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8 de marzo, Día Internacional de la Mujer

Asunción, 7 de marzo de 2012. En el siglo XX se ha visto los mayores logros de los movimientos de mujeres y la primera ocasión en que se proclamó un día internacional de la mujer fue en Estados Unidos en 1909, por parte del Partido Socialista. En 1910, en la celebración de la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, realizada en Copenhague, se aprobó por unanimidad el establecimiento del Día Internacional de la Mujer Trabajadora como método de lucha por la causa de la mujer, en base a la propuesta de Clara Zetkin.

La celebración de este día se institucionalizó de manera permanente tras la primera conferencia internacional de la mujer desarrollada en 1910, luego de que Dinamarca y otros países europeos decidieran convocar a manifestaciones públicas para pedir el derecho de voto, ocupar cargos públicos, recibir educación, y tener equidad en el lugar de trabajo a favor de las mujeres.

Por su parte, Naciones Unidas reconoce el 8 de marzo como el día internacional de la mujer tras la Cumbre Internacional de 1975, celebrada en México y el primer país que garantizó el derecho de las mujeres al sufragio fue Nueva Zelanda en 1893, aunque cabe señalar que existe polémica al respecto ya que las islas Pitcairn (territorio británico y única colonia en el oceáno pacífico) reconocieron este derecho político en 1838. 

Paraguay: Los movimientos de mujeres y la  conquista de derechos

En Paraguay las mujeres votaron por primera vez en 1961, siendo Paraguay el último país latinoamericano en otorgar el derecho de voto a las mujeres.

A inicios del siglo pasado, entre 1900 y 1930, se destacan muchas mujeres en la lucha por las reivindicaciones femeninas, así  tenemos noticias de Serafina Dávalos, Ermelinda Ortiz, Felicidad González, Virginia Corvalán, Emiliana Escalada y Elida Ugarriza, entre otras, quienes eran maestras, estudiantes de derecho y periodistas. 

En una historia más cercana, en los años 80 se vivió una etapa llena de movilizaciones en Paraguay, en lo que refiere al movimiento de mujeres; así con el lema “Por nuestra igualdad ante la ley” se desarrollaron encuentros con mujeres de todas las edades, en todos los puntos del país.

Este movimiento de mujeres creó la Coordinación de Mujeres del Paraguay, donde se destacaron las figuras de  Mercedes Sandoval de Hempel, Esther Prieto, Line Bareiro, Graziella Corvalán y Manuelita Escobar y el objetivo era diseñar un proyecto de modificación del Código Civil, basándose en la Convención de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, que había sido ratificada por Paraguay, ya que el Código Civil Paraguayo contenía discriminaciones entre los derechos del hombre y la mujer en el matrimonio.

Así, desde 1987 se articularon diferentes esfuerzos con la participación de numerosas organizaciones de mujeres, y posterior a la reforma Constitucional en el año 1992, se promulgó la Ley N° 1, en el año 1992.   Este hito en la historia de lucha de las mujeres en Paraguay  impulsó el debate de otros temas como la participación política de las mujeres, el ejercicio del poder público, la violencia intrafamiliar, salarios iguales a igual trabajo entre mujeres y hombres, temas que movilizaron a mujeres urbanas y campesinas, así como de gremios y sindicatos.

Un logro institucional importante fue la creación de la Secretaría de la Mujer en el año 1992, impulsada principalmente por la Red de Mujeres Políticas, con el apoyo de otros sectores. En 1996, por primera vez el Estado paraguayo contó con un Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades para las mujeres y  se logró la promulgación de la Ley N° 1600 en el año 2000, contra la violencia intrafamiliar.

Los años 80, 90 y 2000 se caracterizaron por el logro de leyes en defensa de los derechos de las mujeres, así como la incorporación de la perspectiva de género en la política pública y, actualmente, el desafío sigue siendo el cumplimiento de las leyes y el avance de las conquistas obtenidas hacia la no discriminación, entre otros.

