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Ejes de cooperación

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Los Ejes de Cooperación de la OPS/OMS en la Representación México están dirigidos a aquellas situaciones de salud que representan altos riesgos para la población. Para poder determinar el actuar de la Organización es necesario partir de una revisión de las principales condiciones de salud que afectan al país.

El sistema de salud mexicano se caracteriza por su segmentación, tanto en el financiamiento como en el acceso a los servicios. La existencia de varios aseguradores y prestadores de servicios que atienden a distintos tipos de población, mantienen poco contacto entre sí y que difieren en el tipo de financiamiento y en la organización de la prestación de los servicios, genera inequidades e ineficiencias en el ejercicio del gasto público. Además se cuenta con un sector privado lucrativo de servicios de salud.

Los servicios que se brindan son fragmentados, ya que existen tres niveles de atención de la salud que no siempre se articulan adecuadamente. El primer nivel lleva a cabo acciones de promoción de la salud, prevención de enfermedades y atención ambulatoria a la morbilidad más frecuente brindada por médicos generales y personal de enfermería. El segundo nivel de atención brinda las especialidades básicas en hospitales generales o de especialidad y cuenta con servicios de apoyo diagnóstico de imagenología y laboratorio. La atención que se brinda en el tercer nivel es especializada, de mayor complejidad y aunada a actividades de investigación clínica y básica y en este grupo se encuentran los Institutos Nacionales de Salud.

La economía de las familias es deficiente lo cual se constituye como un riesgo para la salud. En el año 2005, aproximadamente 18% de los mexicanos vivían en condiciones de pobreza alimentaria y 47% en situación de pobreza patrimonial. Además, al interior del país se observan grandes inequidades, los estados de Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Tabasco y Veracruz presentan los porcentajes más altos de población en situación de pobreza alimentaria, contrario a lo que sucede en otros estados donde sus porcentajes son sumamente bajos comparados con la media nacional como es el caso de Baja California, Nuevo León, Baja California Sur, el Distrito Federal, Coahuila y Chihuahua.

Estas inequidades, además de presentarse en el ingreso económico, también se observan en el acceso físico y cultural a los servicios de salud con las consecuentes diferencias en morbilidad y mortalidad entre los estados. Es evidente que existen entidades federales con amplios rezagos en salud que requieren fortalecimiento para responder a las problemáticas específicas de la población vulnerable especialmente en los estados del sur del país.

Estas condiciones de pobreza y rezago se concentran mayormente en las áreas rurales. En este sentido, México presenta dos extremos graves de alto costo social: una excesiva concentración de cerca de 20 millones de habitantes en el Valle de México y una enorme dispersión de 185,000 pequeñas localidades rurales, a las que es extremadamente difícil dotar de infraestructura, equipamientos y servicios adecuado. Las desigualdades en el riesgo de enfermarse y morir prematuramente se correlacionan con las desigualdades en la distribución de los recursos.

Aunado a la pobreza está el reto de la gran diversidad cultural del país, México cuenta con la mayor cantidad de población indígena en las Américas, estimada al 2006 en 13,528,579 personas, que representan 12.6% de la población total. La integración de los servicios de salud a sus costumbres ha sido difícil, especialmente cuando la primera barrera que se enfrenta es el lenguaje.

El tema del género y las desigualdades se puede expresar en algunas cifras importantes; 2.5 millones más mujeres que hombres viven en condiciones de pobreza en México; Hay 8 millones más de mujeres que hombres que trabajan y no cuentan con seguro médico, ni tiene derecho a una pensión, el 7.6% de las mujeres mayores de 15 años son analfabetas, comparadas con el 4.8% de los hombres y en algunos casos el analfabetismo de la mujer indígena duplica o triplica el del hombre indígena.

Actualmente existe una oportunidad para superar esas inequidades. Entre 2005 y 2025 se producirá el “bono demográfico”, donde existirá una relación ventajosa en la razón entre la población en edad productiva (15 a 59 años) y la población dependiente (menores de 15 años y mayores de 60). Dada la menor carga de población dependiente en las familias mexicanas, se considera que este período representa una oportunidad para favorecer políticas de desarrollo, la generación de empleos, de formación del capital social y humano y sobre todo una oportunidad para disminuir las desigualdades.

Por otra parte, la migración que históricamente ocurre de mexicanos hacia los Estados Unidos de América (EUA) y al interior del país mantiene en alerta a los servicios de salud por el aumento de riesgos. En 2010 se estimaba que los residentes en EUA nacidos en México eran aproximadamente 12,000,000.  Además al interior del país se observa gran migración, especialmente de las zonas rurales hacia las urbanas en busca de mejores condiciones de vida que no siempre se alcanzan.

