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Diciembre de 2008

48o CONSEJO DIRECTIVO
Debaten cambio climático y atención primaria


Eventos climáticos extremos —como estas inundaciones por el Huracán Ike en Haití— son algunas de las amenazas más graves que enfrentan los países de las Américas. Foto: cortesía del Ministerio de Salud de Haití.

El impacto del cambio climático en la salud y la renovación de la atención primaria de salud fueron los temas de dos mesas redondas realizadas como parte del 48o Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en septiembre/octubre.

El cambio climático inducido por la actividad humana tiene repercusiones observables sobre la salud pública, dijeron los participantes en la mesa redonda sobre el "Cambio climático y sus efectos en la salud pública: una perspectiva regional". Los cambios en los patrones de precipitación están repercutiendo en la disponibilidad de agua potable y de alimentos, así como en el alcance y la incidencia de enfermedades como la malnutrición, la diarrea y la malaria. Para afrontar estos riesgos, los países deben preparar sus sistemas de salud fortaleciendo las principales intervenciones de salud pública, prestando mayor atención a los determinantes ambientales y socioeconómicos de la salud, y concentrándose en el manejo de riesgos y emergencias, en especial los desastres naturales.

De igual manera hay que "repensar los modelos de desarrollo que tenemos en nuestros países y pensar qué significa construir sociedades sustentables", dijo María Fernanda Espinosa, embajadora de Ecuador ante las Naciones Unidas.

En el panel sobre atención primaria de salud,Wim Van Lerbeghe, de Sistemas y Servicios de Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS), observó que en el Informe sobre la Salud en el Mundo 2008 se aboga por la renovación de la atención primaria para satisfacer las exigencias crecientes de una mayor equidad en materia de salud. La gente de todo el mundo está exigiendo una mayor participación en las cuestiones de salud y tiene grandes expectativas en cuanto a los niveles y la calidad de la atención, expectativas que no satisfacen los sistemas actuales de atención. Es necesario lograr grandes avances en el acceso universal a la atención de salud mediante la reestructuración de los sistemas en torno a los principios de la atención primaria de salud.

Michael Marmot, presidente de la Comisión sobre los Determinantes Sociales de la Salud, exhortó a devolver la "equidad" a los programas de salud y desarrollo.Observó que la salud y la situación socioeconómica están estrechamente correlacionadas; las personas cuya situación socioeconómica es deficiente son las que tienden a tener la peor salud. Si bien las causas principales de enfermedad y muerte afectan a todos los grupos de población, las personas pobres y marginadas se ven afectadas en forma desproporcionada. Para lograr la equidad es necesario avanzar hacia el acceso universal a la salud.

Socorro Gross, subdirectora de la OPS, observó que desde hace unos ocho años los países de América Latina y el Caribe han prestado mayor atención a la atención primaria de salud como parte de sus compromisos colectivos para el logro de los principios de equidad, derecho a la salud, acceso universal a la atención, justicia social, participación y responsabilidad del Estado. Dijo que el reto principal que se plantea a la región es la articulación de la labor para mejorar los sistemas de salud con el trabajo que aborda los determinantes de la salud, y agregó que todas las estrategias principales de la OPS tienen este objetivo. Exhortó a una mayor coordinación de las actividades a nivel mundial, regional, subregional, nacional, subnacional y comunitario
y recalcó los esfuerzos de la OPS para promover la cooperación técnica entre los países y dentro de ellos.

 

 

 

Manejo de vectores

Las enfermedades transmitidas por vectores, como la malaria, el dengue y la enfermedad de Chagas, siguen siendo un problema de salud pública en América Latina y el Caribe. Afectan desproporcionadamente a los pobres y a las poblaciones marginadas y pueden convertirse en un obstáculo al desarrollo local y nacional. Se prevé que el riesgo de estas enfermedades aumentará con el cambio climático y la expansión de los asentamientos humanos.

Para algunas de estas enfermedades, en especial el dengue y el Chagas, el control de vectores es la única forma de prevención. Sin embargo, en muchos países los programas nacionales de control de vectores se han descuidado a lo largo de los años y hoy en día carecen de los recursos y los especialistas necesarios para emprender iniciativas eficaces de control.

