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Con honda pena, recibí la noticia del fallecimiento del doctor Plutarco Naranjo, a los 91 años de edad, este 27 de abril en Quito, Ecuador.

En nombre de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y en mi nombre, quisiera expresar a la familia del doctor Naranjo nuestro más profundo y sentido pésame. El doctor Naranjo fue un querido amigo de la OPS, un prestigioso médico ecuatoriano, experto en salud pública, y reconocido investigador, catedrático, historiador, político, literato y periodista.

El doctor Naranjo dedicó su carrera en medicina a explorar desde la alergología, la higiene, la nutrición, hasta la farmacología, sin perder jamás la meta de buscar el mejoramiento de la salud y de la calidad de vida de nuestras poblaciones, en especial las de las poblaciones indígenas de la región.

Sus investigaciones en al campo de la etnomedicina en Ecuador y la medicina tradicional aborigen han sido un sustancial aporte científico e histórico para el área de la antropología médica. Su obra científica abarca numerosos temas relacionados con la salud y con la alimentación. En ese campo, estudió las propiedades de algunas plantas cultivadas en América como la papa, la yuca, el maíz, y el fréjol.

Nacido en 1921 en Ambato, el doctor Naranjo estudió medicina en la Universidad Central y posteriormente realizó un postgrado en la Universidad de Utah, en Estados Unidos. Durante su vida profesional publicó 40 obras de su autoría, fue coautor de 59 libros, publicó más de 300 estudios y artículos en revistas de diversos países, y fue columnista en periódicos nacionales por más de 60 años. La Academia Ecuatoriana de Medicina, de la cual fue declarado presidente vitalicio, le rindió un sentido homenaje en 2011 al publicar una valiosa colección artículos escritos por académicos e investigadores que conocieron y valoraron el trabajo del doctor Naranjo.

Entre 1963 y 1966 se desempeñó como director médico del Seguro Social, focalizando su labor en la prevención de enfermedades. Además, fue Ministro de Salud de Ecuador, entre 1988 y 1992. Su gestión fue reconocida en el ámbito nacional e internacional por su trabajo en fortalecer la atención primaria de salud. También se destacaron sus acciones en el campo de la nutrición de la madre embarazada, el niño menor de cinco años, los programas de vacunación, agua potable, y la educación para la salud.

Fue elegido presidente del Comité Ejecutivo de la OPS y en 1990 presidente de la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud. También fue embajador en Alemania y Polonia, y representó a su país en la UNESCO.

Fue doctor honoris causa por la Universidad Andina Simón Bolívar y la Universidad Alfredo Pérez Guerrero; director honorario vitalicio de la Academia Ecuatoriana de Historia y miembro correspondiente de la Real Academia de Historia (España); así como también fue miembro de número de la Academia Ecuatoriana de la Lengua y miembro correspondiente de la Real Academia (España).

Entre sus premios y condecoraciones, se destacan el Premio Universidad Central por obras de investigación científica (en cuatro ocasiones); condecoraciones de los gobiernos de Italia (1972); Rumania (1976); y Perú (1990); el Premio Nacional de Ciencias; el Premio Isabel Tobar Guarderas, del Municipio de Quito (1977); el Premio Nacional Eugenio Espejo, concedido por el gobierno ecuatoriano (1987); así como la la Condecoración al Mérito en el Grado de Gran Cruz, del Convenio Andino Hipólito Unanue (1993).

En 1993 la Fundación Panamericana de la Salud y Educación (PAHEF) y la OPS le entregaron el Premio Abraham Horwitz a la Excelencia en la Salud Pública Inter-Americana durante la 37ava Reunión del Consejo Directivo de la OPS, en la ciudad de Washington, D.C.

En 2002, durante el Centenario de la OPS, la representación de la OPS en Ecuador le rindió un sincero homenaje al nombrarlo Héroe de la Salud Pública.

En septiembre de 2011, ya con 91 años, el doctor Naranjo participó en Quito, en el conversatorio con periodistas sobre las enfermedades no transmisibles, durante la Semana del Bienestar, organizada por la OPS en el marco de la reunión de alto nivel de la ONU en Nueva York. Allí, el doctor Naranjo enfatizó la importancia de las políticas públicas para la prevención de estas enfermedades y habló de la importancia de fomentar el consumo de alimentos tradicionales como la quinua, entre otros temas.

El doctor Plutarco Naranjo fue un incansable visionario de la salud en nuestro continente y no olvidaremos sus enseñanzas. Su vida y su obra serán ejemplos a seguir para las nuevas generaciones, de manera que continúen su gran legado en la región, contribuyendo al espíritu de panamericanismo que la OPS promueve.

 

Mirta Roses Periago
Directora de la OPS

Última actualización el Martes 01 de Mayo de 2012 09:03

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