Hablar de las características de las condiciones de salud en México es hablar de polarización epidemiológica donde persisten conocidos problemas de salud, como son las infecciones comunes y las enfermedades de la nutrición y la reproducción, concentrados principalmente en los lugares más pobres; y riesgos emergentes asociados al incremento de las enfermedades no transmisibles y las lesiones. Los cambios a nivel ambiental y de estilos de vida y el aumento de los padecimientos mentales y el abuso de sustancia tóxicas son retos enormes para el sector salud.

Esta persistencia de problemas conocidos de salud, en especial la mortalidad materna, que se mantiene como una de las principales preocupaciones para el grupo de mujeres en edad reproductiva, pone a México lejos del alcance de la meta de reducir en tres cuartas partes la muerte materna para el 2015 de acuerdo a los Objetivos de Desarrollo del Milenio. La mayoría de las muertes se deben a causas obstétricas directas y están vinculadas a factores culturales de la población y al acceso oportuno a los servicios de atención médica con la calidad debida. Tres mujeres mueren diariamente en el país por causas relacionadas con el embarazo.

También, las enfermedades transmisibles por vectores continúan manifestándose y concentrando importantes cantidades de recursos para prevención y atención.  En el 2009 se reportaron 249,763 casos clínicos de dengue, esto es un aumento significativo en relación a los casos reportados para el año 2008 (118,952), además hubo 95 muertes por esta causa.

En cuanto a paludismo, en 2009 se registraron 2,703 por vivax confirmados. En el año 2008, un poco más del 90% de la transmisión se concentró en los estados de Chiapas, Oaxaca y Chihuahua. Actualmente se ha eliminado el uso del DDT y cancelado su producción y también se ha suprimido el rociado intradomiciliar con insecticidas y se está promoviendo la integración de la participación comunitaria en el control de criaderos del vector mediante la implementación del programa Patio Limpio.

En la actualidad se presenta un incremento en la incidencia y prevalencia de enfermedades no transmisibles, asociado en gran parte a la transición de la gente adulta hacia la vejez, los estilos de vida poco saludables y la contaminación ambiental. La diabetes, la hipertensión arterial, el cáncer y el tabaquismo, alcoholismo y otras adicciones, son algunos de los grandes retos por su aparición cada vez a edades más tempranas aumentando los años de vida potencial perdidos y generando enfermedades durante muchos años de la vida de las personas con las consecuentes limitaciones físicas y los altos costos que representa su tratamiento.

Las enfermedades transmitidas por los alimentos en México tienen una carga importante para la salud. Por lo que resulta necesario fortalecer acciones que garanticen la máxima seguridad posible de los alimentos considerando toda la cadena alimenticia desde la producción hasta el consumo.

Otro riesgo para la salud que cada vez cobra mayor relevancia son los accidentes viales, se estima que en México, mueren 20,000 personas al año debido a este tipo de eventos.  Además, alrededor de 700,000 personas son hospitalizadas anualmente, de las cuales entre 35 y 40 mil quedan con una discapacidad severa. Los accidentes de tránsito son la primera causa de muerte entre los 15 y los 35 años, y los costos generados por los siniestros del tránsito, representan alrededor del 1.5 del PIB.

La salud en la infancia se mantiene como punto central debido a que se observan desigualdades entre estados en las tasa de mortalidad, donde los indicadores se desplazan a los extremos en el plano horizontal en comparación con la mortalidad nacional. El 70% de las muertes infantiles ocurrieron por afecciones perinatales o por malformaciones congénitas, habiéndose reducido las causas infecciosas diarreicas y respiratorias.

Esta diversidad de problemas de salud de la población mexicana ha requerido el desarrollo de programas focalizados a distintos grupos poblaciones, los principales prestadores de servicios del sector salud (SSA; IMSS; ISSSTE) han incorporado y uniformado la estrategia Programas Integrados de Salud, dividiendo a la población en cinco grandes grupos: niños, adolescentes, mujeres, hombres y adultos mayores, donde a través de una Cartilla de Salud se brinda una guía sobre las áreas prioritarias de atención a este grupo en las vertientes de Promoción de la salud, Nutrición, Prevención y control de enfermedades, Identificación oportuna de enfermedades y Sexualidad.

Aunado a lo antes mencionado, las características de México con una fuerte actividad sísmica, ubicado en una región intertropical susceptible a huracanes y con largas temporadas de sequía, además de los riesgos propios por las actividades del hombre, lo exponen a infinidad de desastres naturales y emergencias. También es necesario considerar que aún se tienen características sociales, económicas y geográficas que  facilitan brotes de enfermedades. Dados los antecedentes señalados, es fundamental estar preparados para brindar una respuesta oportuna y eficaz a las situaciones de emergencia y desastre que se presenten en el país en los tres momentos fundamentales: antes, durante y después del evento.

Última actualización el Viernes 12 de Agosto de 2011 18:11
 

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