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Desde que México comenzó a cubrir la atención y el tratamiento contra el cáncer de mama para todas las mujeres que no podían pagarlos, miles de mexicanas lo han detectado y tratado a tiempo, sobreviviendo a la enfermedad.

México, marzo de 2014 (OPS/OMS).- Cuando a Martha Alida Solórzano le diagnosticaron cáncer de mama, se angustió mucho. Incluso siendo socióloga y autora de varios libros buscó información en la web y se preguntó qué pasaría con ella, cómo haría frente a la enfermedad. El médico privado que la atendía y a quien ya no podía pagarle, le recomendó acercarse al Instituto Nacional de Cancerología (INCAN), donde desde 2007 ofrecen atención y tratamiento gratuitos a todas las mujeres contra el cáncer de mama.

Martha Alida Solórzano - paciente 

“La atención en cancerología es excelente y los médicos son muy competentes”, opinó Martha y reconoció que “ha sido una fortuna contar con los servicios” del Instituto. Martha no ha tenido que pagar nada por el tratamiento.

La atención integral que recibe Martha es un resultado directo del seguro nacional de salud, denominado Seguro Popular, que introdujo México en 2003 y que garantiza el acceso a un paquete de servicios integrales con protección financiera a más de 50 millones de mexicanos –la mitad de la población- que antes estaban excluidos de la seguridad social.

“El Seguro Popular me ayuda muchísimo porque cubre muchos servicios que de otra manera yo no podría pagar. El medicamento es muy caro y es un gran apoyo”, consideró Martha.

Avanzando hacia la cobertura universal

En 2007, el cáncer de mama y el cervicouterino en los adultos fueron incorporados para ser cubiertos por el Seguro Popular, y luego también linfoma no hodgkins, cáncer de testículos y de próstata, y trasplante de médula ósea. Para los menores de 18 años, todos los tumores y neoplasias son cubiertos por este sistema de protección social del Estado mexicano.

De esta manera, el país avanzó hacia la cobertura universal en salud, hacia dar protección social a toda la población independientemente de su condición laboral. “Antes del Seguro Popular las personas recibían atención desde un punto de vista más asistencial y ahora saben explícitamente a qué tienen derecho a través del catálogo de servicios de salud y del listado de fondos de gastos catastróficos”, afirmó la secretaria de Salud de México, Mercedes Juan.

Una red para proteger la salud. El Seguro popular de México HD ESPAÑOL from PAHO on Vimeo.

El jefe del Departamento de Tumores Mamarios del Instituto Nacional de Cancerología, Juan Enrique Bargalló, señaló que antes de tener el Seguro Popular, una de cada tres pacientes con cáncer de mama perdía el tratamiento, se iban por no tener los recursos económicos para afrontar la enfermedad. “Hoy prácticamente el 1% de nuestras pacientes abandona el tratamiento y seguramente por razones que no tienen que ver con lo económico”, aseveró. Según Bargalló, en México se detectan casi 25.000 nuevos casos de cáncer de mama por año.

La secretaria de Salud mexicana subrayó que en diez años el presupuesto de salud del país se quintuplicó y que el reto actual del sistema, que ha alcanzado prácticamente la afiliación universal, es el “acceso efectivo a los servicios, con oportunidad y con calidad”.

La cobertura universal en salud “es el camino a seguir si queremos que todas las personas tengan acceso a los servicios de salud que necesitan, con calidad y sin temor a no poder pagar un tratamiento que puede salvarles la vida”, sostuvo la Directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa Etienne. Según Etienne, “no hay un único camino” para alcanzar la cobertura universal, “pero cada país puede hacer algo para avanzar”, consideró y señaló que la OPS está trabajando con los países en las Américas para lograr esta meta.

Tratar el cuerpo, curar el alma

Martha dijo que el cuerpo se lo tratan en el INCAN, pero el alma se la curan en el Centro de Apoyo para la Atención Integral o “La Casita”, como lo llaman las y los pacientes que concurren y que pertenece al Instituto. Allí, participan en charlas gratuitas sobre el cáncer, en actividades recreativas o en sesiones de apoyo psicológico, porque, como confesó Martha, “una a veces cree que puede sola y eso es mentira, en esta enfermedad una no puede sola”.

La vida de Martha cambió radicalmente desde el diagnóstico. “La cirugía fue muy difícil, laboralmente los ritmos ya no son los mismos y ahora mi prioridad es la salud”, afirmó y aseguró que su reto ahora es “vivir día por día, un día a la vez”.

 

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Última actualización el Miércoles 02 de Abril de 2014 11:59

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