Organización Panamericana de la Salud. México

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Diabetes

OPS/OMS participa del foro nacional sobre combate al sobrepeso, obesidad y diabetes de la CONAGO

2014-02-21 15:39:26

En el marco de los trabajos de la Comisión de Salud de la Conferencia de Gobernadores (CONAGO), presidida por el Gobernador Constitucional del Estado de México, Dr. Eruviel Ávila Villegas, a través de su Secretario de Salud, Mtro. César Gómez Monge, fue realizado el “Foro Nacional de Intercambio de Experiencias Exitosas en Materia de Combate al Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes”, en el que participaron diversos funcionarios de la Secretaria de Salud Federal, encabezados por la C. Secretaria, Dra. Mercedes Juan López, funcionarios de la OPS/OMS, secretarios de salud estatales y representantes de las 32 entidades federativas, delegados estatales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), así como representantes de la sociedad civil, entre otros.

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Campaña Promoviendo el Consumo de Agua en Restaurantes en el Distrito Federal

2013-12-06 22:26:11

02 de diciembre de 2013

En el marco del Lanzamiento de la "Campaña Promoviendo el Consumo de Agua en Restaurantes en el Distrito Federal"
Dr. Miguel Ángel Mancera Espinosa, Jefe de Gobierno del Distrito Federal,
Dr. Armando Ahued Ortega, Secretario de Salud de la Ciudad de México,
Lic. Manuel Gutiérrez García, Presidente de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados,
Sr. José Arroyo Loyo, Presidente del Grupo Arroyo y amable anfitrión de este evento
Distinguidos colegas, amigos, señoras y señores.

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Día Mundial de la Diabetes

2013-11-15 23:48:29

La mitad de las personas que tienen diabetes no lo saben “Conozca los riesgos y signos de alerta; busque la atención que necesita”, es la recomendación de la OPS/OMS en el Día Mundial de la Diabetes.

En el mundo se estima que 371 millones de personas tienen diabetes, pero la mitad desconoce su condición, según datos de la Federación Internacional de la Diabetes. En las Américas, un 10% de la población adulta—casi 63 millones de personas—tiene diabetes, pero se calcula que el 44% no lo sabe.

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Los Impuestos a los Refrescos y a las Bebidas Azucaradas como Medida de Salud Pública

2013-10-14 22:59:00

Representación en México de la OPS/OMS 

El mundo hace frente a una gigantesca pandemia de Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT), que según estimados de nuestra Organización ocasionan cerca de 37 millones de muertes prematuras cada año. Son más de una docena de condiciones crónicas que se agrupan bajo esa denominación general, sin embargo la alimentación inadecuada, el sedentarismo y el consumo de bebidas de alto contenido calórico, representan un factor determinante.

La OMS ha sido clara en catalogar a la obesidad como un problema de salud pública de importancia internacional, cuyo crecimiento e interrelación con diversos padecimientos se ha transformado en un reto para los sistemas nacionales de salud desde el punto de vista de la oferta de los servicios médicos. Nuestra posición sobre estos temas se basa en la evidencia científica y en la información sobre la salud de la población mundial que la OPS/OMS registra sistemáticamente.

El incremento del sobrepeso durante los últimos 30 años a nivel global es alarmante. La exposición a los principales factores de riesgo comienza por lo general durante la niñez. El 80% de las muertes asociadas a las ECNT ocurren en los países de ingresos bajos o medios. En las últimas décadas el incremento en el sobrepeso responde principalmente a los cambios en nuestro entorno, relacionado con los avances tecnológicos que hacen más sedentarias nuestras vidas, aunado al acceso a la comida procesada con altas cantidades de grasa, sal y azúcar y el alto consumo de bebidas azucaradas.

La OMS y sus Estados Miembros, han expresado de manera concluyente que el consumo de bebidas con elevado contenido de  azúcar, son nocivos a la salud. De conformidad con la evidencia científica, el consumo de azúcares en exceso en cualquiera de sus formas (sacarosa, fructosa, glucosa, etc.) brinda sólo calorías vacías lo que contribuye al aumento de peso y al desequilibrio hormonal. El aumento en el consumo de las bebidas azucaradas, incluidos los refrescos en todas las edades y grupos étnicos está relacionado con el aumento de la incidencia del síndrome metabólico (ligado al sobrepeso y la obesidad), así como resistencia a la insulina, causando diabetes entre otros padecimientos.

La evidencia científica demuestra que un niño o adolescente con sobrepeso tiene una alta probabilidad de padecer esta condición durante toda su vida. La evidencia muestra que los niños y adolescentes tienen menos capacidad de ajustar sus hábitos pensando en las consecuencias de largo plazo cuando hay una posibilidad de satisfacer un gusto o un placer de corto plazo. La industria es consciente de esta tendencia por lo cual utiliza la publicidad y el mercadeo de manera indiscriminada hacia los niños y adolescentes, cuando no hay una regulación eficaz para protegerlos.