Para abordar estos problemas, el 48o Consejo Directivo ratificó una estrategia para el Manejo Integrado de Vectores destinada a la utilización óptima de los recursos y a suministrar un enfoque sostenible y adecuado ecológicamente que reducirá la dependencia de los insecticidas y protegerá a la población en el largo plazo. La estrategia propone métodos para la vigilancia epidemiológica y entomológica de múltiples enfermedades, uso racional de los plaguicidas, movilización social y tratamiento de las personas afectadas. También exhorta a la revisión y el mejoramiento de los marcos legales para el control vectorial, a una mayor cooperación entre el sector salud y otros sectores, a un aumento de las actividades transfronterizas y a un mayor intercambio de experiencia, de planes de acción conjuntos y de investigación entre los países.


Salud de los adolescentes

Los jóvenes de 10 a 24 años constituyen cerca de la cuarta parte de la población de América Latina y el Caribe. La forma en que ellos crezcan y se desarrollen tendrá un gran impacto en el futuro de la región. La mayoría de los hábitos que son perjudiciales para la salud empiezan en la adolescencia y la juventud y crean problemas de salud en la edad adulta. Entre estos se encuentran el tabaquismo, comportamientos sexuales peligrosos, violencia, mala alimentación, y abuso del alcohol y las drogas. Los jóvenes pobres o de padres solteros tienen mayor riesgo.

En general, las políticas, los programas y los servicios destinados a los jóvenes tienen un enfoque vertical, concentrándose por ejemplo en el VIH, el embarazo, el abuso de alcohol o drogas, la violencia o la familia. La investigación indica que estos enfoques duplican esfuerzos y tienen menos repercusiones que los enfoques que abordan los resultados de salud interrelacionados, los comportamientos asociados, y los orígenes comunes de los comportamientos. El Consejo Directivo aprobó una nueva estrategia de la OPS que adopta un enfoque integral y que busca una mejor coordinación en el sector salud y con otros sectores. La estrategia busca un aumento de recursos para ampliar los servicios de salud de buena calidad para los adolescentes y los jóvenes, e insta a la recopilación de datos desglosados por edad, sexo y origen étnico para mejorar la planificación, la formulación de políticas y las leyes relacionadas con la salud de los adolescentes. También aboga por la sensibilidad cultural y una mayor participación de los jóvenes, las familias, las comunidades y las escuelas en estas iniciativas.


Sangre suficiente y segura

El acceso oportuno a suministros de sangre segura es crítico para todo sistema de salud y es un factor clave que influye en las tasas de mortalidad maternoinfantil y en la supervivencia de las víctimas de lesiones de tráfico y otros traumatismos. Los países de América Latina y el Caribe han hecho progresos en el tamizaje y la recolección de sangre, pero todavía deben superar grandes dificultades para mantener un suministro amplio y seguro.

El 48o Consejo Directivo examinó el progreso logrado por los países en la ejecución del Plan Regional de Acción para la Seguridad de las Transfusiones 2006–2010. Sólo nueve países de América Latina y el Caribe han alcanzado la meta de recoger más de 50%de sus unidades de sangre de donantes voluntarios, la forma más segura de recolección. Apenas nueve países han empezado a ejecutar programas de garantía de la calidad y sólo 15 —cerca de la mitad de los países miembros de la OPS—han preparado directrices nacionales para el uso clínico de la sangre.

Para acelerar el progreso en este área, el Consejo Directivo exhortó a los países a: designar a una entidad especial dentro del ministerio de salud que esté a cargo de la planificación, la supervisión y el funcionamiento del sistema nacional de sangre; preparar cálculos cuidadosos de la necesidad anual de componentes sanguíneos y de los recursos financieros requeridos para satisfacer esas necesidades; crear una red de voluntarios para educar a la comunidad y promover la donación voluntaria de sangre. Los delegados también fijaron la fecha de 2010 para poner fin a todas las donaciones obligatorias para reponer la sangre transfundida a través de donaciones familiares.


 
 
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