS.

Dengue. A pesar de los  ingentes esfuerzos  que  hacen  la mayoría de los países, el dengue sigue en expansión, y se va haciendo progresivamente endémico en el continente. Los datos preliminares para el 2010 son de más de un millón y ochocientos mil casos, con casi 50 mil casos graves y más de mil muertes. Este año 2011 Perú y Bolivia vienen experimentando brotes serios y Brasil se prepara para el alto riesgo en la mayoría de sus estados. Argentina, al igual que otros países, viene identificando y aplicando estrategias exitosas, utilizando nuevas herramientas, aumentando la coordinación intersectorial y la gestión integrada.

Fiebre Amarilla. La fiebre amarilla viene ocurriendo regularmente en varios países de Sudamérica. El área de riesgo viene expandiéndose progresivamente. El brote de 2008-2009 que afectó a Brasil, Paraguay y Argentina, nos recordó la amenaza constante de reurbanización de la fiebre amarilla en el continente americano.

Malaria.  Se  reporta una reducción de 56% de la morbilidad y de 70% de mortalidad desde el año 2000. Dieciocho países, de los 21 considerados endémicos, han  alcanzando la meta de 50% reducción, establecida por la Iniciativa “Hacer Retroceder la Malaria para el ano 2010”. La enfermedad se focaliza principalmente en la selva Amazónica en áreas de Brasil, Venezuela, Colombia, Perú, Guyana y Bolivia.  Tanto Argentina como Paraguay han presentado importante reducción en el número de casos reportados, y podrían alcanzar la eliminación de esta enfermedad en corto plazo.

Leishmaniasis. Con excepción de Chile y Uruguay, la Leishmaniasis está presente en todos los países de América Latina. Brasil y Colombia son los países que mayor número de casos reportan anualmente, tanto en la forma cutáneo-mucosa como en la visceral. El área de riesgo se viene expandiendo. Debe destacarse que se trata de un problema donde la información epidemiológica que se obtiene no es de la mayor confiabilidad; los subregistros son elevados. Así mismo el abordaje no se realiza de forma integral

Lepra. Desde hace varias décadas se ha venido trabajando para el control de la lepra en la Región.  Existe una estrategia global para la reducción de la carga de enfermedad. La lepra es endémica en 27 de los 35 países de la Región de las Américas. Cada año se detectan unos 40,000 casos. Argentina todavía tiene 12 provincias endémicas, dos de las cuales con prevalencia superior a un caso por 10 mil. Hago un llamamiento para que el país se comprometa para la eliminación de la lepra a nivel subnacional en el 2015.

Helmintiasis. Uno de los problemas más angustiante por su relación con la situación de pobreza de la gente. Prevalente en todos los países de la Región. Al menos 13 millones de pre-escolares y 33 millones de escolares a riesgo. Uno de los problemas en que creemos que se puede hacer mucho más y con mayor efectividad.

Esquistosomiasis. Se identifican focos en 4 países (BRA, SUR, VEN y Santa Lucia). Cerca de 25 millones de personas están a riesgo de contraer la enfermedad.

Oncocercosis, Con 13 focos localizados en BRA, COL, ECU, GUA, MEX y VEN. A finales del 2010 se reporta que en  ocho de estos focos se ha interrumpido la transmisión. Los países de las Américas aprobaron una resolución sobre el tema en 2008 y  la OPS viene trabajando hacia su eliminación con aliados estratégicos como OEPA (Programa para la Eliminación de la Oncocercosis en las Américas)  y el Centro Carter.


Existe otro grupo de enfermedades de las llamadas “desatendidas” que merece la pena recordar. Filariasis linfática, con focos en 4 países: BRA, DOR, HAI y GUY. Tres países en preparación para la certificación de la eliminación (COR, TRT, SUR).Tracoma, con focos en tres países (BRA, GUA, y MEX). Unas 50 millones de personas viviendo en áreas de riesgo. Y otras como Hidatidosis; Cisticercosis; teníasis; Sarna; miiasis; micosis; y Estrongiloidiasis.

El tema de las enfermedades tropicales desatendidas no podemos analizarlo desligado de las condiciones generales de vida de la gente.

Si bien se han tenido logros muy importantes en la salud pública en los últimos años,  continuamos enfrentando problemas de salud más relegados para algunos grupos sociales que para otros,  principalmente para aquellos que tienen una carga profunda de desigualdades sanitarias, derivadas de una distribución desigual del poder, los ingresos, los bienes y los servicios.