Dicha evidencia muestra la importancia del entorno como un determinante importante de una vida saludable. El conocimiento y esfuerzos de un individuo son importantes pero no son suficientes: especialmente, si el entorno incluye menos oportunidad de hacer ejercicio y más oportunidad de acceder a alimentos y bebidas no saludables y a precios muy bajos, sin la garantía del acceso al agua potable.

Para enfrentar esta epidemia de obesidad y sobrepeso, la evidencia científica muestra la importancia de un abordaje integral. Es decir, no hay una sola intervención que pueda resolver por sí sola el problema. Se requiere de la implementación de un conjunto de medidas integrales y de abordaje multisectorial. Las Políticas fiscales idealmente deben estar acompañadas de otras políticas como la mejora en el etiquetado, control de la publicidad, mejor acceso a alimentos y bebidas saludables, y políticas que faciliten y promuevan la lactancia materna.

Es muy claro que el sector salud no puede resolver este problema solo. El sector salud, está afrontando las costosas consecuencias económicas del sobrepeso y la obesidad, a partir de la atención de enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes, discapacidad, enfermedad renal crónica, problemas musculo-esqueléticos, y problemas psicosociales, entre otras. El sobrepeso incrementa la probabilidad de una vida más pobre y corta, más gastos en salud, y menos productividad de una nación. Los costos de salud aumentando cada día terminarán por quebrar los presupuestos de los sistemas nacionales de salud si no se comienza a revertir esta epidemia ahora.

Durante los últimos 15 años, la pandemia de las ECNT y sus factores de riesgo fueron un tema importante de los Cuerpos Directivos de la OMS y OPS. En 2004, la Estrategia Global sobre Dieta, Actividad Física y Salud aprobado por los 193 Estados Miembros de la OMS estimuló mucho más la atención hacia el uso de políticas fiscales para la salud.

En 2011, el tema de las enfermedades no transmisibles y sus principales factores de riesgo como una dieta no saludable elevó el debate hasta la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNNUU) para alertar y responsabilizar al más alto nivel sobre la solución de este problema. La declaración política emitida por la AGNNUU incluyó recomendaciones para políticas fiscales con relación a dietas no saludables.

En 2013, durante la Asamblea Mundial de la Salud (AMS), los Estados Miembros aprobaron El Plan de Acción para la Prevención y Control de Enfermedades No Transmisibles. Este Plan de Acción propuso un menú de opciones políticas incluyendo políticas fiscales. El plan indica que las políticas fiscales pueden incluir impuestos y/o subsidios adaptados al contexto nacional que crean incentivos para comportamientos asociados con una mejor salud.

En este sentido, el incremento de impuestos a productos de consumo ordinario como las bebidas azucaradas, implementados en diversas regiones del mundo han demostrado ser las estrategias más costo-efectivas en términos de reducción de la demanda. Varias revisiones sistemáticas de la literatura demuestran la efectividad de estas políticas y sugieren que los incrementos de impuestos deben ser ajustados al nivel de inflación, como una medida para asegurar que no pierdan su efectividad con el paso del tiempo.

Por décadas, en varios países los impuestos aplicados a bebidas azucaradas fueron establecidos con el fin de generar recursos para el Estado. Pero durante los últimos años, el interés en utilizar impuestos para bebidas azucaradas con fines extra fiscales se ha incrementado significativamente. Por ejemplo, Estados Unidos, Noruega (1981), Samoa (1984), Australia (2000), Polinesia (2002), Fiji (2006), Nauru (2007), Finlandia (2011), Hungría (2011) y Francia (2012), han implementado impuestos a los refrescos y las bebidas azucaradas, como medidas de salud pública.

El tipo y el nivel de los impuestos entre países son muy variados y para la mayoría es una medida reciente. Por lo tanto, la evidencia de los efectos de impuestos a la salud es reciente también. En este sentido, de conformidad con la evidencia publicada, se destacan 7 grandes conclusiones:

1.- La proporción ideal del impuesto. El impuesto debe ser de al menos 20% para tener un impacto en la obesidad y en las enfermedades cardiovasculares. La evidencia de impacto es más fuerte por impuestos a refrescos y bebidas azucaradas.

2. Finalidad de los recursos generados. Varios investigadores concluyen que los impuestos deben estar combinados con subsidios enfocados a familias pobres. Por ejemplo, para:
a. aumentar la accesibilidad y disponibilidad de agua potable
b. promover un cambio hacia el consumo de bebidas y comida saludables
d. mejorar la atención a la salud
e. promover cambios en la agricultura e industria hacia comidas y bebidas saludables

3. Los impuestos a qué bebidas deben ir enfocados. Varias investigaciones mencionan la importancia de considerar los cambios en consumo hacia sustitutos no deseados que puede disminuir el impacto buscado. Entonces, se tiene que considerar la integralidad de los impuestos a todas las bebidas azucaradas para evitar sustituciones.

