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El Presidente Felipe Calderón durante el Lanzamiento del Informe Global de UNICEF 2012

México, D.F., 28 de febrero del 2012

Qué tal.

Muy buenas tardes a todos.

Señor Anthony Lake, Director Ejecutivo del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, la UNICEF. Muy bienvenido a México. Muchas felicidades por este Informe.

Señor Senador José González Morfín, Presidente del Senado de la República.

Estimada doctora Susana Sottoli, Representante en México de UNICEF. Bienvenida nuevamente.

Señor Bern Assen, Director Regional del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia en América Latina y el Caribe.

Estimado doctor Philippe Lamy, Representante en México de la Organización Mundial de la Salud.

Diputada Yolanda de la Torre, Presidenta de la Comisión de Grupos Vulnerables de la Cámara de Diputados.
Señora Cecilia Martínez, Directora de la Oficina de la ONU Hábitat en Nueva York. Bienvenida.
Cecilia Landerreche, Directora del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia.
Muy estimadas, muy estimados Embajadores y miembros del Cuerpo Diplomático acreditado en México.
Muy distinguidos representantes de organismos internacionales y de sociedad civil.
Muy estimadas Embajadoras, muy estimados Embajadores de UNICEF.
Y saludo, desde luego, a distinguidos líderes sociales, artistas, que hoy nos acompañan, gente que admiramos y queremos mucho.
A César Costa, a Julieta Venegas, también. Gracias por estar aquí.
Diputadas, Diputados, Senadores.
Estimados Secretarios.
Amigas y amigos:
Para México es un honor poder ser sede de la presentación de este Informe sobre el Estado Mundial de la Infancia 2012. Y, particularmente, por su enfoque en niñas y niños en un mundo urbano.
Efectivamente, este Siglo XXI, es un siglo ya urbano. Es el caso de México, y es el caso del planeta entero, en el que por primera vez, en nuestra historia, la mayoría de la población se encuentra en las ciudades.
Y, precisamente, la calidad de vida de las niñas, de los niños, determina, estoy seguro, el futuro de la humanidad.
Por eso, nos sentimos honrados y agradecidos con UNICEF, con el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, por haber elegido a nuestro país, para hacer el lanzamiento global de este informe, el Estado Mundial de la Infancia 2012, Niñas y Niños en un Mundo Urbano.
Agradezco, en particular, la presencia de don Anthony Lake, Director Ejecutivo de UNICEF, que sé que ha dado un renovado impulso a la lucha internacional en favor de las niñas y los niños y los adolescentes.
Quiero transmitirles el saludo personal de mi esposa Margarita, que está totalmente involucrada en el tema de niñas y niños. De hecho, ella no pudo estar aquí hoy, porque está precisamente presentando un reporte especial ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en Ginebra, precisamente, sobre niñas y niños migrantes no acompañados.
Es un caso dramático, en el cual decenas de miles de niños migrantes que son deportados de regreso a nuestro país, cruzaron la frontera sin padres o acompañantes, y han sido regresados sin padres y acompañantes.
Hasta hace pocos años, incluso, eran literalmente abandonados por las autoridades migratorias en la frontera. Niños menores de diez años, incluso, que vivían este trauma terrible, y que son parte del principal foco de atención de Margarita, mi esposa, quien desafortunadamente no pudo acompañarnos el día de hoy.
Sin embargo, desde luego, agradecemos, insisto, la gentileza  de UNICEF, de hacer esta presentación aquí. Y sabemos que ningún país puede considerarse moderno, no pude considerarse civilizado, tampoco democrático, cuando abandona a su suerte a generaciones enteras de niñas y de niños; cuando niega a los más pequeños, a los más indefensos, una protección mínima para crecer, para jugar, para estudiar, para convivir, para estar sanos, para ser felices.
Los costos de hacer efectivos los derechos de la niñez, derechos que nosotros reconocemos, respetamos, comparados con las pérdidas irreparables en que provoca en la sociedad el no respetar tales derechos, son realmente menores.
El costo que paga una sociedad por no respetar los derechos de los niños en términos de la desintegración del tejido social, en términos de la debilidad de esa sociedad, en términos a problemas sociales, generados precisamente en el desarrollo de la vida de estos niños, es incalculable.
Por eso nosotros celebramos el esfuerzo de UNICEF y nos unimos a él.
Yo estoy convencido de que mientras más oportunidades de superación tengan las niñas y los niños, más posibilidades de desarrollo tiene la sociedad entera. Y como nunca, el bienestar infantil y juvenil es una causa que nos debe convocar y nos debe sumar a todos a ese esfuerzo.
Yo celebro que este año UNICEF ponga el foco de atención en los más de mil millones de niñas, niños y adolescentes que viven en contextos urbanos y, además, documente esta dramática realidad que no siempre es visible y no siempre capta la atención de todos.
Este Informe, además, es muy importante por el enfoque que da sobre los retos que enfrentan esta parte de la población en materia de educación, en materia de salud, en materia de nutrición, en materia de vivienda, de acceso a servicios básicos, en materia de formación, en materia de esparcimiento y en materia de afecto, finalmente, que es un elemento sustancial en el desarrollo de cualquier persona.
Obviamente alerta, el Informe, y me da gusto, sobre los riesgos a que se ven expuestos los niños y los adolescentes, básicamente la delincuencia, la violencia, las adicciones, la trata de personas, la discriminación, la migración, en particular la migración no acompañada, como he dicho, y el trabajo infantil.
Y en el caso de México, apreciamos especialmente el Informe, porque en nuestro caso nos hemos convertido exactamente en eso, en un país fundamentalmente urbano.
Hoy, de los 112 millones de mexicanos que somos, por lo pronto, de este lado de la frontera, probablemente, somos unos 15 millones más del otro lado, o 12, más otros 20 de ascendientes y parientes; de los 112 que estamos aquí, 88 millones vivimos en zonas urbanas, tal como lo define la UNICEF, en poblaciones mayores de dos mil habitantes. De esos 88 millones, 40 millones, por lo menos, son niñas, niños y adolescentes.
Por eso, en México estamos dando la más alta prioridad a la ampliación de oportunidades de bienestar y de progreso para nuevas generaciones, tanto en las ciudades como en comunidades rurales, y lo hemos hecho convencidos de que la fortaleza de nuestro futuro depende, precisamente, de cómo podamos tratar y cómo podamos trabajar por, aquí y ahora, la población infantil.
Por eso, México es un país que ha trabajado y ha trabajado convencido del necesario cumplimiento, de la Convención de los Derechos del Niño que, desde luego, suscribimos.
A pesar de las adversidades que nos ha tocado vivir y que han sido muy diversas, la crisis económica mundial, que tuvo su epicentro justo a un lado de nuestra frontera, el aumento del precio de los alimentos, por ejemplo, que ha duplicado su valor, ha duplicado su precio en los últimos años, con lo cual, seguramente, ha incrementado la pobreza en todo el mundo, los problemas asociados a la delincuencia y la violencia, las epidemias, como la propia, influenza. En fin. Los mexicanos no hemos dejado de luchar por el mejoramiento de las condiciones de vida de nuestros pequeños.
Algunas formas en las cuales se expresa nuestro compromiso con las nuevas generaciones, se establecen en acciones muy concretas:

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