Esto se produce a nivel mundial y se reproduce al interior de nuestros países todos, cualquiera que sea su nivel de desarrollo relativo. Enfrentar la realidad de que en el planeta mueren unos 12 millones de niños anualmente antes de alcanzar la edad de cinco años y que el 98% de esas muertes ocurren en países de renta media y baja argumenta que la mayor parte de los problemas de salud se pueden atribuir a las condiciones socio - económicas de las familias y comunidades.
Por eso la importancia de que instituciones como la que se está creando  hoy en Argentina, y toda la red de instituciones que tienen la responsabilidad en el mundo y en nuestra región de abordar los problemas relacionados con enfermedades tropicales y enfermedades desatendidas, infecciosas y de otra índole, tengan en cuenta los determinantes sociales, económicas, ambientales  y culturales que inciden en la salud de las personas.

Como dijera Jorge Luis Borges, “antes las distancias eran mayores porque el espacio se mide por el tiempo”. Lo cierto es que hoy tenemos ante nosotros la urgencia de abordar problemas relacionados con las enfermedades crónicas no transmisibles y  enfermedades infecciosas transmisibles, y parecería que cada día las distancias son más cortas, para los que tenemos una cuota de responsabilidad con la salud de la gente.

Tenemos ante nosotros el 2015, fecha en que se debiesen cumplir los objetivos y metas de desarrollo del milenio, y para esto se necesita un esfuerzo supremo. Si tuviésemos que definir algunos de los retos y desafíos principales que enfrentan nuestros Gobiernos, y la sociedad en general, para prevenir y controlar este conjunto de enfermedades que hemos mencionado con anterioridad es precisamente aplicar el enfoque de determinantes sociales.

Esto no es nada nuevo. La salud pública ha venido evolucionando desde la época de Hipócrates, cuando se comenzó a hablar de la influencia del ambiente físico y social en la salud de la población.
En la  Roma antigua,  la denominada higiene pública se dedicaba a los aspectos preventivos relacionados con el ambiente físico, en especial agua y acueductos.
Estos conceptos de higiene pública tomaron fuerza en la Revolución Industrial con el informe de Engels sobre las condiciones de salud de la clase obrera de Inglaterra. Raus, Ramazini, Virchow  y, sobre todo, Johan Peter Frank, también hicieron aporte importantes. En ese momento es cuando el Estado, para conservar las fuerzas productivas, toma mayor partido en el control del agua y la limpieza, agregando también algunos aspectos sobre el modo de vida, como el control de alimentos y de las enfermedades profesionales. Así nace la primera ley de salud pública en Inglaterra que crea la junta general de salud. Todo esto, antes de los descubrimientos de la bacteriología realizados por Pasteur en 1870 y Koch en 1882.
Vivimos un momento en que la salud pública se ha convertido en una ciencia integradora y multidisciplinaria, en un contexto de oportunidades para rescatar las bondades de los  orígenes de la salud  pública,  articulado con los modernos   y crecientes adelantos de la ciencia y la tecnología.  El instituto que hoy se lanza debe reflejar el nuevo marco conceptual de la salud pública en el siglo XXI e integrar los  enfoques biomédicos, genéticos, ecológicos y de los determinantes de la salud y enfermedad.
El Instituto Nacional de Medicina Tropical  estará ubicado en territorio fronterizo en el norte argentino, en una zona que históricamente ha tenido mayores dificultades que otras  para acceder al desarrollo, con población originaria, inmerso en el territorio  del Gran Chaco Americano.

Esta singular situación representa una oportunidad para poner en práctica todo el conocimiento que se tiene respecto  a las políticas y programas integrales de reducción de la pobreza, determinante clave de las mayorías enfermedades desatendidas.


Como parte de estas políticas debe considerarse la conveniencia de fomentar nuevos modelos de desarrollo productivo local, donde se articulen las capacidades productivas familiares y comunitarias, sin deterioro del ambiente, se asegure el agua de calidad para el consumo humano, con viviendas dignas y saludables, con participación de todas las organizaciones sociales. La OPS implementa con los países la iniciativa de Rostros, Voces y Lugares que da vida a lo antes mencionado.

La prevención y el control de las enfermedades dependerá mucho de la forma en que seamos capaces de acompañar y apoyar el desarrollo local basado en estas ideas y que llegue a todas las comunidades, especialmente a las más vulnerables, por el compromiso ético de lograr la disminución de las inequidades existentes.

Con este nuevo instituto, los argentinos tienen la oportunidad, como mencionábamos antes, de agregar valor a las modalidades que se promueven  para  encarar las realidades complejas del actual siglo XXI.