4. Regresividad y progresividad. Hay mucha discusión sobre el tema de la regresividad de impuestos a las bebidas azucaradas y a la comida no saludable. Estos impuestos son regresivos para esos consumos no saludables, pero no para sus alternativas más saludables; de hecho, viéndolo en forma integral, el resultado final es progresivo porque los impuestos protegen contra las enfermedades crónicas que son empobrecedoras.

Es decir, los grupos de bajo ingreso consumen más comida no saludable y tienen más alto niveles de enfermedades relacionadas con dietas no saludables que pueden aumentar sus gastos en salud y bajar sus ingresos debido a su ausencia del trabajo por su mala salud. Entonces, el impacto positivo de salud sería más en grupos de bajos ingresos. Además, la evidencia muestra que estos grupos son más sensibles a cambios en los precios por lo que los impuestos tendrán mayor impacto sobre sus hábitos. Entonces es importante estudiar el impacto de forma integral para ver si el resultado final es progresivo.

5. Tipo de impuesto. Hay elementos sobre la experiencia en impuestos al tabaco que apuntan a que es mayormente recomendado establecer un impuesto específico, en vez de un impuesto ad valorem que está calculado como un porcentaje del precio e idealmente debería ser un impuesto mixto. En el caso de las bebidas azucaradas, un impuesto calculado por gramos o mililitros del producto es el mecanismo más apropiado.

6.- Medidas para potenciar el impacto. Es mejor que el consumidor considere el precio del producto con el impuesto incluido en lugar de añadir el impuesto al momento de pagar. Asimismo, es deseable que el impuesto se ajuste sistemáticamente al nivel de inflación esperado.

7. La aceptabilidad de impuestos. La aceptación por la población en general es más fuerte cuando el público entiende que los impuestos son para mejorar la salud y el bienestar de la población.

En resumen, el incremento del sobrepeso en las últimas décadas en el mundo (incluyendo México) no es por causas genéticas, sino derivado de nuestros entornos obesogénicos. Entonces la prioridad debe ser el desarrollo y fortalecimiento de las políticas públicas para revertir las características de los entornos obesogénicos - como una parte de un abordaje integral y multisectorial. Se reitera que las políticas fiscales deben estar acompañadas de otras políticas como la mejora en el etiquetado, control de la publicidad, mejor acceso a alimentos y bebidas saludables, y políticas que faciliten y promuevan la lactancia materna y la actividad física.

En muchas partes del mundo, los gobiernos han abdicado su responsabilidad para enfrentar el enorme problema de la obesidad y el sobrepeso. Algunos gobiernos están dejando depender un cambio de hábitos en los individuos a pesar de su entorno no saludable; sin embargo, la pandemia de obesidad no será revertida sin el liderazgo del gobierno; sin un abordaje multisectorial liderado al más alto nivel; sin la regulación; sin la inversión en programas de prevención; sin políticas que favorezcan entornos saludables; sin sensibilización del público, sin el monitoreo; sin la investigación para entender qué funciona mejor en cada contexto; sin el apoyo de la sociedad civil y los medios de comunicación.

México es el primer consumidor de refrescos a nivel mundial con 163 litros por persona al año, consumo 40% mayor que el de un estadounidense promedio con 118 litros al año y de conformidad con un estudio reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) de julio 2013, México ocupa la tasa más alta de obesidad en adultos de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Ante este grave problema, la OPS/OMS, reconoce al Estado Mexicano su preocupación y voluntad política para combatir el problema de la obesidad en México, reflejada en su propuesta de Reforma Hacendaria al establecer un impuesto especial a las bebidas azucaradas como medida de reducción de la demanda. Sin embargo, consideramos que para que el impuesto sea realmente efectivo y logre el impacto deseado en términos de la disminución de los problemas de sobrepeso, obesidad y diabetes, es necesario que éste sea establecido en al menos 2 pesos por litro, o como mínimo el 20% del precio de venta.

Hoy por hoy, el Estado Mexicano está ante una oportunidad histórica y el mundo tiene fijados sus ojos en México. Las Políticas fiscales son una opción en el menú de opciones políticas recomendadas por OPS/OMS. México tiene un papel muy importante que jugar liderando como ejemplo ésta lucha, la cual eventualmente servirá de ejemplo para otros países de la región y de otras regiones del mundo.

 Consumo de bebidas azucaradas

Aspectos Económicos Impuesto Refresco

 

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