Otros desafíos señalados en el primer informe de gobierno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio son:

ODM 3: Equidad de género y el empoderamiento de la mujer: 

  1. Es fundamental evidenciar la situación de las mujeres que viven en condiciones de pobreza para exponer cómo la primera meta del objetivo del milenio (ODM1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre) incide en las posibilidades de acceso a la educación, al mundo laboral y a los espacios de participación y toma de decisiones de las mujeres paraguayas. Si no se progresa en la obtención de las metas e indicadores del ODM1, los avances alcanzados en los indicadores del ODM 3 tienen pocas posibilidades de ser sostenibles para las mujeres que viven en condiciones de pobreza.
  2. El aumento de la disponibilidad de un presupuesto acorde con las acciones que deben desarrollarse para la institucionalización del tema, también es una condición indispensable para obtener la equidad de género y el empoderamiento de la mujer en el país.
  3. Avanzar en el diseño e implementación de planes y programas que tengan como beneficiarias principales a las niñas y mujeres pertenecientes a la población más pobre y excluida del país, sobre todo las indígenas, es una tarea impostergable en el marco de las nuevas políticas para la reducción de la pobreza priorizadas por el actual Gobierno (2008-2010).
  4. Resulta de importancia clave lograr que la paridad de acceso de las mujeres a una educación de calidad, se traduzca en una mejor oportunidad de inserción de las mismas en la estructura del mercado laboral del país y en favorecer su empoderamiento.
  5. Alcanzar la igualdad en el ámbito laboral es un reto que debe ser asumido con urgencia, teniendo en cuenta que en dichos espacios se continúan reproduciendo patrones culturales y económicos tradicionales, traducidos en graves desigualdades salariares para las mujeres.
  6. Finalmente, es fundamental la implementación de políticas y programas que garanticen el empoderamiento a través del ejercicio de la ciudadanía y la participación en espacios de toma de decisiones. Para ello se “debe considerar aspectos que refuercen sus capacidades a través de la capacitación, la organización y el aumento de su autoestima, así como el acceso a recursos materiales y al fortalecimiento de sus redes sociales, para que puedan ejercer plenamente su ciudadanía y tomen decisiones en los planos individual, familiar y social”.

ODM 5: Mejorar la Salud Materna:

  1. Un requisito fundamental para garantizar el derecho a la salud, pasa por la implementación y fortalecimiento de las acciones que desarrolladas a través de las Unidades de Salud de la Familia (USF), en el marco de la Atención Primaria de la Salud (APS) y con el enfoque del continuo por etapas del curso de la vida.
  2. Implementación de “estrategias específicas que respondan a las problemáticas diferenciales en el ámbito urbano y rural y que contemplen la necesidad de empoderar a la mujer y fortalecer su autonomía. Paraguay presenta profundas diferencias en su interior, y es evidente que mientras mayor es el nivel de pobreza mayor es la vulnerabilidad e intensidad de las carencias que deben enfrentar las mujeres”.
  3. En el marco de la implementación de la Políticas Públicas para la calidad de vida y salud con equidad del MSP y BS, es fundamental la identificación y reconocimiento de las desigualdades en la capacidad de respuesta de los servicios de salud, según la región sanitaria o el lugar en el que se encuentre ubicado, es imprescindible para dotarlas de los recurso e insumos que garanticen una atención de calidad. Del mismo modo, es fundamental el fortalecimiento de la capacidad y compromiso del personal de salud con enfoque de género e interculturalidad a fin de brindar la atención necesaria y adecuada para facilitar el logro de la maternidad segura.
  4. Mantener las acciones orientadas a lograr que la perspectiva de género esté presente en los planes y programas de salud pública. Un desafío importante en este sentido hace referencia a la capacitación del personal para que incorpore e implemente la perspectiva de género en sus acciones, lo que facilitará el acceso a los servicios de salud a hombres y mujeres, sin que la salud materna, sexual y reproductiva se limite a las mujeres por su rol reproductivo; y en atención a adolescentes, jóvenes, a fin de contar con personal entrenado para la atención y cuidados adecuados a los mismos en cualquier servicio de salud del sistema y poder superar las barreras de acceso de adolescentes a los servicios de salud sexual y reproductiva en aplicación del PNSSR 2009 - 2013.
  5. Un desafío importante e impostergable, tiene que ver con mantener en la agenda pública y legislativa, la discusión y aprobación de leyes que garanticen el derecho a la salud sexual y reproductiva de hombres y mujeres.
  6. Mantener y fortalecer el vínculo con el sistema educativo, para que las acciones orientadas a la de educación sexual desarrolladas en este tiempo, sean evaluadas y revisadas de manera a realizar modificaciones que logren un impacto importante en la prevención y disminución de los embarazos adolescentes.

 

Última actualización el Miércoles 07 de Marzo de 2012 14:13

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