Una de estas realidades complejas es la inseguridad sanitaria internacional, derivada entre otras cosas de la modernidad.

La intromisión del hombre en  bosques naturales, la concentración urbana en condiciones precarias, el  intenso intercambio fronterizo,  el incremento del tránsito internacional, por tierra, agua, y aire, los procesos migratorios, son todas situaciones que contribuyen a la inseguridad sanitaria internacional.

Ustedes conocen los compromisos que se han asumido a nivel internacional por parte de todos los Estados, cuando se aprobó el nuevo Reglamento Sanitario Internacional (RSI). Su origen se remonta al código sanitario panamericano firmado en la Habana en 1924 durante la séptima Conferencia Sanitaria Panamericana. Sin embargo hay que recordar que en noviembre de 1887 Argentina, Brasil y Uruguay firmaron en Río de Janeiro una convención sanitaria internacional.

Los países todos, a nivel nacional, pero también en los niveles,  locales, deben desarrollar todas las capacidades que se necesitan para cumplir adecuadamente con el contenido del nuevo Reglamento. Este instituto será una importante contribución a estos esfuerzos y su ubicación geográfica rescata el antecedente histórico.

 La Argentina es un país con una historia muy rica en el campo científico. La salud  se ha nutrido de excelentes profesionales e instituciones que a lo largo de nuestra historia han hecho contribuciones brillantes.

El trabajo en redes colaborativas cada día nos enseña cuales son sus ventajas. Esta práctica de trabajar en redes debe sostenerse a nivel de país, y abrirse al mundo. Trabajar con otras instituciones mundiales, regionales y subregionales es una excelente oportunidad que debemos todos alentar.  Y la OPS puede ayudar mucho en eso, y ofrecemos toda la cooperación en este campo.

También será muy importante, para la eliminación de las Enfermedades Desatendidas en América Latina y el Caribe, el abordaje intersectorial e interprogramatico.  Muy importante la implementación de “planes de acción integrados”, por lo cual sería fundamental trabajar con otros socios y aliados, más allá del sector salud, tanto a nivel internacional como nacional y local.

El mapeo de enfermedades y su superposición determinaría los focos críticos  para las intervenciones, tanto desde el punto de vista de los servicios de salad como las determinantes sociales y ambientales.

Por último quisiera compartir con ustedes algunas de las contribuciones de la OPS, y su trabajo en alianza con otros socios.

En México y Centroamérica se implementa el “Programa Regional de Acción y Demostración de Alternativas Sostenibles para el  Control de Vectores de la Malaria  sin el Uso de DDT”. Se trata de un proyecto en alianza con el PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente)  y GEF (Global Environment Facility).

Desde el 2000 trabajamos estrechamente con la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) para el  control de la enfermedad de Chagas, como parte de la Iniciativa de los Países Centroamericanos (IPCA).

Un modelo innovador de alianzas para las Américas,  referente a las enfermedades tropicales desatendidas es la llamada Red Global (The Global Network: For Neglected Tropical Diseases), con participación del Instituto Sabin, la OPS y el BID, a través de un Fondo Fiduciario de US$ 6,000 millones.

En Chiapas, México, como parte de los esfuerzos por el logro de los ODMs se implementan acciones para erradicar   enfermedades como el tracoma, la oncocercosis, chagas y leishmaniasis, que son padecimientos asociados a las condiciones de pobreza y marginación que viven los chiapanecos. Ya se ha logrado interrumpir la transmisión de la oncocercosis en el foco Norte de Chiapas y ha cubierto a 163 localidades con esquemas de tratamientos, disminuyendo los casos de ese padecimiento.

Colegas, al inicio les mencioné que la esperanza de vida en EE.UU a principios de siglo pasado era de 50 años.

Hoy la esperanza de vida en las Américas supera los 76 años y la tasa de mortalidad infantil sigue en descenso. Pero estos son promedios que esconden grandes disparidades entre y dentro de los países. Un siglo después, hoy en día algunas comunidades de nuestra región aún tienen una esperanza de vida de 50 años.

El trabajo para terminar con las disparidades en salud y para crear un mundo mejor para todos nunca finaliza.

Los niños heredan los sueños y las realidades de los que vinieron antes. El gran compromiso del Instituto es transformar la realidad de las enfermedades tropicales para las actuales y futuras generaciones.

Muchas gracias.

Más información:

- Presentación de la directora.


Para más información, contactar Oficina de la Dirección, Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS)


Last Updated on Thursday, 29 September 2011 07:34

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